jueves, 24 de noviembre de 2011

"Cambia tú primero..."

Mahatma Gandhi alguna vez expresó: "Sea el cambio que quiere ver en el mundo". Con gran frecuencia somos tentados a esperar el cambio de la esposa, de los hijos, de los colegas, de los vecinos... antes que procurar, al menos un poquito, un cambio personal. 

Hace algunos día recibí la visita de un joven que había decidido abandonar su casa simplemente porque sus padres, según él, son incapaces de cambiar... consideraba, en su opinión, que sus padres,  eran injustos y hasta insensibles con los sentimientos y deseos de este joven estudiante... "No entiendo cómo no pueden cambiar a la edad que tienen..."- decía casi llorando.

Con mucha facilidad nos es más fácil "fijarnos en la paja del ojo ajeno y no darnos cuenta en el escandaloso tronco que tapa toda nuestra vista" (parafraseando lo dicho por Jesús, el Maestro). Es más sencillo esperar el cambio de los demás que trabajar al menos un poco en nuestro cambio... De allí que es tan real el dicho popular que dice "del dicho al hecho hay mucho trecho..." sin duda.

Algunos meses atrás me contacté por facebook con una joven mexicana. Ella era pentecostal, y me agradecía por los artículos que publico a través de mis blogs. Ella refería que en su casa todos eran católicos y que le hacía la vida de "cuadritos", que a causa de su fe pentecostal la ofendían con adjetivos diversos... me dijo además que su pastor un día había dicho que los "cristianos serán mansos pero no mensos", de allí que en su casa cada vez que la ofendían ella les respondía con todo lo que podía, les llamaba: "herejes", "mundanos", "pecadores", "filisteos", etc.  Me dijo también que no por ello deja de orar por ellos, siempre, cada noche y mañana ora por sus familiares para que Dios obre un cambio en sus vidas...

Como mencionaba, no es más fácil esperar el cambio de otros y no procuramos como debería ser, nuestro cambio... Cambio primero para que las demás personas, con mi ejemplo, puedan cambiar... pero este no es un asunto sistemático ni mecánico, no. Los cambios mecánicos cansan... no obstante, cuando son naturales, por una convivencia con Cristo, el cambio es duradero...

Quiero confesar que yo mismo soy prueba de ello, y es por ello que escribo esta reflexión del alma, por que muchas veces he anhelado el cambio en alguien cuando yo no hacía nada por cambiar lo que debía... 

Para tener éxito en la vida, debo dar el primer paso, debo cambiar... no esperar el cambio, ese cambio se dará como producto natural...

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

   

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Decisión vs. Disciplina


Hace algunos meses me propuse bajar de peso, y es que lentamente me di cuenta de que mis pantalones me estaban quedando muy ajustados... no solo eso, sino que fui al médico por un asunto respiratorio y como parte de la rutina me tomaron el peso, y la verdad una decepción, había subido casi 06 kilos en menos de medio año... Alguno puede decir que no es mucho... pero para un tipo como yo, de estatura promedio (por no decir bajo, o como en mi país se dice: "chato") subir algunos kilos de más es sinónimo de convertirse en un balón de fútbol...

En fin, como todo joven preocupado, decidí con todas mis fuerzas, a bajar de peso. Tengo que bajar de peso - me decía una y otra vez mientras iba en dirección a casa- no puedo ser un obeso... Cuando llegué a casa, le conté a mi amada esposa sobre el trágico problema, traumático a más... Ella con una sonrisa pícara, me dijo: "y apuesto a que has decidido bajar de peso...", le dije que sí, a lo que ella con voz cómica atinó a decir: "si eso sucede, yo me convertiré en Maju Mantilla (modelo peruana, ex miss mundo)". 

Y es que Charly, mi amada esposa, me conoce muy, muy bien...y sabe que yo puedo decidirme, pero no soy disciplinado. De allí que el éxito en la vida no solo depende de la DECISIÓN, sino de la DISCIPLINA para alcanzarlo. Conozco a muchas personas, como yo, que van por la vida decididos a triunfar, a alcanzar y abrazar con pasión el éxito en lo que emprenden... pero no todos están dispuestos a pagar el precio, no todos son disciplinados.

Y aquí estoy yo, un joven que por mi decisión simple y llanamente hubiera sido un joven obeso más. Bajé de peso, no porque decidí únicamente sino porque fui disciplinado... Pero, qué es lo que motiva a este escritor aficionado y novel a escribir esta reflexión del alma...?Simple, con frecuencia, con mucha frecuencia, decido muchas cosas, me propongo a empezar una nueva historia, a ser el mejor director de publicaciones y a que mis equipos vendan muchos libros... y así trabajo, trabajo pero no soy fiel a mi agenda diaria y personal. Entonces, concluyo que el éxito no depende de emoción, generalmente, la decisión tiene un cargamento de emoción, pero para alcanzar el éxito se necesita de otro ingrediente indispensable sino más infaltable e importante, necesita disciplina...

Es que la decisión es como el corazón y la disciplina es como la mente. La emoción y la razón.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
 

martes, 22 de noviembre de 2011

Reactivo, Conformista o Emprendedor...?


Éxito es el resultado feliz de una acción o suceso. De alguna manera u otra todo lo que hacemos en esta vida es motivada por la búsqueda de ese resultado, del éxito. Soy un joven pastor, y cada día me levanto con la certeza de que Dios me ayudará a hacer las cosas bien, hacerlas no para vanagloria ni orgullo, sino para que Dios sea honrado y alabado...

Dios nos dice que debemos ser cabeza y no cola, osea, debemos ser exitosos. No obstante, es conocido que no todos llegan ser exitosos en la vida. Y es que el éxito no es asunto casual, no es producto del azar, de una "barita mágica"... No soy antiguo en el ministerio, al contrario estoy empezando, pero he podido ver que existen tres tipos de personas en este mundo que desean ser exitosos...

El primer tipo de personas que anhelan ser exitosos, son las personas reactivas , ellas reaccionan a las oportunidades que se les presentan, eso es bueno. Aprovechan las oportunidades, tienen capacidad de reacción, pero, no siempre tendrán garantizado el éxito pues les faltó preparación. Las oportunidades llegan, pero aunque reaccionemos, no siempre estaremos preparados... Las personas reactivas, por ejemplo, pierden el trabajo y recién van a buscar otro trabajo, se enferman y únicamente así van al médico, se malogra su auto y solo así van al mecánico, etc.

El segundo tipo de personas que anhelan ser exitosos, son las personas conformistas , ellas aceptan la "voluntad de Dios", van por la vida conformándose a lo que la vida les da. Si tienen empleo, bien, si lo pierden, bien... ellos dicen: "será la voluntad de Dios...". Este grupo de personas se conforman, si sus padres fueron comerciantes, ellos pueden hacer los mismo sin ningún problema... les gusta creer en el destino, en que ellos nacieron para eso, para aquello...

El tercer tipo de personas que anhelan ser exitosos, son las personas emprendedoras , ellas buscan las oportunidades, puede ser que ellos hayan nacido en un lugar donde no había universidad, ellas van a otra ciudad. No se limitan, ellos creen que todo es posible si Cristo les fortalece... no esperan que le llamen para trabajar, ellas van y piden trabajo, buscan... creen que la voluntad de Dios es que sus hijos sean exitosos...

Como diría mi abuelo Timoteo, "a Dios rogando y con el palo dando...", esto quiere decir, que debemos orar, pero también hacer...

Tres tipos de personas, pero únicamente el tercer tipo de personas alcanza el éxito como Dios desea...

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

lunes, 21 de noviembre de 2011

Reputación vs. Carácter

Con frecuencia, como decía en la reflexión anterior, nos preocupamos más, por el qué dirán de los demás, de los simples humanos, al qué dirá de Dios... 
En realidad, de alguna manera, queriendo o sin querer (como decía el "Chavo del 8") cuidamos nuestra reputación.

Pero, ¿qué es la reputación? es la opinión positiva o negativa que tienen las personas que te conocen sobre ti o sobre tu comportamiento. Todos cuidamos nuestra reputación, y es que nos importa en demasía la opinión de las personas, de los demás. Generalmente esas personas, o los demás, no son los que conviven contigo, tu esposa, tus hijos, tus padres o amigos más íntimos... Ellos te conocen tanto que tu reputación queda en segundo plano, pues ellos conocen tu carácter.

¿qué es el carácter? es una tendencia hacia un tipo de comportamiento que manifiesta el individuo. El carácter es más íntimo, los que solo nos conocen de lejos no conocen nuestro carácter, por el contrario, nuestros amigos más cercanos, padres, hermanos, esposo, esposa, hijos, ellos sí conocen nuestro carácter, los demás únicamente nuestra reputación...

Lo triste sin embargo, es que vamos por el mundo, cada día, buscando con ansias, con esfuerzo una buena reputación, cuidándonos del qué dirán los demás sobre mí y no qué es lo que dirá mi esposa, mis hijos, mis padres, etc... 

Reputación vs. Carácter, la reputación es como la papel de regalo, el carácter es el regalo en sí. Elena G. de White dice "La reputación no es el carácter. El verdadero carácter es una cualidad del alma que se manifiesta en la conducta".- EGW.

Finalmente, "un carácter formado a la semejanza divina es el único tesoro que, podemos llevar de este mundo al venidero".- EGW.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

jueves, 17 de noviembre de 2011

Cuando Dios no importa...

Me encontraba junto a mi esposa de compras un día domingo por la mañana, cuando de pronto una señora nos saludo casi emocionada: "pastor, qué bueno saludarle... cómo está?". La miré sorprendida pues no recordaba quién era... no obstante, para no hacer evidente mi duda, simplemente atiné a seguir la conversación, como si la conociera (tratando con mucho esfuerzo de recordar de dónde la tendría que reconocer...). La amable y alegre señora me preguntó algunas cosas y finalmente se dio cuenta de que yo no recordaba quién era ella. Me dijo: "pastor, recuerda quién soy o no...?". Le dije que no la reconocía en verdad. Le dije que suele pasarme eso con gran frecuencia, es que por mi labor pastoral visito algunas iglesias por invitaciones y suelo confundirme...

Ella sonrió y me dijo: "ayer Ud. predicó en la iglesia... y yo asisto allí, soy directora de Ministerio de la Mujer y Líder de Grupo Pequeño...". Al escuchar esas palabras, no sabía qué decir. Ya la recordaba casi nítidamente, ella salió a hablar algunas palabras muy hermosas respecto a un proyecto de la iglesia. No obstante, mi sorpresa era más grande porque ahora la vi muy distinta al día anterior. Ella llevaba un aretes muy notables...

Mientras escribo estas líneas es probable que alguno de ustedes mis queridos lectores me juzguen por lo que diré en líneas abajo, no sé, pero creo necesario expresarlas.

La hermana, me contaba sobre algunos proyectos muy lindos para la iglesia, y la verdad yo no podía concentrarme en lo que me decía porque sus aretes notables a leguas provocaban un ruido en la comunicación. Ella no se daba cuenta con gran seguridad de mi distracción.. no soporté más y le dije con voz suave: "hermana, tiene algo en las orejas...", ella se sorprendió y con sus dos manos tapó sus orejas y dijo: "pastor, disculpe... qué vergüenza me los quitaré en seguida, es que me olvidé de sacarlos... Pero eso sí pastor, a la iglesia no voy con aretes eh...".

Su respuesta, me dijo pensando por varios día, y hasta hoy. Me siento muy mal, sé que en varias oportunidades actué como esa hermana lo hizo... El problema no es el arete, el problema no es el uso de collares, etc...sino la actitud que tomamos cada uno de nosotros. El problema es sencillo, queremos cuidarnos del qué dirán los demás, el pastor, el hermano de iglesia, etc... y nos importa muy poco qué es lo que piensa Dios de cada uno de nosotros...

Había un tío muy bromista en mi familia, él decía que para que Dios no sepa lo que hacemos nosotros debemos escondernos en una cada de material noble, o de ladrillos, pues las tejas de barro son muy delgadas por las cuales Dios sí puede ver. Lógicamente esto es una broma, una mal chiste, pero a veces actuamos así. Cuántos cristianos hay en la actualidad, que les importa más la opinión de los humanos que la opinión de Dios.

Y yo? Esta reflexión del alma es motivada por mi triste actitud. Sé que menor o mayor grado he cometido este error. Ser ante la iglesia, ante mis colegas un "buen chico", un tipo espiritual muy cuerdo y amable... pero cuando nadie me ve, quién soy? A eso se le llama simplemente HIPOCRESÍA...

Oh Dios... tómame en tus manos de amor. Quiero ser en el Nombre de Jesús íntegro, dentro y fuera de la iglesia, a tus ojos y a los ojos de mi hermano por consecuencia natural...


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


 

domingo, 13 de noviembre de 2011

Pepín, el ebrio

Su nombre era Joselo, pero en el pueblo era conocido como Pepín. Era un hombre de campo, recio, barbudo, cabellera un tanto crecida, media un metro noventa aproximadamente, desalineado a más y cuando no estaba ebrio, pasaba sus pocos días trabajando en las parcelas de cacao. Su esposa e hijo le abandonaron por su adicción al alcohol. Era un antisocial cuando sin los efectos del alcohol... pero un varón bromista, amigable y loco cuando el alcohol invadía su cuerpo...

Pepín era famoso, era un "cuco" (moustro) para los niños. Cuando un niño no quería comer le amenazaban con llevarle a la parcela de Pepín para que se lo coma. Cuando llegué a ese lugar como pastor distrital, me lo encontré en una librería, como yo no lo conocía, le saludé, y él se sorprendió al parecer, pues tiempo después descubrí que nadie le respetaba a causa de su adicción al alcohol.

Después de algunos meses en ese lugar, supe que llegó a ser alcohólico a raíz de la muerte de su hija. Él era un hombre cristiano, muy apegado a los principios de la Biblia, pero cuando perdió a su hija en un asalto, un robo atroz, todo lo que era simplemente llegó a ser nada. No pudo superar la pérdida de su hija... y se refugió en el alcohol. Su esposa soportó esa vida por algunos años, pero después se marchó llevando a su hijo.

Un día visitó mi casa llorando... le atendí y me contó lo que hoy les cuento. Le traté de ayudar, le recomendé ayuda profesional... no aceptó, sentía que no tenía el valor para poder superar todo lo que le tocó vivir... la pérdida de su hija, el abandono de su esposa e hijo... decía que no era justa la vida, que Dios era muy malo con él... y que su vida es un castigo, si es así, entonces espera que termine así...

No pude hacer mucho por él, me cambiaron poco tiempo después. Hoy me acordé de él y llamé a ese lugar y me contaron que falleció hace menos de un mes.

Qué pena siento en mi corazón, Pepí descansó... Aún me quedan sus palabras diciendo: "la vida es injusta conmigo". Cuántos como Pepín hoy dicen los mismo, la vida es injusta... 

Puede ser, no escogimos esta vida, nacimos y la tenemos, nacimos y punto... pero conozco a alguien justo, Cristo Jesús, que puede hacer la diferencia en tu vida, en mi vida.  Esta reflexión del alma, tiene el propósito de mostrar que las injusticias de la vida son aparentemente el término de la vida del hombre, no es así, Cristo puede hacer la diferencia... Hoy podemos ir a Jesús y poner todas nuestras cargas, las injusticias de nuestra vida a sus pies... y esperar porque sin duda Cristo hace la diferencia... Claro, está en nosotros aceptar a tiempo, no vaya a ser como Pepín, que no aceptó...


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Ella no tiene la culpa...

Me duele tanto verla llorar. Cuánto daría por ser yo quien esté en su lugar, y es que ella es tan pequeña, tan inocente para saborear el trago amargo del dolor, del sufrimiento... Sus ojos tiernos me dicen que no es justo lo que se está haciendo con ella. Ella no entiende porqué tanto dolor si ella no ha hecho nada malo... Efectivamente  ella es inocente, no le hizo mal alguno a nadie, ella solo jugaba y reía por doquier, le gustaba que le cuenten cuentos y la anden en brazos...

La veo triste, como suplicando misericordia pronta, pareciera que piensa que yo, su padre juntamente con su madre la estamos castigando por algo malo que ella no sabe qué es... Con mirada confundida trata de pedirme explicaciones... llora y llora como al vacío pues yo, parado tan cerca y tan lejos a la vez únicamente puedo decirle que la amo, que ya pasará y que lo que le están haciendo es por su bien, para que sea feliz y para que vuelva a ser la niña linda y alegre que fue hace algunos días solamente.

Génesis Valentina, mi niña bonita... Está internada en un hospital. Ella no lo entiende, no sabe que ese lugar es un lugar no malo, mi pequeña Génesis no sabe ni entiende que no es un castigo por alguna travesura, no, muy por el contrario es por culpa de nosotros, sus padres que no la cuidamos como debía con gran seguridad...

Tanto mal en este mundo... tanto dolor y una pregunta circunda en mi mente estrasada: Por qué tanto dolor? Por qué son los inocentes los que pagan los platos rotos de otros...? Mi amada Génesis no hizo nada malo como para estar internada en un hospital y allí estar pasando los días más tristes de sus algunos meses en este mundo de dolor y de penurias... Me pregunto por qué? qué es lo que ella hizo? Nada, lo único que le bastó es nacer a este mundo... No es la culpable del dolor, pero por el simple hecho de haber nacido, es la beneficiaria obligatoria del sufrimiento y del dolor...

Pero qué es lo que me motiva a escribir esta reflexión del alma? Simple, el dolor de una niña inocente, mi hija, mi primogénita... bien dicen que una cosa es hablar de un tema porque te contaron y otra es por que lo pasaste... No sabía qué grande es el dolor de un padre al ver sufrir a su hijo... o hija. Mi adorable Génesis no entiende... mis palabras no bastan, mis palabras no son muy entendidas... es más, no bastarían para que ella entienda pues no hay justificativo ni argumento válido para una inocente alma...

Aunque me parece injusto lo que me pasa o más específicamente le pasa a mi hija, llego a la conclusión de que todo este dolor y sufrimiento tiene un culpable directo e inegable: Lucifer, el enemigo de Dios y de los humanos... Adán y Eva desobedecieron a Dios, prefirieron seguir argumentos sutiles e infames en contra posición de los principios divinos... y es por ello que trajeron mal y dolor a un mundo perfecto en gran manera...

Todos los demás humanos después de Adán y Eva, nacimos pecadores, lo tenemos en la sangre, entre cada glóbulo... hay rastros de pecador, de maldad, de asquerosidad mundana... peco porque soy pecador... esa es mi naturaleza...

Ahora, al ver a mi hija en una confusión terrible pues no entiende lo que le trato de explicar respecto a los médicos, enfermeros (Génesis cree que ellos son malos pues le inyectan y le dan medicinas nos agradables al paladar...) y sobre el hospital (no soporta estar más tiempo en el hospital...), no lo entiende, es más el dolor...
No obstante, así habrá sido con la humanidad caída y Dios. No entendiendo el humano pecador el idioma de Dios a través de los profetas y de la Biblia por casi 4000 años y sufriendo y llorando cada día... Dios envió a su hijo amado, para que en lenguaje humano, lenguaje entendible y el ejemplo extraordinario el humano pudiera entender lo que Dios en realidad les quería decir... El hombre entendió que el amor de Dios sobrepasa a las páginas o papiros, a las meras palabras sino que con ejemplo nos dijo que nos amó, ama y amará...

Mi pequeña Génesis, oro a Dios para que te recuperes... no tienes la culpa de lo que pasas hoy, tal vez no me entiendas cuando trato de explicarte con mis palabras... pero sé que Dios hará que entiendas allí en tu mente de niña de bebé... te amo... te amo mucho.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

martes, 8 de noviembre de 2011

Conocido por no comer cerdo?

Hace algunas semanas fui invitado a dar una charla sobre "El Clima Familiar y sus Efectos Laborales" a un grupo interesante, cerca de treinta enfermeros, técnicos y médicos en un hospital del gobierno peruano. Al finalizar mi participación se abrió un espacio a preguntas, entre ellas, una que me impactó. Una enfermera con gran intriga dijo, "licenciado, ¿a qué religión pertenece usted?". Su pregunta fue sin duda motivada porque en mi presentación cité un pasaje bíblico, el Salmo 127:1-3. Le respondí con delicadeza y franqueza, "Muchas gracias licenciada, soy Adventista del Séptimo Día", ante mi respuesta la enfermera dijo con prontitud a boca de jarro: "Ah, los que no comen cerdo ¿verdad?". Todo el auditorio se rió a viva voz, y por supuesto también yo. No obstante, mientras sonreía, pensaba en lo trágico que resulta esa definición de adventistas.

Hoy es un nuevo día. En la mañana abrí mi Biblia y leí el evangelio de Juan en su capítulo 13. Jesús está en la última cena y entre muchas cosas les dice cinco veces que deben amarse tanto como Él mismo les había dado ejemplo. Jesús les mostraría explícitamente, ejemplificaría vívidamente el mayor amor a través de la Cruz del Calvario...

Jesús podía muy bien haber terminado su última reunión formal antes de ser crucificado con un discurso sobre la fidelidad a Dios o de permanecer unidos, etc... No fue así sin embargo,  les dijo: "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros" (Jn. 13:34).

¿Otra vez la burra al trigo? ¿amor? No tienes algo nueva Heyssen, por favor el amor es un tema que ya aburre, cansa, maltrata mi mente. Imagino que esa es tu pensamiento al leer este post. Me interesa poco la verdad, es que entiendo claramente que es normal protestar por un tema tan predicado pero menos practicado... Entiendo que me es más sencillo y simple hablar de amor que llevarlo a la práctica...Lo sé.

Pero qué es lo que motiva a este inexperto aprendiz de escritor a plasmar esta reflexión del alma? Simple, mi realidad, mi condición malvada... Oh...! No sabía qué Heyssen J. era un hombre malo, a veces suele escribir buenas cosas... Pues sí, es probable, pero sé que el amor es lo tantas veces me falta reflejar. ¿Por qué soy conocido? por que salgo cada sábado con mi Biblia en mano, con terno y corbata?...

Jesús continúa diciendo después de decir que debemos amarnos, "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Jn. 13:35). Esta declaración es como una estaca fulminante a mi duro y pálido corazón. Aquella enfermera manifestó su definición de adventistas, como simplemente los que no comen cerdo. Qué triste...!!!

Jesús no dijo que todos conocerán que son discípulos de Cristo si no comen cerdo...
Jesús no dijo que todos conocerán que son discípulos de Cristo si guardan los días sábados para santificarlo
Jesús no dijo que todos conocerán que son discípulos de Cristo si guardan los mandamientos y creen el Elena G. de White... en los profetas...
Jesús no dijo que todos conocerán que son discípulos de Cristo si practican la reforma pro salud...

Jesús dijo claramente QUE TODOS CONOCERÁN QUE SON DISCÍPULOS DE CRISTO si se aman los unos con los otros. Parece simple ¿verdad?

Pero seamos realistas, es fácil amar al que no te ha hecho nada malo, al que te ama también. Pero ¿qué del que te trata mal o te te odia? Los discípulos también no podían creerlo ni entender cómo podrían amar a las personas que no te aman... Jesús sabía eso, y es por ello que después de estar en el Aposento Alto los llevó al Monte de los Olivos y para ilustrarles cómo podía amar como Él les había enseñado a amar se detuvo en una planta de uva, una vid. Y con gran maestría les dijo: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer" (Jn. 15:5). 

únicamente unidos a Cristo, podremos amar a los demás, incluso al que no nos ama. Eso es lo que me motivó a plasmar mi reflexión. Que amaré y el mundo conocerá que soy DISCÍPULO DE CRISTO si amo a los demás... no me conocerá porque como o no cerdo... sino porque amo.

Ahora, no es mi afán decir que está bien comer cerdo, Jesús sabía muy bien que sus discípulos como buenos judíos no comían ese alimento.

Saludos.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

lunes, 7 de noviembre de 2011

Papá de una hija...!

Han pasado nueve meses y tres días desde que sus ojos vieron la luz del mundo. Tuve el privilegio de estar presente y ver completamente su nacimiento. La doctora aceptó que yo pueda acompañar a mi amada esposa en el momento del parto. Fue un día inolvidable.


Eran las 8:35 de la noche de un viernes. Después de algunas horas de dolores de parto cada vez más intensos, mi amada Charly finalmente ingresó a sala de parto, allí con la ayuda de dos enfermeras y una obstetra pudo dar a luz a Génesis Valentina, mi primogénita... No puedo olvidar cada escena milagrosa, realmente fue un prodigio divino... una maravilla celestial.

Aunque sabía a ciencia cierta que sería mujer, y que se llamaría Génesis Valentina, en mi mente, en un rinconcito... abrigaba aún la idea (un tanto machista probablemente...) de que pudiera ser varón, desafiando a la ciencia... No obstante, no fue así. Después del milagro de vida, la doctora me pidió que saliera de sala y esperara algunos minutos pues mi esposa debía ser aseada y el recién nacido bañado (esperando que fuera varón, solo como un posible). Cuando a pocos minutos, escuché decir a una enfermera: "esta noche es de damas. Todas las madres dieron a luz mujercitas...". No les creí totalmente. Fui a ver a mi esposa ya en cama y al nuevo ser lactando sobre su pecho... Pude contemplar la belleza de la vida. Lo primero que hice fue darle un beso a Charly y después prontamente fijé mi mirada entre las piernas del nuevo ser y allí, solo allí me convencí de que era MUJER. Era una belleza, una lindura... tan pequeñita, tal linda, hermosa...!!!

A estas alturas mi queridos lectores se preguntarán si sigo queriendo tener varón. Claro que sí, pero Génesis es lo más bello que Dios me ha podido regalar. Creo que únicamente el que ha deseado ser padre de un niño y ha tenido una hija sabe que después de tenerla entre sus brazos, verla crecer y aún verla recién nacida... entiende que una hija es lo más hermoso que pueda tener. Ahora, esto no es mecanismo de defensa ni un escape cobarde para no quedar en verguenza, no, muy por el contrario creo fielmente en que Génesis así como otras niñas son el plan de Dios. Ser padre de una mujercita es fenomenal.

Génesis Valentina. Es un amor de ser. A sus pocos meses me ha enseñado tantas cosas... muchas lecciones de vida, muchas. Entre ellas la paciencia y a entender con amplitud el concepto del amor de Dios. Ahora de padre entiendo más sobre el amor de Dios para conmigo. Sé que si mi amor por mi hija es grande... el amor de Dios lo es mucho más... Razón tenía Jesús de decir: "si ustedes siendo malos pueden dar buenas dádivas, cuánto más vuestro padre que está en los cielos les dará buenas cosas a los que le pidan" (Mt. 7:11).

Hace algunos días mi niña bonita, se puso mal de salud. Su mamá y yo nos preocupamos en gran manera pues en dos días perdió cerca de medio kilogramo. Esto es traumático para padres primerizos sin duda. La llevamos al hospital y el doctor le recetó algunos jarabes y gotas que le ayudarían supuestamente a sanarse, pero no fue así. Ayer por la mañana la llevamos nuevamente por emergencia y finalmente tuvieron que inyectarle antibióticos. Génesis estaba entre mis brazos, yo la llevaba directamente hacia la camilla, ella confiaba en mi, en nadie más, se sentía segura... de pronto le dije que debía echarse en la camilla boca abajo y así fue. El enfermero procedió a inyectarle y ella lloró fuertemente... me miró y con sus ojos tristes y llorosos me pedí auxilio. Ella no entendía porqué le estaban causando dolor...

Gracias a Dios hoy está mejor, está recuperándose... creo que con la ayuda de Dios las cosas serán mejor...

Pero, a qué viene todo esto...? Simple. Me siento feliz y agradecido a Dios por ella, por su mamá y porque en un tiempo más seré padre nuevamente...!!!

Saludos

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
 

viernes, 4 de noviembre de 2011

Amor de lejos...

Tenía solo 18 años cuando la invité a salir por primera vez. Confieso que no me fue fácil. Éramos muy amigos, disfrutaba mucho conversar con ella. Podía conversar largas horas sin importarme el tiempo. Sus ojos negros, pestañas enormes y cejas bien pobladas me encantaban desde esos tiempos (hasta hoy...). No sé de dónde saqué fuerzas para finalmente decirle: "Charly, te gustaría salir a pasear y tomar helados?" (qué cursi me parece ahora, no se me ocurrió invitarle otra cosa... no lo sé). Me miró sorprendida, desvió después su mirada hacia el suelo para decirme que sí. Era un 01 de noviembre del 2003, un día para no olvidar.

Fuimos a una pizzería (que ya no existe en la actualidad...) y disfrutamos de una vegetariana (para variar, reforma pro salud...). La verdad no sentí sabor, estaba tan nervioso, ese era el día, y trataba de recordar todo lo que había ensayado por varios meses. Ella parecía tan normal, tranquila. Tenía que estarlo, no esperaba nada de nada. Conversábamos sobre la iglesia, el grupo pequeño de jóvenes, la campaña evangelística que la iglesia estaba planificando... No aguanté más y a boca de jarro dije: "Charly, siempre conversamos de estos temas y es algo que me encanta de nuestra amistad... admiro tu dedicación a las cosas de Dios... pero, por hoy, solo por esta vez me gustaría hablar de ti, de mí, de nosotros...". Ella sonrió y con voz dulce únicamente atinó a decir: "como gustes..." (era mi oportunidad... en serio no había otra... pensé).


Yo había decidido viajar a Tocache, Perú a colportar con el fin de estudiar teología en la Universidad Adventista, así que no había tiempo para postergar la declaración de mi amor. Claro, dedo confesar que había un gran temor por las consecuencias de esa "locura de amor". Pensaba que si ella no sentía nada por mí simplemente yo causaría la ruptura de una linda amistad, y si eso pasaba, yo tenía un plan: Le diría que todo fue broma y que no era cierto lo que había dicho sobre mis sentimientos (esa fue el sabio consejos de mi amigo Simón). Por otro lado, lo que yo deseaba era simple, deseaba que ella conozca sobre mis sentimientos. Total, yo iba a viajar y muchos dicen, decían y seguirán diciendo que, "amor de lejos" no es bueno ni nasa saludable.


Cuando mis labios duros y mi lengua acalambrada en combinación con mis cuerdas vocales emitieron mi corta y confusa declaración de amor juvenil ella, sonrió y me dijo que ella sentía lo mismo, y que ella había orado a Dios para que antes de mi viaje yo sepa lo que ella también sentía por mi. Al escucharla, sentí claramente que Dios había tenido en sus planes este sentimiento en mi corazón. Nos quedamos si hablar durante algunos minutos (unos 20...). Pagué la cuenta y salimos con dirección a la Plaza Central de la ciudad, nadie habló nada hasta que le dije: "Charly, yo iré a colportar a Tocache, y según me vaya viajaré a la capital, a Lima a estudiar teología por cinco largos años, no sé qué será de mi vida... pero te pregunto si quisieras ser mi novia y casarte conmigo en cuanto termine mi carrera, esto es en enero del 2009?"


Ella me miró fijamente a los ojos, y me dijo con tierna voz: "Es probable que esté a punto de cometer una locura, pero creo que con Cristo como centro de nuestra amistad y relación... será posible, y creo que Dios tiene planes hermosos para tu vida y la mía. Estoy segura de que nos casaremos en enero del 2009...". 


Viajé a colportar  el 29 de noviembre del 2003, y posteriormente a estudiar teología el 26 de febrero del 2004 sin poder darle ni un solo beso. Éramos amigos especiales, había acordado en que si alguno de nosotros durante este tiempo sentía que no crecía el amor cada día y que probablemente conocíamos a otra persona, debíamos ser sinceros y honestos y simplemente hablar para no seguir con la relación...


Pasé casi cinco años en la universidad entre estudios y labores como colportor estudiante en los veranos e inviernos, y la verdad, conocí a muchas señoritas muy cristianas y lindas, pero mi corazón perteneció siempre a mi amada Charly, mi dulce inspiración terrenal... Terminé mis estudios en noviembre del 2008 y el 04 de diciembre de ese mismo año, fui graduado como bachiller en teología... Fui llamado a servir a Dios como pastor distrital en Tocache (de manera extraordinaria en mi primer campo de colportaje)... y tal como habíamos prometido hace cinco años, tres meses y 7 días... Charly y yo nos casamos... ante Dios prometimos amarnos hasta que la muerte nos separe...


Actualmente, sirvo como pastor en Pucallpa, la ciudad natal de mi esposa y la tierra que me alojó cuando a mis 10 años mis padres y yo vinimos desde la sierra peruana... soy padre de una niña y seré nuevamente padre de un nuevo ser... todo esto al lado de mi amada Charly... !Qué maravilloso es Dios! !Cuánto amor y misericordia tuvo conmigo...!


Ahora estoy más que convencido de que Dios cumplirá su promesa en cada uno de sus hijos, pues somos obra de sus mano y Él nos ama... (Salmo 138:8). Gracias Dios porque Charly y yo nos casamos como un día prometimos poniendo a tu nombre como testigo de nuestro amor...




Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


jueves, 3 de noviembre de 2011

Mi Viaje al futuro, al HOY.

Cuando era niño  viajaba imaginariamente en el tiempo y el espacio. En mi escape mental alucinaba con mucha ligereza. Me creía un soldado de las fuerzas armadas de mi país al estilo "Rambo" y un luchador como Jean-Claude Van Damme, demás de ello, creía tontamente (como la mayoría de niños con padres un poquito mentirosos) en Papa Noel, Los Vampiros, Los fantasmas, Los duendes y en cuanto a ciencia y ficción creía en las "máquinas de tiempo".  

Recuerdo que con frecuencia imaginaba ingresando a la máquina de tiempo y volviendo al pasado... pero como era un niño, no tenía interés en volver a mi minúsculo y nada interesante pasado, muy por el contrario, imaginaba ir al futuro... En una ocasión viajé al año 2010, según yo, en ese tiempo Heyssen J. tendría unos 25 años, soltero y con una novia parecida a la actriz de Hollywood, Salma Hayek. Debo confesar que en mis planes mentales de niño loco jamás fue ser padre antes de los 30. Es más, tampoco, esposo, imaginaba ser un profesional sin hijos ni esposa... el matrimonio no era tema de mi imaginación...

Loco niño soñador e imaginativo, nada de lo que un día imaginé hoy es real.  Han pasado casi dos años desde el año 2010, y a decir verdad, sí que es muy diferenciado lo imaginado de niño. Hoy, estoy casado, con una esposa linda y hermosa, soy padre de una niña y seré padre por segunda vez. Como verán, soy tan distinto a lo que un día imaginé lócamente...


No soy un soldado al estilo "Rambo", no he servido a "mi patria" (como se estila decir al Servicio Militar en el Perú), no sé pelear como "Jean-Claude Van Damme", es más, ni siquiera sé pelear (no se lo digan a nadie), además, no estoy casada con una mujer como Salma Hayek (aunque se parecen un poco por su color de cabello, sus cejas pobladas y labios lindos... ah, también la talla, pues no es muy alta)...


Sin embargo, alguno podrá decir, mientras lee éstas líneas: "y qué de importante tiene todo esto", no lo sé, lo único que sé es que no siempre las cosas se dan como uno se imagina... osea, la realidad es muy distinta a los sueños.


Seré padre por segunda vez. No imaginé en mi más remotos sueños ser padre de dos seres vivientes tan pronto. No me estoy quejando, al contrario, me sorprendo de lo grande y maravilloso que es Dios. El que hace de mi vida un vida tan emocionante...


Debo confesar, en honor a la verdad, que mis sueños e imaginaciones infantiles eran producto de una vida sin el menor conocimiento de Cristo. Con una mentalidad serrana, machista y nada cristiana, creía que esa era felicidad, el poder, la fuerza, la fama, etc... Cuando conocí a Cristo, toda fama que algún día anhelé, todo dinero que algún día deseé no tenían ya el valor suficiente como ahora tenía el ser un misionero de Dios. 


No soy un soldado de mi país, LO SOY DE CRISTO, no soy un luchador famoso, SOY UN LUCHADOR DE CRISTO (no con fuerza, ni con espada sino con el poder del Espíritu Santo), estoy casado con una mujer maravillosa, ella es Charly Marna, la mujer más linda y más extraordinaria que hace de mi vida una vida más feliz... No soy un pobre hombre sin hijos, soy UN RICO HOMBRE DE DIOS CON UNA HIJA y uno en camino (o una si es niña... Amén).


Siempre digo que si mi vida es como hoy es, es simple y llanamente por Cristo... por su poder y misericordia... Gracias Dios. Eres lo máximo...!!!


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


martes, 1 de noviembre de 2011

Mi abuelo Timoteo y su consejo


Timoteo, es el nombre del padre de mi papá, osea, mi abuelo. Los abuelos son sabios por los años que llevan cargando, o al menos eso dicen de ellos. En fin, no he vivido mucho con mi abuelo ni he gozado del producto valioso de su materia gris, pero las pocas veces que me dio algún consejo, lo hizo para reñirme por alguna cosa... "hágalo hoy, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy..." Bueno, bueno... no es el autor de esa frase... tienen razón, todos lo saben... (mejor dicho, mi abuelo es normal). Pero ojo, esa declaración es más que poderosa para llamar la atención, o no?

Pues bien, deseo confesar un pecado terrible. En realidad es mi esposa la que me hace ver cada día ese terrible producto pecaminoso diciéndome "me prometiste...", "dijiste que lo harías la semana pasada...", "otra vez...", etc. Como ya se imaginan, siempre hay y sobran justificaciones... "es que...", "si, pero...", "lo haré mañana..." Amo a mi esposa. La amo mucho.

No sé si a ti, pero me pasa siempre, confieso que es una de mis cualidades más notables (tristemente) y la verdad no es para sentirse orgulloso ni feliz, por el contrario, me siento muy mal a menudo. Cada vez que escucho un buen sermón, un consejo valioso, una lección de vida soy rápidamente movido a  tomar una decisión drástica y efectivamente la tomo, no obstante, en el momento menos pensado, me doy cuenta de que lo postergo una vez más... " a partir de la semana que viene", "mañana lo hago", "después de...", "lo haré pero...", etc.

La procrastinación, el arte de la postergar, es sin duda una patología psicológica presente en mi caminar. No me siento, como dije, nada feliz por ello. Es a la verdad... la causa de muchos fracasos personales... 

Pero, he aquí lo que considero es vital para que podamos hacer las cosas mejor y para que el famoso arte de la posposición  reiterada de una tarea sea derrumbada sistemáticamente:

1. Tener una agenda personal.- Una agenda es una gran ayuda para colocar o anotar las actividades que consideras son importantes y en la hora adecuada.
2. Respetar la agenda personal.- La mayoría suele tener agenda. Pero hay una gran diferencia entre tener y usarla adecuadamente o respetar lo que dice tu agenda diaria.
3. Separar lo urgente de lo importante.- No siempre lo urgente es realmente importante y no siempre lo importante es realmente urgente.
4.- Devoción personal impostergable.- La Biblia dice, "busca primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás será añadido" (Mt. 6:33). Muy bueno verdad? Lo que la Biblia dice es simple, busca a Dios y lo que buscas materialmente hablando, será añadido...

Pues bien, hoy quiero decirle a Dios, quita de mi este "arte" malvado, "arte" de dejar para mañana lo que puedo bien hacer hoy. Mi abuelo tenía razón, debo "hacerlo hoy..."  

Pr. Heyssen J.  Cordero Maraví
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