sábado, 27 de abril de 2013

La esposa del Pastor


- ¿Qué profesión tiene su esposa?
- Ella es profesora de primaria- le respondí con prontitud. 
- ¿Y dónde trabaja?
- Bueno, por ahora en nada, ella está en casa con los hijos- Fue mi respuesta ante una pregunta tan simple pero cargada de profundidad. Simple en palabras pero grande en contenido para el que reflexiona. 
El  amigo pastor con mirada bondadosa y sonrisa franca puso su mano derecha sobre mi hombre izquierdo para decirme mirándome fijamente a los ojos: 
"No estás en lo cierto. Tú esposa sí trabaja, y con toda seguridad tu esposa trabaja más que tú. El hecho de que no esté ejerciendo su profesión no indica ni insinúa acaso que ella está de vacaciones sino todo lo contrario. Ella, tu esposa mi apreciado colega trabaja las "25" horas al día".

Las palabras de aquél amigable pastor fueron simplemente verdaderas. No había exageración en ellas, sino todo lo contrario. Sus palabras fueron nítidas, claras y reales. Mi esposa TRABAJA. No está vacacionando. ¡Todo lo contrario! ¡Mi esposa trabaja más que yo! Sin duda, ella se encarga del cuidado y educación de mis dos hijos. Génesis y Ariel, dos niños muy dinámicos. Y no solo eso, sino que se encarga de tener la casa en orden, preparar deliciosos alimentos, tener la casa linda como es ella, por decir menos.

Hace unos días me quedé en casa solo con mis dos hijos amados, y supuestamente yo debía hacer todo lo que ella haría en un día cotidiano. No pude. Así de sencillo. No veía la hora en el que mi esposa venga a rescatarme. En ese momento me pregunté: ¿Cómo hace mi esposa para tener todo en orden como hijos que han hecho de las travesuras su hobbie. Cuando llegó al fin, vi que mi "salvación" había llegado. Le dije, que todo había sido normal, que no fue tan difícil. Esto, para demostrar que yo también puedo solo. Triste fue mi sorpresa cuando me dijo que le ponía feliz escuchar tal declaración, pues, esto le anima a seguir saliendo  a hacer tareas fuera de casa pues yo no tendré problemas de quedarme al mando de la casa. ¡Plop!

Escribo éstas líneas avergonzado de haber dado tamaña respuesta al amigable pastor. No es justo no reconocer el trabajo denodado, esforzado y perfecto que realiza mi amada esposa por su familia. Ella es mamá, chef, amiga, confidente, biblioteca, maestra de inglés, matemática. Es todo y mucho más.

Desde este blog de reflexiones saludo a la mujer más trabajadora, a mi esposa, la mejor esposa del mundo. Ah, me olvidaba, también es pastora. Así le dicen en la iglesia, a parte de todas las labores esforzadas y motivadoras en pro de su familia carnal, también vela por las mujeres de la iglesia. 

Gracias Oh Dios, gracias por haberme dado la oportunidad de conocer a Charly, y el privilegio de haber recibido de tus manos a una mujer sabia, tierna y trabajadora. Gracias mi amada Charly porque sin ti, mi vida no sería completa. Soy feliz a tu lado. Te amo.
 Heyssen, Tú Lleyler.

Heyssen J. Cordero Maraví


miércoles, 10 de abril de 2013

¿Pastor deshonesto?


La campaña de cosecha por Semana Santa estaba en su máxima expresión, y el  hashtag (del inglés hashalmohadilla o numeral y tagetiqueta) en el twitter  era #semanasanta. Podía leer en entre los twitteros que sigo noticias y numerosas buenas nuevas sobre el particular. Algunos escribían sobre lo bien que les estaba yendo, otros comentaban los resultados milagroso de sus campañas... en fin, cada twittero publicaba sus victorias y éxitos en esa semana especial de evangelismo. Todos los twits expresaban victorias y éxitos, pero entre ellos, un joven pastor twitteó lo siguiente: "@..........: Segunda noche de #semanasanta la gente no responde, sin embargo seguiremos hasta el final llevando esperanza."

Cuando uno estudia la historia de los grandes imperios y sus gobernantes puede notar que evitaban en lo posible dejar registrado sus derrotas y muy por el contrario solo dejaban o procuraban dejar sus victorias y éxitos. Esto por varias razones, entre ellas, registrar derrotas mostraría la debilidad de su gobierno y mellaría su reputación probablemente. En la actualidad con certeza, muchas veces hacemos lo mismo. Por ejemplo, el twitter.

El twitter se ha convertido en la actualidad en una ventana de información y promoción para no pocos. En lo posible tratamos de twittear lo que creemos y consideramos es lo "mejor". Si vamos a publicar una foto de alguna actividad a través del twitter o e Facebook mostraremos una foto que data una toma adecuada: con mucha gente, con un buen escenario, y con una decoración aceptable o pomposa. Y si vamos a twittear o escribir en el facebook alguna noticia o información debe ser: interesante, relevante, innovador, y sorprendente. Que genere un retwitt o al menos una cita de lo publicado. Eso quiere decir que lo que estás haciendo está bien y que ganarás más seguidores, y a más seguidores más popularidad, etc.

Dijimos que el twitter así como cualquier red social es una ventana para informar, pero también para "promocionar", pero ¿qué? al escritor o lo que escribió. Entonces, por lo general si es eso lo que deseamos jamás registraremos nuestras derrotas, más aún si es que nuestras derrotas o fracasos tienen que ver con asuntos en boga o de hashtag. Decir por ejemplo que no todos nuestros centros de esperanza o de evangelismo en #semanasanta funcionaron como debían, y que algunos lugares inclusive no hicieron absolutamente nada porque tenían dificultados "X". En fin, ¿qué es lo que estoy twitteando? ¿estoy siendo sincero y honesto con lo que publico? ¿es todo lo que publico solo éxitos y victorias? ¿ayudaría a alguien un twit que muestra mis derrotas y fracasos? ¿cuántos retwits generaría escribir mis derrotas o la falta de exito en un tema que es hashtag?

Cuando leí el twit de aquél joven pastor dije: "este pastor es un pastor sincero y veraz", yo mismo había twitteado solo victorias como si todo hubiera sido así. Como si todo en #semanasanta hubiera tenido el común denominador de: éxito. "@..........: Segunda noche de #semanasanta la gente no responde, sin embargo seguiremos hasta el final llevando esperanza." Palabras que reflejan no solo las cosas como son sino en dónde estaba depositada su confianza: "sin embargo, seguiremos hasta el final llevando esperanza". No hay dudas, no está demás recordar una vez más y con humildad que no trabajamos para hombres, sino para Dios.

Decidí aquél día, con mucha alegría y confianza en Dios. Ser honesto con Dios y conmigo mismo. No hay nada peor que ser deshonesto con uno mismo. Es lo peor. Y esto que escribo no lo hago porque haya sido un vil  deshonesto, sino porque con frecuencia soy tentado a solo mostrar lo que quiero, lo que me conviene, como insinuando que todo lo que hago está bien y que todo está de maravilla. Cuando no es así. Y eso es lo que deseo mostrar, que hay victorias, pero que también hay derrotas, pero que jamás, jamás me quedaré así, sino que en Dios está mi fortaleza y confianza.

Que Dios le bendiga.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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