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martes, 5 de noviembre de 2019

¡01 de noviembre!🗓


Un día como hoy, hace 16 años, un sábado por la noche a las 8:30 pm (minutos más, minutos menos) en la plaza de Pucallpa, te pregunté: 
”Charly, me estoy yendo a colportar a Tocache y después estudiaré Teología en la UPeU, ¿Quisieras casarte conmigo de acá a cinco años?”. 🤔
Tú, con una sonrisa tierna, respondiste: 
“Sí. Creo que Dios debe ser el centro de nuestra relación, siempre, para que ello ocurra. Porque no será fácil noviar de lejos. Solo un detalle: NO MÁS DE CINCO AÑOS”. 😄

Cada vez que recuerdo que ese día, y medito en lo nuestro, suelo preguntarme ¿quién estaba más loco? ¿Yo por creer que esto realmente se cumpliría, o tú por creerme? Ninguno de los dos. No estábamos locos. Estábamos seguros en las manos de Dios.🙏🏼
5 años, 3 meses y 7 días, por la gracia de Dios nos casamos y desde ese día entendí que cuando ponemos a Dios en el centro de nuestra relación, a pesar de tooooodo lo que somos, a pesar de tooooodas las pruebas, Él siempre “estará de nuestro lado para darnos la solución 🎶
Hace algunos días, escuché por la radio que los matrimonios tienen etapas. Y sí, a penas estamos empezando. Hay muuuucho tramo por recorrer. Ya cumpliremos 11 años de casados en 3 meses y 7 días. Sin embargo, creo que aunque recién empezamos esta caminata, nuestro amor se fortalece cada día... seguimos #conecta2🔌
Feliz 16 años de ENAMORados !!!
Yo, Tu Lleyller, ¡Heyssen!

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

viernes, 16 de agosto de 2019

UN DÍA COMO HOY: 📅de julio !


- Nace en 1894, George Lemaitre, el astrónomo que propuso la “teoría del Big Bang”:
- Nace en 1932, Joaquín Lavado Tejón, humorista gráfico, creador de la tira cómica de “Mafalda”.
- En el 2014, se elige este día como el “Día del Emoticono” 😄.

UN DÍA COMO HOY, nació una linda, hermosa y amorosa mujer: mi esposa CHARLY para ... que mi corazón haga “big bang 💥 “ todo el tiempo; dibuje sonrisas en mi rostro y corazón y me llene de “buen humor” 😂; y que me enseña que en la vida, para todo hay tiempo, y podemos escoger los mejores “emoticones” para la vida y la eternidad: 🙏🏼😍♥️👨‍👩‍👧‍👦🔌👑
A estas alturas, juntos hemos aprendido por la gracia de Dios, que El amor, la armonía y la felicidad en el matrimonio no es gratis. No se compra en un súpermercado, por internet o delivery. Tampoco se logra leyendo un libro o asistiendo a un buen seminario. No. Eso ayuda, ayuda mucho, pero no basta.
Tener un matrimonio que avanza, a pesar de las dificultades, se logra de rodillas, sacrificando cosas que nos gustan para dar lugar a cosas que nos hacen bien, dando prioridad a las cosas que realmente importan. Estamos aprendiendo juntos. ¡Hay mucho camino por recorrer!

Gracias a Dios por poder pasar un cumpleaños más a tu lado. Orando siempre a Dios para que podamos seguir cumpliéndolos hasta que Cristo venga por segunda vez, y por la eternidad 🙏🏼.
Antes de terminar estas líneas, te dedico un poema 🤫:
“Te tengo presente, de sol ☀️ a sol ☀️, estás en mi mente 🤯 ... y en mi corazón ♥️”.
Nota: Si gustas, te la canto🎶 más tarde 😊

Felicidades en Cristo!
Felicidades de parte de Génesis y Ariel!
Felicidades 🍾🎉🎈🎊

- Esto recién empieza -
Vamos juntos y #conecta2🔌
Tu Lleyler

miércoles, 27 de agosto de 2014

Mi héroe...


Siempre me he preguntado ¿por qué la Biblia dice que debemos ser como niños si queremos entrar al reino de los cielos? (Mt. 18:3). Tengo dos hijos pequeños y veo que son niños pero ya tienen conductas egoístas y otras que jamás hice esfuerzo alguno de que aprendieran o las enseñé. Es más, hay cosas que trato de enseñarles y debemos trabajar mucho para que las aprendan. Yo no enseñé a ser egoístas, pero a veces muestran esa actitud. En fin, muchas personas dicen que los niños y ebrios no mienten. No sé porqué lo dicen, pero yo conozco a niños (es más lo digo más por mí) que fueron muy, pero muy mentirosos y ebrios o "borrachos" que cuando están bajo el efecto del alcohol son súper mentirosos.

En mi generación hubieron dibujos animados que marcaron historia. Los Súper Campeones, Caballeros del Zoodiaco y Dragon Ball. Mi mamá siempre me dijo que debía creer en los signos del zoodiaco, así que creo que fue por eso que jamás me interesó esa serie. Aunque en mi salón de clase todos hablaban de esa serie, no me gustaba. 

Hace algunos días, buscando algunos videos sobre liderazgo en Youtube, me encontré con un video que Los Súper Campeones. Y recordé que en mi niñez hacía locuras por ver ese progarma. Me escapaba del colegio en los recreos porque justamente a esa hora era el canal 4 transmitía la serie. Oliver Atom era mi ídolo, ya quería jugar como él y hacer un "tiro con chanfle" y una "combinación dorada" con Tom Misaki para anotar en la portería de Benji Price o de Richard Tex Tex. Y cómo no ganarle a todos los retos de Steve Hyuga o los hermanos Koriotos... Y bueno, también quería decir a todos que el "Balón era mi amigo". ¿Loco no?

Otra serie animada que me apasionó fue Dragon Ball Z, desde cuando Gokú pelea con su hermano sayajín Raditz y muere. Gokú era mi ídolo. Cuando tenía catorce años vinieron a mi colegio unos evangélicos y dieron un seminario sobre dibujos animados diabólicos diciendo que esa serie era diabólica. Me molesté mucho. Sali del auditorio furioso. Yo no quería creerlo, sabía que sí, era espiritista, pero como yo no me interesaba en las cosas de Dios (no era adventista en ese tiempo. Lo fui a los 18 años) me daba igual. Hice más locuras por ver esa serie animada que daba a los 10 de la mañana de lunes a viernes por el canal 4. En el barrio donde vivía no había energía eléctrica por lo que tenía que ir a la casa de mi mejor amigo a pie unas veinte cuadras. Lo mismo sucedía para ver la serie Drago Ball. Tenía que mentir a mis padres y decirles que tenía tareas, que debía ir a la Biblioteca, y así un sin fin de mentiras hasta que fui descubierto. Y como se imaginarán, pague las consecuencias. Sin propina, barrer la casa, el patio, bañar a los perros, etc., pero eso pasaba, lo que fue más terrible era que ahora sí, no podía ver la serie. No vi el final de la pelea con Freezer. Me dio una pena cuando Gokú sacrificó su vida en vano para derrotar a Cell. Bueno, jamás vi la serie de corrido. 

Oliver Atom y Gokú jamás existieron, no existen ni existirán (aunque les confieso que en viaje misionero a una comunidad de Pucallpa me encontré con un niño de nombre Gokú Vegueta), sabía que eran personajes ficticios pero los consideraba como mis ídolos por muchos años.

Sin embargo, desde que nací yo siempre fui fans de mi padre, Julio Cordero, creo que todos los niños en algún momento. Para mí, mi padre era el más fuerte del mundo, el más inteligente y el mejor de los mejores en todo. Todo lo que mi padre hacía era lo mejor. Cuando un niño de más edad me molestaba, yo le decía: "le voy a decir a mi papá...". Confiaba en el cuidado de mi padre, no había porqué tener miedo si mi padre estaba a mi lado. Cuántas veces fui a la cama de mis padres en las noches de lluvias fuertes y truenos y me dormía entre ellos seguro de que nada malo sucedería. Cuando él jugaba fútbol, era el mejor goleador del mundo. Pero con el pasar de los años comprendería que mi padre era un hombre normal, que me amaba, me protegía, pero habían cosas que él jamás podría hacer aunque quisiera hacerlas. Mi padre, era un héroe limitado, un hombre imperfecto, simple, un hombre nada menos y nada más.

Sabía que todos los ídolos y héroes eran nada, Gokú y Oliver Atom era falsos, siempre lo fueron y yo lo sabía, pero me gustaba ver la serie. Mi padre, mi gran ídolo, con todos sus ganas y amor era un simple mortal, bueno pero imperfecto. Fue así que ingresé a beber aguas hinduístas a creer en la reencarnación y si acaso era falso, creía y soñaba con una sociedad común, una sociedad de igualdad. Admiré la obra de el Ernesto "Che" Guevara entre otros. Leí de todo. Sumergido en esas aguas, le agarré pánico a la Biblia. Mi madre siempre me enseñó de la Biblia, no fuimos religiosos ni practicantes, pero siempre supe de un Dios que nos ama y nos llama. Rechazaba a Dios a toda costa, sabiendo que todo lo que leía y buscaba en las religioses dhármicas era simplemente un escape tonto de la vida imperfecta. Le tenía un terror a la Biblia hasta que un día la leí contra todo pronóstico. Ese día descubrí a un héroe, descubrí a Jesús...

¿Por qué la Biblia dice que debemos ser como niños si queremos entrar al reino de los cielos? Creo que es porque los niños confían en sus padres a ciegas. Sus padres son sus héroes. Sienten seguridad y tranquilidad cuando hay peligro si sus padres están a su lado. Jesús, Dios quiere que yo sea como niño, desea que yo confíe, en Él como un niño lo hace con su padre. Esa es la fe. La confianza en Dios como un niño lo hace en su padre.

Mi padre, mi héroe, mi todo es Cristo. Gracias le doy todos los días por que siempre me buscó y porque permitió que yo le acepte. Quiero confiar todos los día en Cristo, tomarme de sus brazos y no soltarme jamás, jamás... jamás.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

martes, 6 de mayo de 2014

¡Te amo, pero no te soporto! ¿Y Corintios 13:7?


Tomás Angulo, psicólogo y terapeuta, famoso por opinar de vez en cuando acerca del comportamiento de la farándula peruana, en su libro, ¡Te amo, pero no te soporto! Una oportunidad para amar, desarrolla una de las preguntas más interesantes, en mi opinión, sobre el matrimonio: "¿Por qué nos resignamos a mantener relaciones aburridas, que nos generan tanto sufrimiento?", él mismo responde, "¡tú mismo lo permites, tú lo aceptas!". Y es que aunque no todos estén de acuerdo con  la respuesta, la verdad es que cada uno elige lo que tiene. No es la voluntad de Dios como a veces se escucha decir: "Será la voluntad de Dios que sufra...". No. Dios no quiere nuestra infelicidad. Dios nos quiere felices. Y para ser feliz debemos ser valientes. Sí, valientes. Valientes en asumir nuestros errores y ser capaces de trabajar duro y parejo para el amor madure, y sea solido y saludable. Así de sencillo. La felicidades es un regalo de Dios, Dios nos puede dar la verdadera felicidad, pero no debemos esperar a que ella venga como por "arte y magia". La felicidad cuesta, la felicidad es el producto de trabajo y dedicación.

A todo esto, ¿qué es lo que me motiva a escribir estas líneas? Estamos en semana de la familia en todas las iglesias adventistas de sudamérica. Anoche dictamos el seminario sobre: "Factor de prioridades", donde concluímos que Dios debe y tiene que ser el primer lugar en nuestras vidas y por supuesto, en nuestra familia. Y es que es así, solo si Dios es el centro y lo primero en nuestro hogar, podemos estar seguros de que la felicidad será verdadera. Finalizando la reunión, se acercó una pareja de esposos para pedirme que pueda hacer una oración por ellos. Les pregunté si había un motivo específico, él dijo que sí: "Ore por nuestra relación como esposos, porque sencillamente estamos a punto de divorciarnos, pero hoy vinimos por insistencia de mi hijita que iba a cantar, y escuchamos el tema y realmente creemos que todo esto que nos pasa, nos ocurre porque Dios no es el primer lugar en mi vida y por lo tanto, mi familia no es ni el segundo y ni tercer lugar, sino el último lugar...". Cuando Dios no es el primer lugar en nuestras vidas, no le daremos el valor correspondiente a lo que es después de Dios: la familia.

¿Cuál debe ser el orden de prioridades en la vida? (1) Dios, (2) Familia, (3) Iglesia y (4) Trabajo. Cuando Dios es el primer lugar en nuestras vidas, la Biblia, es decir, Su Palabra nos mostrará qué lugar ocupa la familia, el esposo o esposa, los hijos... ¿Ya te diste cuenta cuán importante es que considerar a Dios como el primer lugar en nuestras vidas?

¿¡Te amo, pero no te soporto!? No. El verdadero amor dice la Biblia, "Todo lo soporta" (1 Cor.13:7). No podemos amar a alguien y no soportarlo. Si no puedes soportar a tu esposo o esposa entiende que ella no es problema, eres tú. Tú debes ser tolerante, debes tener paciencia. Es cierto, no es fácil. Hay cosas que pueden lastimarte, pero en eso justamente consiste el amor, en aceptar a la persona con sus errores y virtudes. ¿No fue eso lo que dijiste y prometiste en el altar? ¿Recuerdas? En las buenas y en las malas. En las buenas y en las malas... Aveces solo recordamos al amor en tiempos de bonanza, en tiempos buenos... ¿y en los malos? Es allí donde más amor necesitamos, es en tiempos más duros cuando el amor se hace más necesario.

¿Por qué nos resignamos a mantener relaciones aburridas y dolorosas? Porque no estamos dispuestos a luchar a trabajar día a día, de sol a sol para que las cosas sean diferentes. Alguno puede decir, "Ah, pastor, ya lo hemos intentamos mil veces y no funciona... ella o él no pone de su parte". No digas eso, lucha y esfuérzate por ser mejor esposo o esposa, lucha por hacerla feliz. No busques que ella te haga feliz, busca en hacerla o hacerle feliz. Cada día ora: "Señor, ayúdame a hacerla feliz con cada palabra mía, cada acto, cada pensamiento...". No te resignes a perderlo todo. El amor es una decisión no es un sentimiento apenas.

Quiero finalizar mencionando que en la vida existen tres tipos de personas, (1) los que ven que las cosas suceden, (2) lo que preguntan porqué suceden las cosas, y finalmente, (3) los que hacen que las cosas sucedan. Y especialmente nosotros los varones,  como sacerdotes y líderes de nuestros hogares, debemos ser hombres que hagan que sucedan las cosas. A eso le llamamos, inciativa, dar el primer paso... no debemos conformarnos con ver a nuestro matrimonio destruirse a pedazos por los problemas, tampoco solo hablar y perguntar, eso es bueno, pero lo suficiente. Necesitamos hablar pero hacer y como laguien dijo: es mejor decir, "bien hecho a decir bien dicho".

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
 

jueves, 27 de febrero de 2014

La respuesta a mis oraciones desde que aprendí a orar


Te conocí el segundo sábado de mayo del 2001. Vestía un blue jean, un polo de color negro cuello redondo con el logo los Gansas Rouss, zapatos cuervo volteado color marrón, cabello un tanto crecido (y en mi humilde opinión, me quedaba bien). Tú tenías un vestido celeste y zapatos negros, una toallita blanca entre tus manos, cabello ondeado bien negro, cejas pobladas con una mirada angelical a pesar de las imponentes cejas enormes.  Como era un visitante a la iglesia me llevaron a la clase jóvenes y estaban hablando de Sansón. Recuerdo bien ese tema porque la maestra de jóvenes decía: “así que chicas, jamás deben fijarse en chicos no creyentes, pues son como Dalila, filisteos”. Yo me sentí aludido, y entendí que serías una joven más interesante para conquistar, así como las demás. ¡Un reto! ¡Cómo me encantan los desafíos! Pero después, la maestra me miró a los ojos como intuyendo que yo era un lobo entre ovejas, y me preguntó: “Hola, ¿y tú de qué iglesia nos visitas?”. Yo no supe qué responder, pero entre mis labios cerrados dije: “A la Granja (era una discoteca famosa en mis tiempos de adolescente en la ciudad de Pucallpa)…”. ¿Cómo? – Me volvió a preguntar con una sonrisa entre sus labios – No escuché bien. “A ninguna iglesia, yo vengo de visita”. Y todos los jóvenes dijeron: “Amén, bienevenido…”. Yo me reí en mi interior diciéndome: “Éstos muchachos habían resultado pateros (adulones), pero a mí no me van a venir con paterías pues, yo soy el gran Heyssen…”.

Tú estabas sentada a tres sillas de mí. Yo observé que de todas las jóvenes tú eras la más tierna y linda. Creí que tenías 14 o 15 años, yo tenía 17. Y me decía, serías perfecta entre todas, si tan solo serían mayor. Ese sábado por la noche hubo juegos sociales y allí descubrí que tenías la misa edad que yo, pero mayor por cinco meses. Osea, eras mi mayor. Pasaron los días, semanas y meses, y el amor de Dios germinó en mi corazón, y por gracia de Dios fui bautizado el 10 de noviembre del 2001. Aquél intrépido jovencito que entró a la iglesia por curiosidad y por vacíos existenciales como todo joven estudiante de ciencias, finalmente se enamoró de Jesús.

Te convertiste en ese tiempo en mi mejor amiga. Convesar contigo era lo que más me gustaba. Disfrutaba pasar el tiempo contigo. Éramos amigos. Amigos, amigos y simplemente amigos y nada más. Me contabas tus cosas y yo a ti. Jamás hablamos de cosas triviales, hablábamos de la obra de Dios, de predicar el evangelio… de gastar nuestras vidas en pro de la misión. Orábamos el uno por el otro.
Tuve miedo de perder tu amistad cuando empecé a sentir algo más que una amistad. Pasó el tiempo y aunque decidí jamás decirte mis sentimientos porque me resistía a creer que entre tú y yo podía pasar algo. Así que preferí ser tu amigo a perder tu amistad diciéndote mis sentimientos. Hasta que decidí ser pastor. Abandoné mis estudios de enfermería en la Universidad Nacional de Ucayali, fue duro, difícil para mí. Pero tú estuviste siempre allí para decirme que sí podría ser pastor. Eras mi amiga. Fuiste la primera persona a la que le pregunté si creía que yo podía ser un pastor. Me dijiste: “Creo que sí, eres un buen dirigente de iglesia… Y creo que Dios puede hacer más”.

Cuando decidí ir a colportar a Tocache para poder estudiar después, el 01 de noviembre del 2003, ese día, decidí declararte mis sentimientos. Total, no te pediría nada, no te pediría nada de nada, solo que sepas lo que siento por ti. Te invité a salir por primera vez en casi tres años de amistad. Y en una pizzería te dije lo que sentía por ti. Y para mi sorpresa y alegría, tú también estabas enamorada de mí. Me quedé helado. Y te pregunté en medio de la plaza de Pucallpa: “Tú sabes que voy a Lima a estudiar teología en la universidad adventista, ¿Estarías dispuesta a esperarme cinco años para casarte conmigo?”. Tú me miraste y con una voz dulce contestaste: “Sí…”. Ese día, ese momento entendí que podían ser dos cosas, que estaba loco por pedirte eso, o que tú eras más loca por creer que eso podía pasar. Ninguna de las dos. Pasados los cinco años, tres meses y tres días, el 08 de febrero del 2009, tú y yo nos casamos en Pucallpa. Yo había sido llamado para ser pastor en la selva del Perú, y juntos fuimos a pastorear nuestro primer distrito misionero.

Ya han pasado más de diez años desde que fuimos enamorados, y cinco años como esposos. No somos los mismos. Muchas cosas han cambiado sin duda, estoy aprendido con seguridad, cada día… lucho por ser el esposo que quieres todos los días. Hago mi mejor esfuerzo. Y cuando te veo que sonríes, entonces soy feliz. La felicidad no es gratis. La felicidad viene de Dios, pero es un trabajo diario de parte de nosotros, que requiere de ese amor de Dios. He leído muchos libros, artículos y he escuchado seminarios, conferencias de cómo ser un buen esposo, un esposo ideal… pero ello no tiene sentido si estamos lejos de Dios. Por eso, cada día busco ese amor puro y real que solo proviene de Dios, la fuente del verdadero amor.
Ya no estamos solos. Ahora somos cuatro. Tú, Génesis y Ariel: Reina, Princesa y Príncipe. Nuestras vidas han cambiado mucho con la llegada de ellos. Son bendiciones de Dios, nos han hecho madurar y aprender cosas que jamás, jamás hubiéramos imaginado. Gracias por ser una linda madre, una madre extraordinaria…
¿Te amo? Sí, pero no es como antes, es mucho más grande y más maduro. Te amo Charly, con todos mis defectos que conoces más que nadie en este mundo, te amo, te amo porque eres el regalo de Dios. Te amo porque Dios nos unió, y porque nuestro amor se construyó por voluntad de Dios. Se desarrolló con oraciones… Eres la respuesta a mis oraciones desde que aprendí a orar. Eres mi dulce inspiración terrenal, mi princesa árabe… eres mi Nena. Feliz aniversario!!!

Te ama,


Heyssen, tu Lleyller

miércoles, 29 de enero de 2014

"Hacer las cosas por cumplir": Una enfermedad frecuente


Hoy como todos los días tengo que escribir. Pero, no sé si para bien o para mal, el deseo por escribir se me ha esfumado. Sé que tengo que escribir algo, pero no sé qué.
No es la primera vez, hay mañanas que mi rutina me dice: “tienes que escribir, no lo olvides”, pero mi estado emocional, no desea saber nada. Me siento en mi escritorio, y lo único que consigo es un dolor de cabeza por querer escribir algo y no saber qué ni cómo empezar.
Hoy es uno de estos días. No es que no quiera escribir, mi razón me dice: “escribe”, pero no sé de qué. A mi mente vienen unas palabras diciendo: “y si tuviere… y no tengo amor, de nada sirve” (1Cor. 13:1).
Los teólogos y eruditos se pueden reír de esto probablemente, pues estoy usando un texto fuera de contexto. No obstante, quisiera usar esas palabras pues me ayudan en lo que me pasa.
En la actualidad hay muchas personas que se levantan y tiene que hacer algo y lo hacen, pero lo hacen mal, porque lo hacen por hacer o cumplir. Algo que no se hace por amor, porque realmente lo deseas, lo quieres y lo amas, no sirve de nada.
Nada en este mundo hecho sin amor puede terminar en algo bueno.
El joven que está con una joven sólo por un gusto, no puede esperar prosperidad para su relación. Una pareja que se casa por el qué dirán o el compromiso terminarán mal. El profesor que es profesor porque no había otra opción jamás será un buen maestro. Un pastor que no ama a su iglesia o a la obra y labora como pastor, jamás será un pastor feliz ni tendrá una iglesia feliz, etc.
Hay mucha gente que se ha acostumbrado a vivir así, varios hombres de Dios, incluso. Es tiempo de pensar y repensar en esa situación. La iglesia de Dios no es ajena a ese mal, casi la gran mayoría de personas vive esa enfermedad, el hacer las cosas por “X” razones, pero menos por amor. Y es de esa manera que la obra de Dios está como hoy lo vemos.
Si hay algo que debemos aprender en esta vida es a hacer las cosas por amor. Eso es lo que aprendí hoy Oh Dios. Debo aprender a hacer las cosas por amor, no por una nota, por un sueldo, por un premio. Sino por amor, en donde laboremos.
Oh Señor, soy conciente que en varias oportunidades he sido presa de este mal, esta enfermedad, “el hacer las cosas por cumplir”, perdóname. Ayúdame a cambiar de visión, ayúdame a hacer las cosas por amor; y con tu amor y tu poder guíame para hacer todo lo que haga por amor.


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

jueves, 12 de septiembre de 2013

¿Amas lo que predicas?


El profesor trataba de captar nuestra atención pero no lo conseguía (siempre pensé que no era su don el enseñar). Algunos compañeros le habían apodado, "el profesor diazepam" por su gran capacidad de motivarnos a dormir), creo que la única clase que disfrutamos fue cuando trajo a un periodista local en donde compartió sus experiencias y nos enseñó a utilizar una cámara filmadora. No obstante, era uno de los profesores más queridos entre sus alumnos. Las razones eran sencillas: Era muy impuntual (podíamos llegar tarde y era probable que él aún no llegara),  constantemente se enfermaba (eso es lo que nos decían, pero no le creíamos porque lo habían visto muy "sanito" en un bar en un día de clases), y sobre todo todos aprobaban en su curso.

Ayer me acordé de él, fue él quien nos contó la tragedia que había sucedido en los Estados Unidos de Norteamérica. Las noticias estaban transmitiendo en vivo y en directo el ataque a las torres gemelas, y como él venía tarde a clases. Nos dijo: "Muchachos, ha ocurrido una tragedia en Estados Unidos. Lo están bombardeando como a hijos. Por eso me hice tarde. Es algo que ustedes debieran saber. Es por ello que vamos a suspender la clase preparada para hoy y vamos a reunirnos en grupos de cinco para analizar qué es lo que ocurrirá en adelante...". Profesor - le preguntó un alumno- ¿No sabemos mucho de lo que sucedió? ¿Cómo podemos hacer un ensayo sobre ese hecho si solo tenemos la información de su persona y creo que no es suficientemente detallado? Entonces dijo: "Pues bien, lo mejor que podemos hacer es ir a la cafetería del colegio y vemos las noticias...". Todos los alumnos dijeron: "Sí... Profe eres lo máximo... eres el mejor".

¿Qué será de aquél profesor? Lo recuerdo bien por sus acciones pero si me preguntas su nombre no sabría responderte. No me acuerdo el nombre del profesor "diazepam". Siempre buscaba algo para no hacer clases. Nos indicaba que debíamos reunirnos en grupos de trabajos para desarrollar el libro de clase y mientras él se sacaba los zapatos debajo de su pupitre y se disponía a leer sus periódicos (Libero y Ajá) en clases de comunicación. En realidad no los leía... los ojeaba y después de unos 10 minutos se dejaba caer profundamente en los "brazos de Morfeo" (como decía mi abuelito). Siempre pensé que era profesor simplemente por que era su único trabajo. Llegué a pensar que jamás quiso ser profesor. Imaginé en algún momento que le obligaron a dedicarse a la docencia. ¿Cómo puede alguien ser feliz haciendo lo que no le gusta? ¿Cómo puede alguien ser feliz dedicando su vida a una causa que no le apasiona? ¿Cómo puedo ser feliz si no amo a lo que me dedico?

¿Y qué de mí? ¿Amo la causa que predico? ¿ Amo hacer la obra que hago? ¿Me apasiona hacer lo que hago? Cuando era estudiante de enfermería en la Universidad Nacional de Ucayali en la ciudad de Pucallpa en el Perú, un día conocí el evangelio de Cristo. Me apasioné por Él, su causa y la magna misión. No quise esperar tiempo alguno. Decidí firmemente ser pastor y abandonar mi carrera en curso. Necesitaba un consejo. Fui a la oficina de un pastor y aquél pastor me aconsejó: "Si quieres ser pastor, tienes que amar la obra de Dios. Tienes que amar a las almas por las cuales Jesús murió a tal punto de entregar su vida en la cruz de calvario. Si no amas a Dios y a su obra... jamás serás un pastor feliz. ¿Y sabes cómo sabrás si amas o no a Dios y a su obra? Tienes que colportar. Tienes que colportar (vender libros cristianos con mensajes de esperanza) al menos una campaña  (tres meses a cuatro) y verás si te gusta o no la obra de Dios". Jamás olvidaré esas palabras, aquél pastor es ahora un pastor jubilado, el Pr. Gerardo Medina.

Cuando colporté, entendí las palabras de aquél sabio pastor. Entendí  a qué se refería "amar a Dios y a su obra". En realidad no son dos cosas separadas, son una sola. Una depende de la otra o es consecuencia de la otra. El que ama a Dios ama a su obra, y el que ama a la obra es porque ama a Dios. Lo primero es amar a Dios. Eso lo entendí en tan solo tres meses. Cuando finalizó mi campaña de colportaje, allí parado frente a un puente a la salida de la ciudad donde colporté (Tocache) dije: "Te amo Dios, te amo y creo que podré amar a tu obra...". Amar a Dios y a su obra es un asunto diario. No es un asunto de día o de fecha. Es cada día... todos los días.

Anoche visité una de mis iglesias más lejanas. Al ver a los hermanos tan sencillos, tan tiernos y abiertos a recibir el mensaje de Dios a través de Su Palabra, la Biblia, pude sentir que amo hacer lo que hago. Amo a las almas aún. Lo confieso. Tenía miedo de que ese amor se había enfriado. Alguien puede decir: "¿Cómo puede hablar así?". Soy tan humano como tú, soy tan sencillo y simple. El ritmo de vida es cruel. Estás preocupado con las actividades eclesiásticas y eso eso bueno, pero cuando te olvidas de que son personas las que son tu prioridad con mucha probabilidad puedes perder el foco de tu misión: Amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. Eso es lo que el Pr. Gerardo Medina me dijo: "Ama a Dios y su obra". La obra de Dios es amar a mis prójimos. No amar un evento, las luces, el programa, buenos micrófonos, equipos multimedia, etc... Amar a las personas. 

Conocí a alguien que me dio lecciones grandes sobre amor al prójimo. Yo era departamental en la Misión del Oriente Peruano. Fui invitado a una campaña en una zona muy alejada de la ciudad. La mayoría de las personas son de la étnia shipiba. En las noches predicaba en la plaza del pueblo. En el día salía a visitar a las personas a sus casas, que eran muy distantes las unas de las otras. Yo tenía pereza por el calor, los mosquitos, zancudos... La alimentación no era buena, comidas regionales o de la zona... Me sentía incómodo por los servicios higiénicos que no eran mas que simples letrinas caceras y mal ciudades. Bañarse era un aventura. Teníamos que zambullirnos en las aguas turbias un desvío del río Ucayali. No entendía porqué le decían bañarse porque entré con ropas blancas y salieron cremas. Y mientras yo trataba de no mostrar mi incomodidad como un fiel misionero (aunque por dentro contaba los días para salir de ese lugar), podía ver sin embargo, al pastor que me invitó, tan feliz, tan contento. Su nombre era Aholiab Lozano Almanza, hijo de pastor. Uno de esos días le dije: "Tú sí que amas la obra que haces". Él me dijo: "Yo he nacido para ésto, ésta es mi vida. No me veo fuera de ellos". Mi corazón se conmovió a más. No lo demostré, pero nunca olvidé esas palabras. 

Acabo de volver de visitar a  tres familias de una de mis iglesias desde la madrugada (visitar es lo más hermoso del ministerio pero ese ese otro tema), y recordé a mi buen amigo Aholiab Lozano. Pero no se trata de él, sino de mi y de ti que lees ésta reflexión. Se trata de pisar tierra y recordar una vez más sino entender que jamás seremos felices haciendo la obra de alguien a quién no amamos. Si queremos ser exitosos (y hablo de éxito real, el éxito que viene como resultado de hacer las cosas como Dios quiere aunque los números no nos acompañen, aunque es muy difícil) tenemos que pedir cada día que Dios nos ayude a amarlo, amarlo fuertemente más que a todo y a todos.

Querido Padre Celestial. Tú me conoces. Tú sabes todo, pero no te conformas en saber sino que quieres intervenir en nuestras vidas ara cumplir tu propósito. Delante de tu pongo mi corazón, mi mente, mis fuerzas para recibirte, para amarte como nos dices que debemos amarte, y amándote como deseas, amaré a mi prójimo, amaré a Tu causa, amaré a tu iglesia... amaré las almas.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

jueves, 5 de septiembre de 2013

Que sea hecho tu voluntad...


“Mirad cual amor nos ha dado el padre para ser llamados hijos de Dios” 1 Juan 3:1

Muchas veces  escuché decir que el amor de Dios solo se podría comparar al amor de una madre, no lo entendía a cabalidad hasta el día que fui madre. Creo que  cuando se es padre o madre nos es posible entender mejor el amor que Dios siente por nosotros.
Mi hija mayor llegó, como todos los hijos, como una bendición grande a nuestras vidas. No obstante se enfermaba constantemente y eso nos hacía llevarla constantemente al hospital, hasta inclusive con solo ocho meses estuvo hospitalizada tres días. Era terrible y doloroso ver a tu hija tan pequeña e indefensa sin entender lo que pasaba, pues a cada momento venían los doctores y enfermeras para tratarla, pero ella tenía horror por ellos.

Cuando tuvo nueve meses, después de dos semanas de haber salido de hospitalización, nuevamente empezó a tener una fiebre muy alta, le administré paracetamol  y no le bajaba la temperatura. Mi esposo no se encontraba en casa, estaba fuera de la ciudad  realizando una campaña. Yo estaba con mi suegra y mi bebé en casa, así que decidí llevarla de emergencia al hospital pues la fiebre no menguaba. Cuando llegamos, el médico al instante solicitó que se le pusiera  una inyección para bajarle la fiebre. Como se imaginarán mi niña lloró mucho, y el corazón “se me salía” pero me hacía la fuerte.
Dieron de alta a mi pequeña diciendo con  eso ya no le iba a subir la fiebre y que le diera sus medicamentos al día siguiente. No obstante, en casa, nuevamente le empezó la fiebre y toda la madrugada me la pasé cuidándola para que no se elevara su temperatura sin mucho éxito. Durante el día le subía y le bajaba la fiebre, y llegó la noche y fue igual. Veía muy mal a mi niña, y  sabía que si la llevaba al hospital le iban a hacer lo mismo. No podía soportar ver tan mal a mi hija.

Algo dentro de mí me decía que no la llevé. Nunca olvidaré esa noche, oré, lloré  y clamé al Señor toda la  noche y al final le dije: “Señor tú sabes cuánto amo a mi hija, pero sé que tú la amas más que yo. Por favor cúrala” y agregué algo que es difícil decir cuando se trata de alguien que realmente amas: “si es tu voluntad, cúrala,  sino Señor”.

Hasta el día de hoy  a mi pequeña no le ha vuelto a dar una fiebre tan alta como aquellas y no volvimos a un hospital. Allí pude entender que Dios nos ama mucho más de lo que nosotros podemos amar.

Lic. Charly  M. Ríos de Cordero 

martes, 16 de julio de 2013

¿Ojo por ojo?


El famoso político y pensador indio Mahatma Gandhi, dijo alguna vez: "Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego". No hay que pensar mucho para entender la profundidad del pensamiento. ¿Te imaginas qué ocurriría si todos actuaríamos a la defensiva? ¿Qué ocurriría si todos devolverían con la misma moneda el año que le han causado? No solo el mundo acabaría ciego, sino sordo, manco, etc. Pero no seamos muy apresurados en pensar y juzgar y tratemos de entender probablemente algo inentendible: ¿Es fácil perdonar? ¿Es justo quedarse de brazos cruzados y permitir que nos humillen y hagan infeliz nuestra vida? Ciertamente no. Nadie en su sano juicio debería permitir tal cosa. Una cosa es ser "mansos" y otra muy diferente es ser "mensos" (como dirían los mexicanos). Para entender mejor este detalle, es bueno recordar que hace más de dos mil años Jesús no aconsejó qué hacer. 

Jesús dijo: "Habéis oído que se dijo: "OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE. Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra" (Mt.5:38,39). ¿Qué es lo que Jesús nos dice hoy? No nos está diciendo que si te pegan un golpe en la cara, le entregues la otra cara para que termine de sangrarte. No está diciendo si asesinan a tu hijo entrégale el otro que esta vivo para que también haga lo mismo con él. No. Lo que Jesús nos está diciendo es que no devolvamos mal por mal. Perdonemos. Y es que si analizamos nuestras vidas nos daremos cuenta que en menor o mayor grado, nosotros también somos la parte agresora. Debemos ser conscientes de que en algún momento hemos hecho daño a alguien, o a muchos. Nos gusta presentarnos generalmente como víctimas, cuando somos a veces los victimarios.

¿Yo no? ¿Es que yo no le hago mal a nadie? Si sigues con tus ojos completos y has ofendido sin embargo, perdona. Recuerda que Dios nos perdona si nosotros también lo hacemos. Que el orgullo y el rencór no acaben con tu vida. Que la venganza por un daño en tu vida no te impida a ser feliz. ¿Imaginas qué pasaría si Dios actuaría con nosotros con la ley del Talión? Sería un caos. Dios nos da el mayor ejemplo del amor. Nos ama, nos perdona y nos da una nueva oportunidad.  Aferrémonos de esa maravillosa promesa de paz.

Heyssen. J. Cordero Maraví

lunes, 8 de julio de 2013

Carta a mi princesa árabe, Gracias



Ha pasado mucho tiempo desde que nos conocimos y hace cuatro años y cinco meses que legalmente llegamos a ser esposo. Sin duda fuiste la respuesta de Dios a mis oraciones desde que aprendí a orar. Vivo eternamente agradecido a Dios por tan preciosa mujer virtuosa. 
No somos los mismos, hemos madurado a través del tiempo, experimentamos momentos muy dulces, agrios y amargos los cuales nos moldearon para probablemente sabores conocidos o desconocidos. Lo que sí estoy seguro es que como siempre, Dios estará con nosotros. Y esa es la más linda, maravillosa y extraordinaria promesa que cada amanecer la tomo con seguridad.
Algunos dirán porque no posteo la foto del matrimonio religioso, no obstante, ya lo hice alguna vez, pero acá hay un detalle que me encanta mucho, y solo tú entiendes. 
Aquél día en la Municipalidad provincial de Coronel Portillo, en Pucallpa, la registradora civil era la misma mujer que había registrado mi nacimiento, cuando por acasos de la vida mis padres fueron a Pucallpa habiendo yo sido concebido en tierras jaujinas. Así solo por ello no me considero pucallpino de nacimiento pues era pura coincidencia mi estadía allí en esos días de alumbramiento, ya que cumplido algunos meses regresamos a la primera capital en la historia del Perú, Jauja. 
¿Por qué menciono esto? Simple, porque eso indica que tú y yo siempre estuvimos en los planes de Dios. Dios nos creó para estar juntos a pesar de todo y de todos. Te amo mi "princesa árabe", mi "dulce inspiración terrenal"... (sigo, no...).
Gracias por estar a mi lado en mis buenas y malas... gracias por ser madre que soñé para nuestros hijos, gracias por ser la esposa que siempre imaginé. Sin tu ayuda, sin tus consejos, sin tus observaciones no sería completo.

Amada Charly MRios, hoy que cumplimos un cuatro años y cinco meses de casados quiero decirte. Gracias por tanto amor.


Te ama, 
Tu Lleyller

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Ella no tiene la culpa...

Me duele tanto verla llorar. Cuánto daría por ser yo quien esté en su lugar, y es que ella es tan pequeña, tan inocente para saborear el trago amargo del dolor, del sufrimiento... Sus ojos tiernos me dicen que no es justo lo que se está haciendo con ella. Ella no entiende porqué tanto dolor si ella no ha hecho nada malo... Efectivamente  ella es inocente, no le hizo mal alguno a nadie, ella solo jugaba y reía por doquier, le gustaba que le cuenten cuentos y la anden en brazos...

La veo triste, como suplicando misericordia pronta, pareciera que piensa que yo, su padre juntamente con su madre la estamos castigando por algo malo que ella no sabe qué es... Con mirada confundida trata de pedirme explicaciones... llora y llora como al vacío pues yo, parado tan cerca y tan lejos a la vez únicamente puedo decirle que la amo, que ya pasará y que lo que le están haciendo es por su bien, para que sea feliz y para que vuelva a ser la niña linda y alegre que fue hace algunos días solamente.

Génesis Valentina, mi niña bonita... Está internada en un hospital. Ella no lo entiende, no sabe que ese lugar es un lugar no malo, mi pequeña Génesis no sabe ni entiende que no es un castigo por alguna travesura, no, muy por el contrario es por culpa de nosotros, sus padres que no la cuidamos como debía con gran seguridad...

Tanto mal en este mundo... tanto dolor y una pregunta circunda en mi mente estrasada: Por qué tanto dolor? Por qué son los inocentes los que pagan los platos rotos de otros...? Mi amada Génesis no hizo nada malo como para estar internada en un hospital y allí estar pasando los días más tristes de sus algunos meses en este mundo de dolor y de penurias... Me pregunto por qué? qué es lo que ella hizo? Nada, lo único que le bastó es nacer a este mundo... No es la culpable del dolor, pero por el simple hecho de haber nacido, es la beneficiaria obligatoria del sufrimiento y del dolor...

Pero qué es lo que me motiva a escribir esta reflexión del alma? Simple, el dolor de una niña inocente, mi hija, mi primogénita... bien dicen que una cosa es hablar de un tema porque te contaron y otra es por que lo pasaste... No sabía qué grande es el dolor de un padre al ver sufrir a su hijo... o hija. Mi adorable Génesis no entiende... mis palabras no bastan, mis palabras no son muy entendidas... es más, no bastarían para que ella entienda pues no hay justificativo ni argumento válido para una inocente alma...

Aunque me parece injusto lo que me pasa o más específicamente le pasa a mi hija, llego a la conclusión de que todo este dolor y sufrimiento tiene un culpable directo e inegable: Lucifer, el enemigo de Dios y de los humanos... Adán y Eva desobedecieron a Dios, prefirieron seguir argumentos sutiles e infames en contra posición de los principios divinos... y es por ello que trajeron mal y dolor a un mundo perfecto en gran manera...

Todos los demás humanos después de Adán y Eva, nacimos pecadores, lo tenemos en la sangre, entre cada glóbulo... hay rastros de pecador, de maldad, de asquerosidad mundana... peco porque soy pecador... esa es mi naturaleza...

Ahora, al ver a mi hija en una confusión terrible pues no entiende lo que le trato de explicar respecto a los médicos, enfermeros (Génesis cree que ellos son malos pues le inyectan y le dan medicinas nos agradables al paladar...) y sobre el hospital (no soporta estar más tiempo en el hospital...), no lo entiende, es más el dolor...
No obstante, así habrá sido con la humanidad caída y Dios. No entendiendo el humano pecador el idioma de Dios a través de los profetas y de la Biblia por casi 4000 años y sufriendo y llorando cada día... Dios envió a su hijo amado, para que en lenguaje humano, lenguaje entendible y el ejemplo extraordinario el humano pudiera entender lo que Dios en realidad les quería decir... El hombre entendió que el amor de Dios sobrepasa a las páginas o papiros, a las meras palabras sino que con ejemplo nos dijo que nos amó, ama y amará...

Mi pequeña Génesis, oro a Dios para que te recuperes... no tienes la culpa de lo que pasas hoy, tal vez no me entiendas cuando trato de explicarte con mis palabras... pero sé que Dios hará que entiendas allí en tu mente de niña de bebé... te amo... te amo mucho.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

viernes, 4 de noviembre de 2011

Amor de lejos...

Tenía solo 18 años cuando la invité a salir por primera vez. Confieso que no me fue fácil. Éramos muy amigos, disfrutaba mucho conversar con ella. Podía conversar largas horas sin importarme el tiempo. Sus ojos negros, pestañas enormes y cejas bien pobladas me encantaban desde esos tiempos (hasta hoy...). No sé de dónde saqué fuerzas para finalmente decirle: "Charly, te gustaría salir a pasear y tomar helados?" (qué cursi me parece ahora, no se me ocurrió invitarle otra cosa... no lo sé). Me miró sorprendida, desvió después su mirada hacia el suelo para decirme que sí. Era un 01 de noviembre del 2003, un día para no olvidar.

Fuimos a una pizzería (que ya no existe en la actualidad...) y disfrutamos de una vegetariana (para variar, reforma pro salud...). La verdad no sentí sabor, estaba tan nervioso, ese era el día, y trataba de recordar todo lo que había ensayado por varios meses. Ella parecía tan normal, tranquila. Tenía que estarlo, no esperaba nada de nada. Conversábamos sobre la iglesia, el grupo pequeño de jóvenes, la campaña evangelística que la iglesia estaba planificando... No aguanté más y a boca de jarro dije: "Charly, siempre conversamos de estos temas y es algo que me encanta de nuestra amistad... admiro tu dedicación a las cosas de Dios... pero, por hoy, solo por esta vez me gustaría hablar de ti, de mí, de nosotros...". Ella sonrió y con voz dulce únicamente atinó a decir: "como gustes..." (era mi oportunidad... en serio no había otra... pensé).


Yo había decidido viajar a Tocache, Perú a colportar con el fin de estudiar teología en la Universidad Adventista, así que no había tiempo para postergar la declaración de mi amor. Claro, dedo confesar que había un gran temor por las consecuencias de esa "locura de amor". Pensaba que si ella no sentía nada por mí simplemente yo causaría la ruptura de una linda amistad, y si eso pasaba, yo tenía un plan: Le diría que todo fue broma y que no era cierto lo que había dicho sobre mis sentimientos (esa fue el sabio consejos de mi amigo Simón). Por otro lado, lo que yo deseaba era simple, deseaba que ella conozca sobre mis sentimientos. Total, yo iba a viajar y muchos dicen, decían y seguirán diciendo que, "amor de lejos" no es bueno ni nasa saludable.


Cuando mis labios duros y mi lengua acalambrada en combinación con mis cuerdas vocales emitieron mi corta y confusa declaración de amor juvenil ella, sonrió y me dijo que ella sentía lo mismo, y que ella había orado a Dios para que antes de mi viaje yo sepa lo que ella también sentía por mi. Al escucharla, sentí claramente que Dios había tenido en sus planes este sentimiento en mi corazón. Nos quedamos si hablar durante algunos minutos (unos 20...). Pagué la cuenta y salimos con dirección a la Plaza Central de la ciudad, nadie habló nada hasta que le dije: "Charly, yo iré a colportar a Tocache, y según me vaya viajaré a la capital, a Lima a estudiar teología por cinco largos años, no sé qué será de mi vida... pero te pregunto si quisieras ser mi novia y casarte conmigo en cuanto termine mi carrera, esto es en enero del 2009?"


Ella me miró fijamente a los ojos, y me dijo con tierna voz: "Es probable que esté a punto de cometer una locura, pero creo que con Cristo como centro de nuestra amistad y relación... será posible, y creo que Dios tiene planes hermosos para tu vida y la mía. Estoy segura de que nos casaremos en enero del 2009...". 


Viajé a colportar  el 29 de noviembre del 2003, y posteriormente a estudiar teología el 26 de febrero del 2004 sin poder darle ni un solo beso. Éramos amigos especiales, había acordado en que si alguno de nosotros durante este tiempo sentía que no crecía el amor cada día y que probablemente conocíamos a otra persona, debíamos ser sinceros y honestos y simplemente hablar para no seguir con la relación...


Pasé casi cinco años en la universidad entre estudios y labores como colportor estudiante en los veranos e inviernos, y la verdad, conocí a muchas señoritas muy cristianas y lindas, pero mi corazón perteneció siempre a mi amada Charly, mi dulce inspiración terrenal... Terminé mis estudios en noviembre del 2008 y el 04 de diciembre de ese mismo año, fui graduado como bachiller en teología... Fui llamado a servir a Dios como pastor distrital en Tocache (de manera extraordinaria en mi primer campo de colportaje)... y tal como habíamos prometido hace cinco años, tres meses y 7 días... Charly y yo nos casamos... ante Dios prometimos amarnos hasta que la muerte nos separe...


Actualmente, sirvo como pastor en Pucallpa, la ciudad natal de mi esposa y la tierra que me alojó cuando a mis 10 años mis padres y yo vinimos desde la sierra peruana... soy padre de una niña y seré nuevamente padre de un nuevo ser... todo esto al lado de mi amada Charly... !Qué maravilloso es Dios! !Cuánto amor y misericordia tuvo conmigo...!


Ahora estoy más que convencido de que Dios cumplirá su promesa en cada uno de sus hijos, pues somos obra de sus mano y Él nos ama... (Salmo 138:8). Gracias Dios porque Charly y yo nos casamos como un día prometimos poniendo a tu nombre como testigo de nuestro amor...




Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


domingo, 14 de agosto de 2011

"El paisano Jacinto"


Soy natural de la sierra central del Perú. Nací en Jauja. Allí, en tierras andinas pasé mis 11 primeros años de vida. No obstante, por razones de trabajo mis padres emigraron a la selva oriental del Perú: Pucallpa. Un cambio drástico sin duda, de la sierra a la selva, del frío al calor. Pero no solo eso, sino que al margen de las condiciones climatológicas y geográficas que desde ya son bien marcadas, se debe destacar las diferencias abismales de costumbres y cultura. Esto implica por supuesto los rasgos físicos y el modo de hablar.

Pues bien, en mi terruño serrano yo era alguien normal. Nadie me miraba como un bicho raro o como si estuviesen viendo al mismo "paisano jacinto". En la escuela primaria que mis padres me matricularon todos se reían cuando alguna palabra emitían mis labios. Confieso que por algunas semanas me propuse a no hablar ni una sola palabra. Mientras escribo estas líneas no puedo dejar de reír, es que sin duda mi forma de hablar sería extraño y divertido para los niños pucallpinos.

Recuerdo claramente el día en que todo esto cambió. Había decidido no volver a la escuela. No quería ser más presa de burla. No deseaba ser más el punto mofas y de risas sarcásticas. Mis padres me abrazaron y con dulce voz protectora únicamente: "tranquilo hijito, tú eres Heyssen J. Cordero Maraví, el hijo de Dios". Mis padres no eran cristianos, pero creían en que Dios era su creador, y que para Dios no había razas. Ellos me dijeron que para Dios no hay diferencias culturales, sociales y económicas. Me contaron que todos veníamos de los mismos padres, de Adán y Eva. Yo sabía todo eso, me lo habían dicho otras veces. Pero esta vez fue diferente, yo sentía que esas palabras eran exactas para ese día, para mi drama infantil.

Hoy recordé eso. Recordé que soy creación de Dios, recordé que soy hijo de Dios. Y soy feliz por ello. Atrás quedaron los complejos y temores. Desde aquél día en que mis padres me dijeron que yo era alguien especial y que era la voluntad de Dios que sus hijos sean diferentes porque en eso consiste la belleza de la creación llegué a ser feliz y amarme como soy.

No sé si hablo como el "pisano jacinto" hasta ahora. No lo sé y me importa poco. Lo que sí sé es que Dios me ama, me ama tanto que lo mínimo que yo puedo hacer es amarme y amar a mi prójimo. Gracias Dios por ser bueno. Gracias por que me enseñaste y me enseñas cada día a ser feliz, muy feliz en ti.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

  

viernes, 3 de junio de 2011

Corazón mentiroso...

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9
Amanece en Martinsville, en el interior del estado de Virginia. No hay sol; mejor dicho, sí lo hay, pero yo no lo puedo ver porque una neblina pesada no me permite visualizarlo. ¿Cómo podría no haber sol? El sol siem­pre está allí, en el mismo lugar; no cambia nunca. Pero, a veces, el clima es ingrato. Las condiciones atmosféricas parecen fieras atemorizantes: nubes negras, truenos y relámpagos envuelven la tierra; o una neblina densa, como la de hoy, lo deja todo sombrío.
Sentado frente a la computadora, miro a través de la ventana y, al con­templar el día triste y ceniciento, viene a mi mente el tema de este devocional. Hay días así en la vida: te levantas, miras por la ventana del alma… y no ves a Dios. Pero, Dios está allí, en el mismo lugar; más cerca de lo que puedes imaginar. Solo que las circunstancias son tan adversas que no puedes verlo. Y te sientes triste; con una tristeza que duele y se transforma en temor. Como si Dios te hubiese abandonado o no le prestara importancia a tu dolor.
¿Qué te puedo decir? Muchas veces, en mi vida, también hay días sin sol. Soy humano y, por más que busco a Dios, hay ocasiones en que me siento como andando en medio de la neblina. Pero, yo sé que Dios está allí, solo que quisiera verlo y tocarlo. Eso es parte de nuestra humanidad, ¿sabes? Solo creemos en las cosas que nuestros ojos ven y que nuestras manos tocan. Por eso, necesitas aprender a administrar tu humanidad; a convivir con ella sin darle mucho crédito cuando te hace pensar que estás solo.
En este momento, puede ser que tu vida esté envuelta en densa neblina. Tu humanidad puede hacerte sentir que Dios te abandonó. Pero, recuerda lo que un día advirtió Jeremías: “Engañoso es el corazón y perverso, ¿Quién lo entenderá?” Entonces, no le creas a tu corazón. ¡Cree en las promesas de Dios!
Cuando las cosas no salen como quieres; cuando todo te parece sombrío y el barco de tu vida parece naufragar, mira más allá de la tormenta. Por encima de las nubes, no solo brilla el sol, sino también Dios controla el uni­verso; y con toda seguridad está, también, en el control de tu vida.
Sal para la lucha de la vida hoy, pero recuerda: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

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Reflexiones

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