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martes, 5 de noviembre de 2019

¡01 de noviembre!🗓


Un día como hoy, hace 16 años, un sábado por la noche a las 8:30 pm (minutos más, minutos menos) en la plaza de Pucallpa, te pregunté: 
”Charly, me estoy yendo a colportar a Tocache y después estudiaré Teología en la UPeU, ¿Quisieras casarte conmigo de acá a cinco años?”. 🤔
Tú, con una sonrisa tierna, respondiste: 
“Sí. Creo que Dios debe ser el centro de nuestra relación, siempre, para que ello ocurra. Porque no será fácil noviar de lejos. Solo un detalle: NO MÁS DE CINCO AÑOS”. 😄

Cada vez que recuerdo que ese día, y medito en lo nuestro, suelo preguntarme ¿quién estaba más loco? ¿Yo por creer que esto realmente se cumpliría, o tú por creerme? Ninguno de los dos. No estábamos locos. Estábamos seguros en las manos de Dios.🙏🏼
5 años, 3 meses y 7 días, por la gracia de Dios nos casamos y desde ese día entendí que cuando ponemos a Dios en el centro de nuestra relación, a pesar de tooooodo lo que somos, a pesar de tooooodas las pruebas, Él siempre “estará de nuestro lado para darnos la solución 🎶
Hace algunos días, escuché por la radio que los matrimonios tienen etapas. Y sí, a penas estamos empezando. Hay muuuucho tramo por recorrer. Ya cumpliremos 11 años de casados en 3 meses y 7 días. Sin embargo, creo que aunque recién empezamos esta caminata, nuestro amor se fortalece cada día... seguimos #conecta2🔌
Feliz 16 años de ENAMORados !!!
Yo, Tu Lleyller, ¡Heyssen!

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

jueves, 27 de febrero de 2014

La respuesta a mis oraciones desde que aprendí a orar


Te conocí el segundo sábado de mayo del 2001. Vestía un blue jean, un polo de color negro cuello redondo con el logo los Gansas Rouss, zapatos cuervo volteado color marrón, cabello un tanto crecido (y en mi humilde opinión, me quedaba bien). Tú tenías un vestido celeste y zapatos negros, una toallita blanca entre tus manos, cabello ondeado bien negro, cejas pobladas con una mirada angelical a pesar de las imponentes cejas enormes.  Como era un visitante a la iglesia me llevaron a la clase jóvenes y estaban hablando de Sansón. Recuerdo bien ese tema porque la maestra de jóvenes decía: “así que chicas, jamás deben fijarse en chicos no creyentes, pues son como Dalila, filisteos”. Yo me sentí aludido, y entendí que serías una joven más interesante para conquistar, así como las demás. ¡Un reto! ¡Cómo me encantan los desafíos! Pero después, la maestra me miró a los ojos como intuyendo que yo era un lobo entre ovejas, y me preguntó: “Hola, ¿y tú de qué iglesia nos visitas?”. Yo no supe qué responder, pero entre mis labios cerrados dije: “A la Granja (era una discoteca famosa en mis tiempos de adolescente en la ciudad de Pucallpa)…”. ¿Cómo? – Me volvió a preguntar con una sonrisa entre sus labios – No escuché bien. “A ninguna iglesia, yo vengo de visita”. Y todos los jóvenes dijeron: “Amén, bienevenido…”. Yo me reí en mi interior diciéndome: “Éstos muchachos habían resultado pateros (adulones), pero a mí no me van a venir con paterías pues, yo soy el gran Heyssen…”.

Tú estabas sentada a tres sillas de mí. Yo observé que de todas las jóvenes tú eras la más tierna y linda. Creí que tenías 14 o 15 años, yo tenía 17. Y me decía, serías perfecta entre todas, si tan solo serían mayor. Ese sábado por la noche hubo juegos sociales y allí descubrí que tenías la misa edad que yo, pero mayor por cinco meses. Osea, eras mi mayor. Pasaron los días, semanas y meses, y el amor de Dios germinó en mi corazón, y por gracia de Dios fui bautizado el 10 de noviembre del 2001. Aquél intrépido jovencito que entró a la iglesia por curiosidad y por vacíos existenciales como todo joven estudiante de ciencias, finalmente se enamoró de Jesús.

Te convertiste en ese tiempo en mi mejor amiga. Convesar contigo era lo que más me gustaba. Disfrutaba pasar el tiempo contigo. Éramos amigos. Amigos, amigos y simplemente amigos y nada más. Me contabas tus cosas y yo a ti. Jamás hablamos de cosas triviales, hablábamos de la obra de Dios, de predicar el evangelio… de gastar nuestras vidas en pro de la misión. Orábamos el uno por el otro.
Tuve miedo de perder tu amistad cuando empecé a sentir algo más que una amistad. Pasó el tiempo y aunque decidí jamás decirte mis sentimientos porque me resistía a creer que entre tú y yo podía pasar algo. Así que preferí ser tu amigo a perder tu amistad diciéndote mis sentimientos. Hasta que decidí ser pastor. Abandoné mis estudios de enfermería en la Universidad Nacional de Ucayali, fue duro, difícil para mí. Pero tú estuviste siempre allí para decirme que sí podría ser pastor. Eras mi amiga. Fuiste la primera persona a la que le pregunté si creía que yo podía ser un pastor. Me dijiste: “Creo que sí, eres un buen dirigente de iglesia… Y creo que Dios puede hacer más”.

Cuando decidí ir a colportar a Tocache para poder estudiar después, el 01 de noviembre del 2003, ese día, decidí declararte mis sentimientos. Total, no te pediría nada, no te pediría nada de nada, solo que sepas lo que siento por ti. Te invité a salir por primera vez en casi tres años de amistad. Y en una pizzería te dije lo que sentía por ti. Y para mi sorpresa y alegría, tú también estabas enamorada de mí. Me quedé helado. Y te pregunté en medio de la plaza de Pucallpa: “Tú sabes que voy a Lima a estudiar teología en la universidad adventista, ¿Estarías dispuesta a esperarme cinco años para casarte conmigo?”. Tú me miraste y con una voz dulce contestaste: “Sí…”. Ese día, ese momento entendí que podían ser dos cosas, que estaba loco por pedirte eso, o que tú eras más loca por creer que eso podía pasar. Ninguna de las dos. Pasados los cinco años, tres meses y tres días, el 08 de febrero del 2009, tú y yo nos casamos en Pucallpa. Yo había sido llamado para ser pastor en la selva del Perú, y juntos fuimos a pastorear nuestro primer distrito misionero.

Ya han pasado más de diez años desde que fuimos enamorados, y cinco años como esposos. No somos los mismos. Muchas cosas han cambiado sin duda, estoy aprendido con seguridad, cada día… lucho por ser el esposo que quieres todos los días. Hago mi mejor esfuerzo. Y cuando te veo que sonríes, entonces soy feliz. La felicidad no es gratis. La felicidad viene de Dios, pero es un trabajo diario de parte de nosotros, que requiere de ese amor de Dios. He leído muchos libros, artículos y he escuchado seminarios, conferencias de cómo ser un buen esposo, un esposo ideal… pero ello no tiene sentido si estamos lejos de Dios. Por eso, cada día busco ese amor puro y real que solo proviene de Dios, la fuente del verdadero amor.
Ya no estamos solos. Ahora somos cuatro. Tú, Génesis y Ariel: Reina, Princesa y Príncipe. Nuestras vidas han cambiado mucho con la llegada de ellos. Son bendiciones de Dios, nos han hecho madurar y aprender cosas que jamás, jamás hubiéramos imaginado. Gracias por ser una linda madre, una madre extraordinaria…
¿Te amo? Sí, pero no es como antes, es mucho más grande y más maduro. Te amo Charly, con todos mis defectos que conoces más que nadie en este mundo, te amo, te amo porque eres el regalo de Dios. Te amo porque Dios nos unió, y porque nuestro amor se construyó por voluntad de Dios. Se desarrolló con oraciones… Eres la respuesta a mis oraciones desde que aprendí a orar. Eres mi dulce inspiración terrenal, mi princesa árabe… eres mi Nena. Feliz aniversario!!!

Te ama,


Heyssen, tu Lleyller

viernes, 4 de noviembre de 2011

Amor de lejos...

Tenía solo 18 años cuando la invité a salir por primera vez. Confieso que no me fue fácil. Éramos muy amigos, disfrutaba mucho conversar con ella. Podía conversar largas horas sin importarme el tiempo. Sus ojos negros, pestañas enormes y cejas bien pobladas me encantaban desde esos tiempos (hasta hoy...). No sé de dónde saqué fuerzas para finalmente decirle: "Charly, te gustaría salir a pasear y tomar helados?" (qué cursi me parece ahora, no se me ocurrió invitarle otra cosa... no lo sé). Me miró sorprendida, desvió después su mirada hacia el suelo para decirme que sí. Era un 01 de noviembre del 2003, un día para no olvidar.

Fuimos a una pizzería (que ya no existe en la actualidad...) y disfrutamos de una vegetariana (para variar, reforma pro salud...). La verdad no sentí sabor, estaba tan nervioso, ese era el día, y trataba de recordar todo lo que había ensayado por varios meses. Ella parecía tan normal, tranquila. Tenía que estarlo, no esperaba nada de nada. Conversábamos sobre la iglesia, el grupo pequeño de jóvenes, la campaña evangelística que la iglesia estaba planificando... No aguanté más y a boca de jarro dije: "Charly, siempre conversamos de estos temas y es algo que me encanta de nuestra amistad... admiro tu dedicación a las cosas de Dios... pero, por hoy, solo por esta vez me gustaría hablar de ti, de mí, de nosotros...". Ella sonrió y con voz dulce únicamente atinó a decir: "como gustes..." (era mi oportunidad... en serio no había otra... pensé).


Yo había decidido viajar a Tocache, Perú a colportar con el fin de estudiar teología en la Universidad Adventista, así que no había tiempo para postergar la declaración de mi amor. Claro, dedo confesar que había un gran temor por las consecuencias de esa "locura de amor". Pensaba que si ella no sentía nada por mí simplemente yo causaría la ruptura de una linda amistad, y si eso pasaba, yo tenía un plan: Le diría que todo fue broma y que no era cierto lo que había dicho sobre mis sentimientos (esa fue el sabio consejos de mi amigo Simón). Por otro lado, lo que yo deseaba era simple, deseaba que ella conozca sobre mis sentimientos. Total, yo iba a viajar y muchos dicen, decían y seguirán diciendo que, "amor de lejos" no es bueno ni nasa saludable.


Cuando mis labios duros y mi lengua acalambrada en combinación con mis cuerdas vocales emitieron mi corta y confusa declaración de amor juvenil ella, sonrió y me dijo que ella sentía lo mismo, y que ella había orado a Dios para que antes de mi viaje yo sepa lo que ella también sentía por mi. Al escucharla, sentí claramente que Dios había tenido en sus planes este sentimiento en mi corazón. Nos quedamos si hablar durante algunos minutos (unos 20...). Pagué la cuenta y salimos con dirección a la Plaza Central de la ciudad, nadie habló nada hasta que le dije: "Charly, yo iré a colportar a Tocache, y según me vaya viajaré a la capital, a Lima a estudiar teología por cinco largos años, no sé qué será de mi vida... pero te pregunto si quisieras ser mi novia y casarte conmigo en cuanto termine mi carrera, esto es en enero del 2009?"


Ella me miró fijamente a los ojos, y me dijo con tierna voz: "Es probable que esté a punto de cometer una locura, pero creo que con Cristo como centro de nuestra amistad y relación... será posible, y creo que Dios tiene planes hermosos para tu vida y la mía. Estoy segura de que nos casaremos en enero del 2009...". 


Viajé a colportar  el 29 de noviembre del 2003, y posteriormente a estudiar teología el 26 de febrero del 2004 sin poder darle ni un solo beso. Éramos amigos especiales, había acordado en que si alguno de nosotros durante este tiempo sentía que no crecía el amor cada día y que probablemente conocíamos a otra persona, debíamos ser sinceros y honestos y simplemente hablar para no seguir con la relación...


Pasé casi cinco años en la universidad entre estudios y labores como colportor estudiante en los veranos e inviernos, y la verdad, conocí a muchas señoritas muy cristianas y lindas, pero mi corazón perteneció siempre a mi amada Charly, mi dulce inspiración terrenal... Terminé mis estudios en noviembre del 2008 y el 04 de diciembre de ese mismo año, fui graduado como bachiller en teología... Fui llamado a servir a Dios como pastor distrital en Tocache (de manera extraordinaria en mi primer campo de colportaje)... y tal como habíamos prometido hace cinco años, tres meses y 7 días... Charly y yo nos casamos... ante Dios prometimos amarnos hasta que la muerte nos separe...


Actualmente, sirvo como pastor en Pucallpa, la ciudad natal de mi esposa y la tierra que me alojó cuando a mis 10 años mis padres y yo vinimos desde la sierra peruana... soy padre de una niña y seré nuevamente padre de un nuevo ser... todo esto al lado de mi amada Charly... !Qué maravilloso es Dios! !Cuánto amor y misericordia tuvo conmigo...!


Ahora estoy más que convencido de que Dios cumplirá su promesa en cada uno de sus hijos, pues somos obra de sus mano y Él nos ama... (Salmo 138:8). Gracias Dios porque Charly y yo nos casamos como un día prometimos poniendo a tu nombre como testigo de nuestro amor...




Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


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