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martes, 22 de noviembre de 2016

SER COMO UN NIÑO ...


Te has preguntado porqué la Biblia dice que si no somos como niños no entraremos el reino de los cielos? Qué tienen los niños que lo hacen tan especiales y merecedores del reino de los cielos?
Dios me dio el privilegio de ser padre de dos hijos maravillosos: Génesis Valentina y Ariel Heyssen, son niños, y cada día puedo entender mejor Mateo 18:1-5. Me gustaría compartir algunas razones por las que Dios quiere se seamos como niños, en mi opinión:

1. APRENDEN. A diferencia de los adultos, los niños están abiertos a aprender siempre. Y aprenden más de sus padres. Son como esponjas, dispuestas a aprender todo. Dios quiere que aprendamos de Él, a través de Su Palabra cada día.
2. PERDONAN. Ya viste a un niño "pelear" con su amiguito y después de algunos minutos abrazarse como si nada hubiese pasado? Los niños no guardan rencor. No son hipócritas. Y es que perdonar es solo posible en un corazón humilde. Dios quiere que aprendamos a perdonar para que de esa manera alcancemos perdón divino.
3. CONFÍAN. Cuando un niño tiene frío, miedo, hambre va en busca de sus padres. Los niños confían y dependen tanto en sus padres que algunas mentes "lógicas" podrían decir: "no es para tanto". Ya escuchaste decir a un niño: "mi papá le pega a tu papá porque mi papá es el más fuerte de toooodo el mundo?". Mis hijos creen que soy el papá más fuerte y más valiente de todos los padres del sistema planetario solar. Tú puedes reírte de esto, pero es así, mis hijos confían y dependen en este ser minúsculo que escribe.
Dios quiere que confiemos y dependamos cada día en Él. Confiemos y dependamos como un niño lo hace con su padre.

Quiero ser un niño. Un niño que aprenda, perdone y confíe en su PADRE CELESTIAL. Y mientras soy padre en esta tierra, mi oración es: "Oh Dios, ayúdame a ser un buen hijo tuyo, para ser un buen padre para mis hijos".
Decido ser un niño... un niño como Dios quiere que sea.

lunes, 26 de mayo de 2014

El matrimonio, ¿una novela o película de terror?


Hace dos semanas celebramos la semana de la familia: "Familias Imperfectas". Y la verdad fue una bendición. Y es que incluso solo el título era muy llamativo. "Pastor, creo que se han equivocado, debió decir: FAMILIAS PERFECTAS...", me dijo un líder de Grupo Pequeño. En realidad el título FAMILIAS IMPERFECTAS indica mucha verdad. No hay nadie perfecto, y si no hay nadie perfecto, tampoco hay esposos perfectos, y si no hay esposos perfectos, tampoco hay familias perfectas. Entonces, las familias son imperfectas, ¿o no?

Sin embargo, la sociedad actual a través de los medios de comunicación masiva con novelas y películas quieren mostrar realidades falsas o al menos con mucha falsedad y poca verdad. Por ejemplo, las mujeres embarazadas, que de por sí es una etapa especial en la mujer, es presentado en las novelas como una etapa sin menores problemas y complicaciones. La mujer embarazada no tiene nauseas y vómitos, tampoco tienen dolores y amenazas de aborto, nada de nada. Solo se muestra a una mujer embarazada siempre hermosa y radiante. ¿Otro ejemplo? Se conocen, se enamoran, y claro hay un malvado o una malvada que no quiere que sean felices, pasan por momentos difíciles pero finalmente se casan y fin. Cuando finaliza con las palabras: "EL FIN", el televidente o el espectador sobreentiende que esa pareja será feliz por siempre. ¿Será cierto eso? 

El matrimonio y las familias, en la vida real, no son como se muestran en las novelas y películas, no son como los cuentos de hadas, esas en las que "y vivieron felices por siempre" o "colorín colorado éste cuento se ha terminado". No, los matrimonios de verdad son complicados y para valientes. Por ello alguna vez ilustré a los matrimonios como las películas de terror. ¿Cómo son las películas de terror? Todo empieza bien, hasta que aparece en escena el moustro o el malo de la película, hay tensión, mucho miedo y terror... Sin embargo, los protagonistas se salvan y todo está en calma, la película va a terminar pero unos segundos antes, cuando todos están felices, y pensamos que así será.... el malo o el mounstro revive o no había muerto... tatán... eso indica que la película ¡continuará...! El matromonio o las familias no son como en las novelas o películas románticas de Hollywood, no lo son. Pero si queremos comparar a los matrimonios o a las familias con películas, creo que podrían compararlas con las películas de terror. Siempre habrá algún problema, aún después de que todo parecía arreglado.

Esto me lleva a recordar una experiencia de oro en el ministerio de Jesús. El maestro pudo empezar su ministerio resucitando muertos, sanando a leprosos o dando vista a ciegos. Sin embargo, la Biblia menciona que (Juan 2) Jesús hizo su primer milagro en una boda, en un matrimonio, en una familia. Leer esto me emociona mucho porque me muestra que las familias, el matrimonio para Jesús tiene una importancia muy grande. Jesús hizo su primer milagro en un matrimonio. Donde faltó vino (sin fermentar), donde faltó felicidad, alegría y prosperidad (significados del vino) Jesús intervino con un milagro extraordinario. Un milagro grandioso y maravilloso. Así como ese matrimonio, son los matrimonios de la vida real. Felices, pero con dificultados en algún momento, momentos complicados donde hay escacés, donde falta amor, comprensión, donde sienten que el amor se ha acabado, que la paciencia es muy difícil de conservar... Y es allí donde Jesús intervieve o quiere intervenir. ¿Cuál es el secreto para vivir un milagro maravilloso de Jesús en nuestras familias? (1) invitar a Jesús a nuestro matrimonio, y (2) hacer todo lo que él diga. Simple y sencillo. Que Jesús sea el invitado a nuestro hogarm nuestra familia... y que hagamos lo que Él nos dice en su Palabra.

Es cierto, los matrimonios son imperfectos. No son como novelas y quizás sean como películas de terror. No obstante, no importa qué tipo de familias sean, ni los problemas que atraviesen, hay dos cosas que podemos y debemos hacer para vivir un milagro de amor por acción de Jesús, TENER A JESÚS EN NUESTRAS FAMILIAS y OBEDECERLE. No tenerlo como un amuleto, una figura para que nos "de suerte". No, sino para amarle y obedecerle.

¿Estás dispuesto a invitar a Jesús a tu hogar y obedecer lo que te dice en su Palabra?

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

martes, 4 de febrero de 2014

Génesis Valentina, la voluntad de Dios


Hoy es un día especial. Génesis Valentina, mi primmogénita cumple tres años. Para algunos no son muchos, y ciertamente tienen razón. El tiempo ha pasado rápido. Pareciera que fue ayer cuando supe que sería padre. ¡Qué emoción! Cuidado señor al manejar, no se vaya a chocar- me dijo la enfermera al ver mi rostro lleno de felicidad - mire que será padre y no sería bueno que deje a una mujer embarazada y viuda. Lo primero que hice fue ir a un parque de la ciudad de Tocache, y sentarme en una banca para orar a Dios y agradecerle por tan bella noticia. Me preguntaba, ¿cómo le daré la noticia a mi esposa? Sí, en nuestro caso, no fue la esposa quien le dio la noticia al esposo, como suele suceder en las películas o novelas. En nuestro caso, yo le di la noticia a mi esposa que sería madre.

Mientras esperaba Charly, mi esposa (ella estaba trabajando como profesora), para darle la noticia de que sería madre (es que yo fui a recoger el resultado del laboratorio clínico) pensaba en cómo lo llamaría: Gabriel Heyssen, como el zaguero de la selección argentina que un día antes había anotado un gol ante bulgaria por el mundial de Sudafrica 2010. Claro, el futbolista es Gabriel Heinze, pero bueno, yo lo llamaría Gabriel, Heyssen. ¿Por qué creía que podía llamarlo así? Porque yo siempre pensé que tendría un hijo varón. Entonces empezó por primera vez mi temor de toda la vida: ¿Y si tengo una hija? ¿Y si es mujercita? ¡No! No puede ser. Es que Dios me ama mucho y sabe que yo siempre, desde que nací y supe que algún día sería padre, quise tener un hijo, varón. Dios no puede darme una hija mujer porque sabe que yo quiero un hijo varón.

Me resistí a la idea de ser padre de una niña. Mi esposa se puso feliz al saber la noticia. Almorzamos en un lugar especial, nos dio mucha felicidad la noticia. Y fue allí donde le dije: Se llamará, Gabriel Heyssen. A ella le pareció bien, porque ya habíamos hablado antes del tema, cuando éramos novios. Sin embargo - me dijo- ¿y si es mujer? No amor, ese niño es varón. No es mujer, porque es el primogénito. Ella, sabia y prudente como siempre, solo me dijo, "que sea la voluntad de Dios".

No amor - le dije tercamente- No puedes decir eso, osea sí puedes, pero en este caso no. Dios sabe que un hijo varón es mejor. Esa será su voluntad.

Cuando me decían que la barriga de mi esposa indicaba que sería mujer (hay una creencia de que si es redonda y ancha es mujer y si es punteda como una pelota, es varón). Yo no les hacía caso. Y es más, cuando al quinto mes, mi esposa se sacó una ecografía, el médico no pudo ver si era varón o mujer porque no se podía ver bien. Ahí, sentí que el nuevo ser que se formaba en el vientre de mi amada, era mujer. Lo sentí, pero no lo quise entender. El médico estaba nervioso, porque yo desde que entré le dije: "Vamos doctor, dime que mi hijo es varón, y no mujer...". Imagino que el médico tuvo miedo de causarme un infarto. Por ello no me dio respuesta concreta. Sin embargo, yo sentí que sería padre de una niña. Pero, no creí... esperé hasta el día de su nacimiento, cuando nació... y la vi por primera vez recostada junto a su mamá, y allí solo entonces, acepté que sería padre de una niña. Su nombre ya lo habíamos decidido: GÉNESIS VALENTINA.

En realidad ya sabía que sería niña dos meses antes, pero yo tenía la esperanza de que la ciencia se equivoque y Dios  tenga misericordia de mí y me de un varón. No me importaba perder todas las ropas y accesorios para mujer que había preparado. Y hasta compré colores, verdes y amarillos para que si es varón,  los use. Mi esposa se reía de mí. Me decía que ya no me martirice... Yo le decía; "No amor, yo sé que será mujer, estoy feliz". Lo estaba, pero yo quería una hijo varón.

Han pasado tres años, ¿y saben qué? Amo a Génesis Valentina como jamás me hubiera imaginado amar. Ella es tan tierna y tan linda (sé que para todos los padres sus hijos son eso y más...). Ella es la VOLUNTAD DE DIOS, y esa volutad siempre es mejor. Ella ha es una de las bendiciones mayores en mi familia. Su ternura y su carisma me cautivan todos los días. Yo no quería ser padre de una niña porque yo me conocía, sabía que soy duro, estricto, colérico. No quería ser una daño para una niña. Entonces, decía, si es varón, voy a poder formarlo con mi carácter. No fue así pues. Dios me dio a Génesis, una niña para que me ayude a moldear mi carácter. Sin duda, estamos en ese camino. Ella me da lecciones grandes todos los días. Como el de orar antes de dormir como una obligación, tenemos que leerle sus historias (A veces regresamos tarde del trabajo, y ella pide su historia...). O si estamos apurados para salir a la calle, ella nos recuerda que debemos orar antes de salir de casa.

Hay tantas anécdotas. Hubo un tiempo en que quería orar a cada momento. "Vamos a orar" - decía. O cada vez que me sentaba en el mueble para mirar TV, ella traía sus DVDs para que cantemos o veamos películas cristianas para niños. Cuando llego a casa, le gana a su mamá en darme el beso... y es  por ello que Ariel, su hermanito ya aprendió también a dar un beso a su padre.

La vi llorar y sufrir (fue una de las etapaas más tristes de mi vida. Me sentía impotente de hacer algo por ella... no podía, solo orar...) en el hospital internada tres días con tan solo nueve meses de edad. Fue traumático, oramos a Dios, mi esposa oró radicalmente. Y le dijo a Dios: "Señor, yo amo a mi hija, la amo mucho, pero sé que tu voluntad es mejor. Haz tu voluntad con ella, pero que no vuelva a internarse al hospital...". Mi Génesis le tenía un terror a los médicos, a las clínicas y todo lo que se parecía a ello. ¡Dios nos bendijo! ¡Jamás se ha vuelto a enfermar como para ir a un hospital o clínica!


Te amo Génesis. Ya conversas conmigo, ya hablamos de temas de interés. Ya sabes pedir lo que quieres y decir lo que no quieres. Eres la voluntad de Dios. El regalo de Dios más grande. Tú Génesis, eres lo mejor, lo que necesitaba según la agenda de Dios.

Quiero elevar una oración a Dios, esa oración que la elevo todos los días: "Amado Padre, quiero ser un buen hijo tuyo, para ser un buen padre para mis hijos...".

Tu padre, que te ama.

Heyssen

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
  

domingo, 16 de junio de 2013

Feliz día papá



Este varón jaujino (de Jauja, la primera capital en la historia del Perú - siempre me recordaba eso-) de mirada supuestamente seria, porque quiere infundir seriedad aunque por dentro está hilando un chiste o una futura broma, es mi padre. Y como lo podrás evidenciar, él y yo, nos parecemos mucho.

Cuando era niño y estaba aprendiendo inglés en el colegio, llegaba a casa practicando lo que habíamos la lección de día. Mi papá al escuchar un inglés mal hablado y varias fallas, me decía: "Heyssen, no se pronuncia así...". Entonces para molestarle, y para darle la contraria le decía que no era cierto y que ahora el inglés había cambiado (no era cierto por supuesto). Uno de esos días, al llegar a la casa le saludé de la siguiente manera: "Buenas tardes My Name is". Él dijo, "My Name is?" En ese colegio no enseñan nada. Se dice "good afternoon Dad". Entonces yo le dije: "Papi tienes que reconocer que te has olvidado, "My name is" significa "mi padre" (jajaja... definitivamente le hacía pasar un molesto momento, es que él pensaba que yo lo decía en serio).
Cuando pasaron los años, un día le confesé que lo hacía por molestarlo. Él dijo: "ya decía yo que mi hijo no podía ser tan burro...".

Han pasado 15 años desde aquella ocasión y con ellos muchas cosas han pasado. Para mi (y como para todo hijo) el Sr. Julio Adolfo Cordero Galarza es y será el mejor padre del mundo. Porque me enseñó muchas cosas, entre ellas, el amor a la familia y a entregar todo lo mejor para los hijos. Así lo sentí cuando viví al lado de ellos. Ser padre (y madre claro está) no es una tarea sencilla. Yo tuve que ser padre para entender más lo que significa ser padre y ser hijo.

Feliz día "My Name is", lejos de ti, pero con la seguridad de que Dios te cuida y hasta hoy te muestra que tiene un plan para ti, un plan mejor y mayor que el que tú te imaginas.

Tu hijo, Chucho...!

lunes, 25 de junio de 2012

Dios siempre da lo que es mejor...!

Siempre soñé con ser padre de un niño. No sé porqué a decir verdad. En mis más remotos y lejanos pensamientos estaba la idea de ser padre de una niña. Sin embargo, ese sueño se vio truncado por el nacimiento de Génesis, mi primera hija. Confieso que no fue fácil todo ello. Me enteré de que sería niña a los 6 meses de gestación, pero solo me convencí hasta el día en que nació. Fue especial su nacimiento. No sé si en todos los hombres, pero en mí era especial.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Ella no tiene la culpa...

Me duele tanto verla llorar. Cuánto daría por ser yo quien esté en su lugar, y es que ella es tan pequeña, tan inocente para saborear el trago amargo del dolor, del sufrimiento... Sus ojos tiernos me dicen que no es justo lo que se está haciendo con ella. Ella no entiende porqué tanto dolor si ella no ha hecho nada malo... Efectivamente  ella es inocente, no le hizo mal alguno a nadie, ella solo jugaba y reía por doquier, le gustaba que le cuenten cuentos y la anden en brazos...

La veo triste, como suplicando misericordia pronta, pareciera que piensa que yo, su padre juntamente con su madre la estamos castigando por algo malo que ella no sabe qué es... Con mirada confundida trata de pedirme explicaciones... llora y llora como al vacío pues yo, parado tan cerca y tan lejos a la vez únicamente puedo decirle que la amo, que ya pasará y que lo que le están haciendo es por su bien, para que sea feliz y para que vuelva a ser la niña linda y alegre que fue hace algunos días solamente.

Génesis Valentina, mi niña bonita... Está internada en un hospital. Ella no lo entiende, no sabe que ese lugar es un lugar no malo, mi pequeña Génesis no sabe ni entiende que no es un castigo por alguna travesura, no, muy por el contrario es por culpa de nosotros, sus padres que no la cuidamos como debía con gran seguridad...

Tanto mal en este mundo... tanto dolor y una pregunta circunda en mi mente estrasada: Por qué tanto dolor? Por qué son los inocentes los que pagan los platos rotos de otros...? Mi amada Génesis no hizo nada malo como para estar internada en un hospital y allí estar pasando los días más tristes de sus algunos meses en este mundo de dolor y de penurias... Me pregunto por qué? qué es lo que ella hizo? Nada, lo único que le bastó es nacer a este mundo... No es la culpable del dolor, pero por el simple hecho de haber nacido, es la beneficiaria obligatoria del sufrimiento y del dolor...

Pero qué es lo que me motiva a escribir esta reflexión del alma? Simple, el dolor de una niña inocente, mi hija, mi primogénita... bien dicen que una cosa es hablar de un tema porque te contaron y otra es por que lo pasaste... No sabía qué grande es el dolor de un padre al ver sufrir a su hijo... o hija. Mi adorable Génesis no entiende... mis palabras no bastan, mis palabras no son muy entendidas... es más, no bastarían para que ella entienda pues no hay justificativo ni argumento válido para una inocente alma...

Aunque me parece injusto lo que me pasa o más específicamente le pasa a mi hija, llego a la conclusión de que todo este dolor y sufrimiento tiene un culpable directo e inegable: Lucifer, el enemigo de Dios y de los humanos... Adán y Eva desobedecieron a Dios, prefirieron seguir argumentos sutiles e infames en contra posición de los principios divinos... y es por ello que trajeron mal y dolor a un mundo perfecto en gran manera...

Todos los demás humanos después de Adán y Eva, nacimos pecadores, lo tenemos en la sangre, entre cada glóbulo... hay rastros de pecador, de maldad, de asquerosidad mundana... peco porque soy pecador... esa es mi naturaleza...

Ahora, al ver a mi hija en una confusión terrible pues no entiende lo que le trato de explicar respecto a los médicos, enfermeros (Génesis cree que ellos son malos pues le inyectan y le dan medicinas nos agradables al paladar...) y sobre el hospital (no soporta estar más tiempo en el hospital...), no lo entiende, es más el dolor...
No obstante, así habrá sido con la humanidad caída y Dios. No entendiendo el humano pecador el idioma de Dios a través de los profetas y de la Biblia por casi 4000 años y sufriendo y llorando cada día... Dios envió a su hijo amado, para que en lenguaje humano, lenguaje entendible y el ejemplo extraordinario el humano pudiera entender lo que Dios en realidad les quería decir... El hombre entendió que el amor de Dios sobrepasa a las páginas o papiros, a las meras palabras sino que con ejemplo nos dijo que nos amó, ama y amará...

Mi pequeña Génesis, oro a Dios para que te recuperes... no tienes la culpa de lo que pasas hoy, tal vez no me entiendas cuando trato de explicarte con mis palabras... pero sé que Dios hará que entiendas allí en tu mente de niña de bebé... te amo... te amo mucho.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

lunes, 7 de noviembre de 2011

Papá de una hija...!

Han pasado nueve meses y tres días desde que sus ojos vieron la luz del mundo. Tuve el privilegio de estar presente y ver completamente su nacimiento. La doctora aceptó que yo pueda acompañar a mi amada esposa en el momento del parto. Fue un día inolvidable.


Eran las 8:35 de la noche de un viernes. Después de algunas horas de dolores de parto cada vez más intensos, mi amada Charly finalmente ingresó a sala de parto, allí con la ayuda de dos enfermeras y una obstetra pudo dar a luz a Génesis Valentina, mi primogénita... No puedo olvidar cada escena milagrosa, realmente fue un prodigio divino... una maravilla celestial.

Aunque sabía a ciencia cierta que sería mujer, y que se llamaría Génesis Valentina, en mi mente, en un rinconcito... abrigaba aún la idea (un tanto machista probablemente...) de que pudiera ser varón, desafiando a la ciencia... No obstante, no fue así. Después del milagro de vida, la doctora me pidió que saliera de sala y esperara algunos minutos pues mi esposa debía ser aseada y el recién nacido bañado (esperando que fuera varón, solo como un posible). Cuando a pocos minutos, escuché decir a una enfermera: "esta noche es de damas. Todas las madres dieron a luz mujercitas...". No les creí totalmente. Fui a ver a mi esposa ya en cama y al nuevo ser lactando sobre su pecho... Pude contemplar la belleza de la vida. Lo primero que hice fue darle un beso a Charly y después prontamente fijé mi mirada entre las piernas del nuevo ser y allí, solo allí me convencí de que era MUJER. Era una belleza, una lindura... tan pequeñita, tal linda, hermosa...!!!

A estas alturas mi queridos lectores se preguntarán si sigo queriendo tener varón. Claro que sí, pero Génesis es lo más bello que Dios me ha podido regalar. Creo que únicamente el que ha deseado ser padre de un niño y ha tenido una hija sabe que después de tenerla entre sus brazos, verla crecer y aún verla recién nacida... entiende que una hija es lo más hermoso que pueda tener. Ahora, esto no es mecanismo de defensa ni un escape cobarde para no quedar en verguenza, no, muy por el contrario creo fielmente en que Génesis así como otras niñas son el plan de Dios. Ser padre de una mujercita es fenomenal.

Génesis Valentina. Es un amor de ser. A sus pocos meses me ha enseñado tantas cosas... muchas lecciones de vida, muchas. Entre ellas la paciencia y a entender con amplitud el concepto del amor de Dios. Ahora de padre entiendo más sobre el amor de Dios para conmigo. Sé que si mi amor por mi hija es grande... el amor de Dios lo es mucho más... Razón tenía Jesús de decir: "si ustedes siendo malos pueden dar buenas dádivas, cuánto más vuestro padre que está en los cielos les dará buenas cosas a los que le pidan" (Mt. 7:11).

Hace algunos días mi niña bonita, se puso mal de salud. Su mamá y yo nos preocupamos en gran manera pues en dos días perdió cerca de medio kilogramo. Esto es traumático para padres primerizos sin duda. La llevamos al hospital y el doctor le recetó algunos jarabes y gotas que le ayudarían supuestamente a sanarse, pero no fue así. Ayer por la mañana la llevamos nuevamente por emergencia y finalmente tuvieron que inyectarle antibióticos. Génesis estaba entre mis brazos, yo la llevaba directamente hacia la camilla, ella confiaba en mi, en nadie más, se sentía segura... de pronto le dije que debía echarse en la camilla boca abajo y así fue. El enfermero procedió a inyectarle y ella lloró fuertemente... me miró y con sus ojos tristes y llorosos me pedí auxilio. Ella no entendía porqué le estaban causando dolor...

Gracias a Dios hoy está mejor, está recuperándose... creo que con la ayuda de Dios las cosas serán mejor...

Pero, a qué viene todo esto...? Simple. Me siento feliz y agradecido a Dios por ella, por su mamá y porque en un tiempo más seré padre nuevamente...!!!

Saludos

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Mi Viaje al futuro, al HOY.

Cuando era niño  viajaba imaginariamente en el tiempo y el espacio. En mi escape mental alucinaba con mucha ligereza. Me creía un soldado de las fuerzas armadas de mi país al estilo "Rambo" y un luchador como Jean-Claude Van Damme, demás de ello, creía tontamente (como la mayoría de niños con padres un poquito mentirosos) en Papa Noel, Los Vampiros, Los fantasmas, Los duendes y en cuanto a ciencia y ficción creía en las "máquinas de tiempo".  

Recuerdo que con frecuencia imaginaba ingresando a la máquina de tiempo y volviendo al pasado... pero como era un niño, no tenía interés en volver a mi minúsculo y nada interesante pasado, muy por el contrario, imaginaba ir al futuro... En una ocasión viajé al año 2010, según yo, en ese tiempo Heyssen J. tendría unos 25 años, soltero y con una novia parecida a la actriz de Hollywood, Salma Hayek. Debo confesar que en mis planes mentales de niño loco jamás fue ser padre antes de los 30. Es más, tampoco, esposo, imaginaba ser un profesional sin hijos ni esposa... el matrimonio no era tema de mi imaginación...

Loco niño soñador e imaginativo, nada de lo que un día imaginé hoy es real.  Han pasado casi dos años desde el año 2010, y a decir verdad, sí que es muy diferenciado lo imaginado de niño. Hoy, estoy casado, con una esposa linda y hermosa, soy padre de una niña y seré padre por segunda vez. Como verán, soy tan distinto a lo que un día imaginé lócamente...


No soy un soldado al estilo "Rambo", no he servido a "mi patria" (como se estila decir al Servicio Militar en el Perú), no sé pelear como "Jean-Claude Van Damme", es más, ni siquiera sé pelear (no se lo digan a nadie), además, no estoy casada con una mujer como Salma Hayek (aunque se parecen un poco por su color de cabello, sus cejas pobladas y labios lindos... ah, también la talla, pues no es muy alta)...


Sin embargo, alguno podrá decir, mientras lee éstas líneas: "y qué de importante tiene todo esto", no lo sé, lo único que sé es que no siempre las cosas se dan como uno se imagina... osea, la realidad es muy distinta a los sueños.


Seré padre por segunda vez. No imaginé en mi más remotos sueños ser padre de dos seres vivientes tan pronto. No me estoy quejando, al contrario, me sorprendo de lo grande y maravilloso que es Dios. El que hace de mi vida un vida tan emocionante...


Debo confesar, en honor a la verdad, que mis sueños e imaginaciones infantiles eran producto de una vida sin el menor conocimiento de Cristo. Con una mentalidad serrana, machista y nada cristiana, creía que esa era felicidad, el poder, la fuerza, la fama, etc... Cuando conocí a Cristo, toda fama que algún día anhelé, todo dinero que algún día deseé no tenían ya el valor suficiente como ahora tenía el ser un misionero de Dios. 


No soy un soldado de mi país, LO SOY DE CRISTO, no soy un luchador famoso, SOY UN LUCHADOR DE CRISTO (no con fuerza, ni con espada sino con el poder del Espíritu Santo), estoy casado con una mujer maravillosa, ella es Charly Marna, la mujer más linda y más extraordinaria que hace de mi vida una vida más feliz... No soy un pobre hombre sin hijos, soy UN RICO HOMBRE DE DIOS CON UNA HIJA y uno en camino (o una si es niña... Amén).


Siempre digo que si mi vida es como hoy es, es simple y llanamente por Cristo... por su poder y misericordia... Gracias Dios. Eres lo máximo...!!!


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


domingo, 14 de agosto de 2011

"El paisano Jacinto"


Soy natural de la sierra central del Perú. Nací en Jauja. Allí, en tierras andinas pasé mis 11 primeros años de vida. No obstante, por razones de trabajo mis padres emigraron a la selva oriental del Perú: Pucallpa. Un cambio drástico sin duda, de la sierra a la selva, del frío al calor. Pero no solo eso, sino que al margen de las condiciones climatológicas y geográficas que desde ya son bien marcadas, se debe destacar las diferencias abismales de costumbres y cultura. Esto implica por supuesto los rasgos físicos y el modo de hablar.

Pues bien, en mi terruño serrano yo era alguien normal. Nadie me miraba como un bicho raro o como si estuviesen viendo al mismo "paisano jacinto". En la escuela primaria que mis padres me matricularon todos se reían cuando alguna palabra emitían mis labios. Confieso que por algunas semanas me propuse a no hablar ni una sola palabra. Mientras escribo estas líneas no puedo dejar de reír, es que sin duda mi forma de hablar sería extraño y divertido para los niños pucallpinos.

Recuerdo claramente el día en que todo esto cambió. Había decidido no volver a la escuela. No quería ser más presa de burla. No deseaba ser más el punto mofas y de risas sarcásticas. Mis padres me abrazaron y con dulce voz protectora únicamente: "tranquilo hijito, tú eres Heyssen J. Cordero Maraví, el hijo de Dios". Mis padres no eran cristianos, pero creían en que Dios era su creador, y que para Dios no había razas. Ellos me dijeron que para Dios no hay diferencias culturales, sociales y económicas. Me contaron que todos veníamos de los mismos padres, de Adán y Eva. Yo sabía todo eso, me lo habían dicho otras veces. Pero esta vez fue diferente, yo sentía que esas palabras eran exactas para ese día, para mi drama infantil.

Hoy recordé eso. Recordé que soy creación de Dios, recordé que soy hijo de Dios. Y soy feliz por ello. Atrás quedaron los complejos y temores. Desde aquél día en que mis padres me dijeron que yo era alguien especial y que era la voluntad de Dios que sus hijos sean diferentes porque en eso consiste la belleza de la creación llegué a ser feliz y amarme como soy.

No sé si hablo como el "pisano jacinto" hasta ahora. No lo sé y me importa poco. Lo que sí sé es que Dios me ama, me ama tanto que lo mínimo que yo puedo hacer es amarme y amar a mi prójimo. Gracias Dios por ser bueno. Gracias por que me enseñaste y me enseñas cada día a ser feliz, muy feliz en ti.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

  

domingo, 26 de junio de 2011

La despedida



Jamás imaginé que alejarme de casa sería tan doloroso. Sospecho que nada será igual en adelante, lo presiento.
Sentado en el asiento número 16 del bus, puedo ver a través de la ventana a los que más amo, mis padres y hermanos con lágrimas en los ojos, mirándome como tal vez nunca lo hicieron: Con tanta pena, imaginándose probablemente y sospechando que su menor hijo se marchaba y nada sería igual.
Puedo ver a mi padre, con mirada franca, como indolente por el orgullo varonil a leguas.
Recuerdo como si fuera ayer, el día en que decidí ser pastor. La noticia le cayó como un balde de agua fría a mi papá - ¡No seas ridículo…! – Me dijo- ¿Quieres que la gente se burle de mí por el resto de mi vida? ¿Qué dirá la familia al saber que un Fernandez[1] será pastor? ¿Quieres que la gente diga que comes de las ofrendas de los hermanitos? Por favor deja de hablar tonterías y no malogres mi almuerzo.
Yo deseaba ardientemente ser pastor adventista. Pensé que se pondría feliz cuando se enterara de mi sueño máximo. No fue así. No lo culpo. Es que su familia es típica de la sierra central, orgullosos por naturaleza.
El bus se aleja lentamente. Mi padre que hasta ahora se había mantenido como roble fuerte e incólume, se desploma en llanto. El que había reprimido sus sentimientos al ver a su primogénito partir, levanta su brazo e indica su muñeca, es el reloj que me regaló. Un día me dijo que cada vez que vea el reloj, recordara que a pesar de todo me amaba mucho, es sinónimo de despedida. ¡Qué triste despedida! Yo mismo que me había mantenido calmo, haciendo el esfuerzo de no llorar, no soporto ese cuadro dramático y rompo en llanto. El que ocupa el asiento 15 es un amigo, se agacha y con su brazo derecho toma mi hombro en muestra de apoyo.
El bus inició el viaje hacia la selva oriental del Perú. El lugar de destino: Tingo María.  Durante todo el viaje lloro, recordando mi vida como una película.
¡Qué triste son las despedidas! No se las deseo a nadie, al menos este tipo de despedida que me ha tocado vivir.
Esto me hace recordar a la despedida de Jesús y sus discípulos. Puedo imaginar a Jesús diciéndoles: “me voy”, los discípulos le dan la mano, lo abrazan y saben que no volverán a verlo en un buen tiempo. Triste cuadro. Pedro a lo lejos mira su amigo Jesús, y con voz entrecortada le dice: “Vuelve pronto Señor Jesús”. Al pedido se le suma Juan, Santiago, Mateo, y los otros.
Jesús dice: “He aquí yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo, Amén” (Mt. 28:20).
Esta noticia es hermosa. Sé que me alejo de mis seres amados. No sé a dónde voy, lo único que sé es que no estaré solo. Dios estará conmigo todos los días de mi vida. No sólo los sábados, sino todos los días.
Y aunque siempre llega el momento de partir y existan despedidas, habrá un día en el que todo esto acabará. Ya no habrá más despedidas. No habrá llanto, ni dolor (Apo. 21:4) por las despedidas, por nada. Y viviremos con Cristo y los que amamos por la eternidad.



Tingo María, 29 de noviembre del 2003



Por 
Pr. Heyssen J. Cordero Maraví



[1]Todos los nombres y lugares son ficticios para proteger la identidad de los personajes.

martes, 11 de enero de 2011

A mi niña bonita...!!!

Sabía en el fondo de mí, que en algún momento esto iba a suceder desde que supimos de tu llegada. Ser padre de una niña. El ginecólogo no quería decirme que seré padre de una niña simplemente porque, creo, que a todos los hombres les gustaría tener un niño como primer hijo. El doctor, daba vueltas y vueltas, y hasta sudaba intentando decirme que no era seguro, que puede haber errores en definir el sexo a este quinto mes. Pero no contaba que yo estaba de vuelta.

Si repreguntas ahora, ¿Me afectó la noticia? Sinceramente diría que sí. Pero no fue tan difícil como pensé algún día sería. Mientras miraba por la pantalla tu cuerpo minúsculo, y cómo estabas formándote, sentí en mi corazón mucha ternura. Debo confesar que no soy tierno con los niños. Es más, soy tosco y aburrido. Pero cuando te vi, moviéndote en la pantalla en el vientre de tu mamita, como si estuvieras en una piscina, entendí mejor el amor de padre, me sentí muy feliz.

Hija mía, quiero ser el padre que Dios quiere para ti. Es cierto jamás imaginé ser padre de una niña. En mis más remotos sueños e imaginaciones jamás estuvo una niña. Al contrario, siempre quise ser padre de un niño. Pero la pregunta más certera a estas alturas tal vez sea: ¿Por qué? Y la respuesta es sencilla, por mi carácter. No soy cariñoso, soy tosco, soy impaciente, y muy estricto en lo que hago y pido. Además, no sabría cómo disciplinar a una niña. Las niñas necesitan mucho afecto. Tengo mi hermana, ella es Leslie, tu tía, he aprendido con los años a entender sus cambios bruscos en su personalidad en sus diversas etapas. Creo que a Nilver, tu tío, lo entiendo mejor. Igual, yo he ayudado a tus abuelitos a educarlos, a los dos. Los he cuidado, cocinado, curado, y hasta disciplinado de mala manera probablemente.

Ahora, sé que seré padre de una niña. ¿Qué haré? No los sé. Creo que Dios tiene un plan maravilloso para mi vida. Ayer me acosté y mientras conciliaba el sueño, llegué a una conclusión. Dios que me ama tanto, desea cumplir un propósito extraordinario conmigo, es por ello que tú hija linda has llegado a nuestras vidas. Estoy seguro de ello. Contigo hijita, entenderé el amor en su dimensión más extrema. Dios quiere que yo entienda algo más que si duda aún no he aprendido.

Sabes hija, quiero que sepas ante todo que yo te amo. Y te amo mucho, mucho, mucho. Hoy llegó una linda cama para que durmamos los tres. Yo y mis dos reinitas.  Quiero que sepas que tú eres la respuesta de Dios a mis oraciones. No oraciones machistas, sino oraciones de cambios totales en mi vida. Te espero con añoro hija mía. Te espero más de lo que me imaginé lo haría.

Cuando nazcas, algunos se reirán de mi diciendo que: “tú querías varón y Dios te dio una hija”, yo les diré: “Dios tiene planes más hermosos para mi vida”. No es una salida o mecanismo de defensa a estas palabras, sino es la verdad. Dios siempre nos da más de lo le pedimos, yo quería un varón y Dios me dio una mujer. Tú hija mía. Te amo.

Tu papá.

jueves, 1 de julio de 2010

¡Una nueva vida...!


Aún no puedo asimilarlo por completo. Confieso que aunque siempre esperé este momento, no sé qué es realmente lo que siento, es sin duda alguna un encuentro de emociones casi indescriptibles. Estoy emocionado, de eso no hay duda. Feliz, definitivamente que sí.
Hoy fui a la ciudad a realizar una diligencia nada inusual al trabajo que hace casi dos años vengo realizando junto a tu mamá. Ya el viernes pasado tu mamita se sentía mal por lo que fuimos al médico. Gracias a Dios fue simplemente un pequeño malestar. No obstante, para descartar cualquier incógnita de jóvenes esposos, fuimos a un centro obstétrico a realizaron un test de embarazo. Como había muchas actividades por hacer decidimos regresar temprano a casa en la motocicleta roja.
Hoy, lunes fui a ese lugar y pedí los resultados del test. Al ver el resultado, mi respiración se agitó, una gruesa saliva se abrió paso por medio de mi garganta. ¡POSITIVO! La enfermera sonrió al verme. Me dijo: “cuidado al manejar, felicitaciones”…
¡Oh Dios! ¡Seré papá…! ¿A dónde voy? Tu mamita no está a mi lado como siempre, la llamaré y le diré que venga pronto. Ella no vino pues está trabajando y ni se imagina lo que en su vientre bendito tiene, a ti, hijo mío. ¡Qué maravilla!
Un momento, ¿Qué dije? ¿HIJO? ¿Y si eres HIJA? Le pedí a Dios desde que lo conocí en la vida cristiana, que mi primogénito sea varón. Creo que eres varón, no sé pero algo me dice eso. Pero también en mi corazón hay un sentir pequeñito de que seas mujercita, no porque seas mujer, sino porque todos mis amistades saben mi deseo, y ya me imagino lo que me dirá, jajaja; y probablemente termine cantando una viejo bolero “yo sé que a todos los hombres les debe pasar lo mismo que cuando van a ser padres, quisieran tener un niño, luego les nace una niña, sufren una decepción…” No lo sé. No sé si seas hijo, o hija, lo único que sé es que eres el regalo de Dios para nuestro amor, el de tu mamita y el mío. Seas varón o mujer, únicamente sé que te amo, y te amo mucho. Dios nos bendijo, hemos trabajado duro, para preparar un lugar hermoso para ti, antes de pensar en concebirte. Espero que te guste. Eres mi inspiración adicional.
Sabes “regalo de Dios”, yo vengo de un hogar muy diferente al que tú vas a nacer. Mis padres fueron muy diferentes a tu mamita y a mí. Ellos no fueron cristianos, y actuaban sin conocer a Dios. En cambio tú, tienes a tus dos padres en los brazos de Cristo. Eso es lo que más me alegra de tu nacimiento.
No veo la hora en que le daré la noticia a tu mamita. En cualquier momento va a llegar. Te escribiré cuando le haya dado la noticia de su vida ¿si?
Hola “regalo de Dios”, ¿cómo estás eh? Estamos en pleno mundial 2010, tu mamita es hincha de Brasil, yo soy de Argentina, a tu mamita le encanta ver los partidos de fútbol en donde se juega fútbol importante, así dice ella, por ello no le gusta que yo vea los campeonatos de fútbol nacional. Pero igual, yo los veo, jajaja.
Ayer, Argentina Ganó a Bulgaria por 1-0 ¿y sabes quién metió gol? Gabriel Heinze, es un defensa muy bueno, y actualmente está jugando en el Real Madrid de España. Tú dirás porqué te cuento esto, pues bien, si tú eres un varoncito, te llamarás, Gabriel, ¿Qué tal? Además es el nombre del mensajero de la Biblia, el ángel Grabriel. Y si eres mujercita, te llamarás… mejor que te lo diga tu mamita. Ese nombre está en disputa porque yo quisiera que te llames como tu mamita, pero a ella no le gusta su nombre pues es para varón y para mujer. ¿Entiendes? Pues bien. Mejor esperamos a decidirnos mejor.
“Regalo de Dios”, le dije a tu mamita, y ella se emocionó, y lo primero que dijo fue: “vas a tener un hermanito”, mirando a Luna, nuestra pequeña perrita. ¡Qué gracioso no! Tu mamita es linda, es muy adorable, es muy tierna, la amo mucho. Bueno ambos estamos muy felices. Muy, muy felices. Vamos a ir a almorzar a un lugar donde a tu mamita le encanta. Es la primera vez que iremos a almorzar juntos. Hoy 14 de junio del 2010. Tu mami está muy feliz.
Hoy llamé a tus abuelitos, a mis padres. Ellos se emocionaron con la noticia. Tu abuelita se puso muy feliz, y tu abuelito también, me felicitó. Ellos no viven juntos actualmente, pero de seguro Dios los ayudará a solucionar su situación. Oramos para ello. Pero ambos, son muy buenos. Te van a querer, ya lo verás.
Ya en la casa, de regreso, y después de haber hablado hasta el cansancio con tu mamita respecto a ti. Te contamos que dormiremos juntos los tres, por primera vez, al menos desde que nos enteramos de ti. Oramos y agradecimos a Dios, por ti “Regalo de Dios”. Deseo que descanses muy bien. Estaré a tu lado, no temas, Dios nos ama, y yo estaré para cuidarte. Te espero, con todo mi amor.
Tu papá.

martes, 29 de junio de 2010

A mi hijo...


Hijo mío, hace poco abriendo el libro de mis recuerdos, encontré una carta que para ti escribí, antes de conocerte, antes de hacer realidad mi sueño de adolescente.

En aquel entonces te materialicé para escribirte estos deseos, y hoy que estás conmigo, no he dudado en volver a escribirte.


Cuando pensé en ti, sembré un árbol con la intención de que juntos nos cobijáramos bajo su sombra refrescante y platicáramos sobre tus triunfos y derrotas.


Cuídate del mañana, está lleno de promesas.


Aún cuando se afirme que el mañana no existe y que solo es fantasía, a pesar de todo, siempre habrá un mañana en tu vida y probablemente esté lleno de engaños, de mentiras, falsedades, intrigas, maldades, desengaños y traiciones.


Mientras tanto, disfruta de tu presente, de tu mundo de inocencia y candor.


Si el creador te permite crecer, entenderás la diferencia entre lo bueno y lo malo, entonces comprenderás los errores de mi vida.


Da gracias a Dios, porque cada día te permite arrancar una hoja al calendario de tu vida, esto fortalecerá tu espíritu y estarás en comunión con EL. Nunca acuses, ni señales al azar.


Practica exámenes de conciencia, así, tendrás menos posibilidades de castigar a inocentes o de liberar a los culpables.


Cuando alguien deposité en ti una semilla, abrígala, aliméntala, dale calor.


De esa forma, quien en tu ser la haya depositado, estará seguro de cosechar lo que sembró.


Además pequeño mío, no defraudes a los tuyos para que no te sientas defraudado.


Recuerda que la gratitud, el respeto, el cariño, la nobleza, la sencillez y la humildad, son los valores más sagrados que todo hombre debe conservar.


Escucha la voz de la experiencia, muchos tendrán algo que contarte, esto te permitirá analizar los errores y tendrás más posibilidades de triunfar.


Hoy no eres más que un débil pajarillo. Cuidaremos de tus alas, para que cuando surques el horizonte de la vida, ninguna tempestad borracha de aire juegue contigo.


Algún día recorrerás el mundo y estarás preparado para enfrentarlo, con valentía y decisión.


Así pequeño mío, cuando contemples en el cielo a los pajarillos, cuando siempre los veas volar, recuerda que cuando eran unos indefensos polluelitos, sus padres los enseñaron a volar…


Cariñosamente, tu padre, tu amigo, tu... todo.


Autor desconocido

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