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viernes, 16 de agosto de 2019

UN DÍA COMO HOY: 📅de julio !


- Nace en 1894, George Lemaitre, el astrónomo que propuso la “teoría del Big Bang”:
- Nace en 1932, Joaquín Lavado Tejón, humorista gráfico, creador de la tira cómica de “Mafalda”.
- En el 2014, se elige este día como el “Día del Emoticono” 😄.

UN DÍA COMO HOY, nació una linda, hermosa y amorosa mujer: mi esposa CHARLY para ... que mi corazón haga “big bang 💥 “ todo el tiempo; dibuje sonrisas en mi rostro y corazón y me llene de “buen humor” 😂; y que me enseña que en la vida, para todo hay tiempo, y podemos escoger los mejores “emoticones” para la vida y la eternidad: 🙏🏼😍♥️👨‍👩‍👧‍👦🔌👑
A estas alturas, juntos hemos aprendido por la gracia de Dios, que El amor, la armonía y la felicidad en el matrimonio no es gratis. No se compra en un súpermercado, por internet o delivery. Tampoco se logra leyendo un libro o asistiendo a un buen seminario. No. Eso ayuda, ayuda mucho, pero no basta.
Tener un matrimonio que avanza, a pesar de las dificultades, se logra de rodillas, sacrificando cosas que nos gustan para dar lugar a cosas que nos hacen bien, dando prioridad a las cosas que realmente importan. Estamos aprendiendo juntos. ¡Hay mucho camino por recorrer!

Gracias a Dios por poder pasar un cumpleaños más a tu lado. Orando siempre a Dios para que podamos seguir cumpliéndolos hasta que Cristo venga por segunda vez, y por la eternidad 🙏🏼.
Antes de terminar estas líneas, te dedico un poema 🤫:
“Te tengo presente, de sol ☀️ a sol ☀️, estás en mi mente 🤯 ... y en mi corazón ♥️”.
Nota: Si gustas, te la canto🎶 más tarde 😊

Felicidades en Cristo!
Felicidades de parte de Génesis y Ariel!
Felicidades 🍾🎉🎈🎊

- Esto recién empieza -
Vamos juntos y #conecta2🔌
Tu Lleyler

lunes, 26 de mayo de 2014

El matrimonio, ¿una novela o película de terror?


Hace dos semanas celebramos la semana de la familia: "Familias Imperfectas". Y la verdad fue una bendición. Y es que incluso solo el título era muy llamativo. "Pastor, creo que se han equivocado, debió decir: FAMILIAS PERFECTAS...", me dijo un líder de Grupo Pequeño. En realidad el título FAMILIAS IMPERFECTAS indica mucha verdad. No hay nadie perfecto, y si no hay nadie perfecto, tampoco hay esposos perfectos, y si no hay esposos perfectos, tampoco hay familias perfectas. Entonces, las familias son imperfectas, ¿o no?

Sin embargo, la sociedad actual a través de los medios de comunicación masiva con novelas y películas quieren mostrar realidades falsas o al menos con mucha falsedad y poca verdad. Por ejemplo, las mujeres embarazadas, que de por sí es una etapa especial en la mujer, es presentado en las novelas como una etapa sin menores problemas y complicaciones. La mujer embarazada no tiene nauseas y vómitos, tampoco tienen dolores y amenazas de aborto, nada de nada. Solo se muestra a una mujer embarazada siempre hermosa y radiante. ¿Otro ejemplo? Se conocen, se enamoran, y claro hay un malvado o una malvada que no quiere que sean felices, pasan por momentos difíciles pero finalmente se casan y fin. Cuando finaliza con las palabras: "EL FIN", el televidente o el espectador sobreentiende que esa pareja será feliz por siempre. ¿Será cierto eso? 

El matrimonio y las familias, en la vida real, no son como se muestran en las novelas y películas, no son como los cuentos de hadas, esas en las que "y vivieron felices por siempre" o "colorín colorado éste cuento se ha terminado". No, los matrimonios de verdad son complicados y para valientes. Por ello alguna vez ilustré a los matrimonios como las películas de terror. ¿Cómo son las películas de terror? Todo empieza bien, hasta que aparece en escena el moustro o el malo de la película, hay tensión, mucho miedo y terror... Sin embargo, los protagonistas se salvan y todo está en calma, la película va a terminar pero unos segundos antes, cuando todos están felices, y pensamos que así será.... el malo o el mounstro revive o no había muerto... tatán... eso indica que la película ¡continuará...! El matromonio o las familias no son como en las novelas o películas románticas de Hollywood, no lo son. Pero si queremos comparar a los matrimonios o a las familias con películas, creo que podrían compararlas con las películas de terror. Siempre habrá algún problema, aún después de que todo parecía arreglado.

Esto me lleva a recordar una experiencia de oro en el ministerio de Jesús. El maestro pudo empezar su ministerio resucitando muertos, sanando a leprosos o dando vista a ciegos. Sin embargo, la Biblia menciona que (Juan 2) Jesús hizo su primer milagro en una boda, en un matrimonio, en una familia. Leer esto me emociona mucho porque me muestra que las familias, el matrimonio para Jesús tiene una importancia muy grande. Jesús hizo su primer milagro en un matrimonio. Donde faltó vino (sin fermentar), donde faltó felicidad, alegría y prosperidad (significados del vino) Jesús intervino con un milagro extraordinario. Un milagro grandioso y maravilloso. Así como ese matrimonio, son los matrimonios de la vida real. Felices, pero con dificultados en algún momento, momentos complicados donde hay escacés, donde falta amor, comprensión, donde sienten que el amor se ha acabado, que la paciencia es muy difícil de conservar... Y es allí donde Jesús intervieve o quiere intervenir. ¿Cuál es el secreto para vivir un milagro maravilloso de Jesús en nuestras familias? (1) invitar a Jesús a nuestro matrimonio, y (2) hacer todo lo que él diga. Simple y sencillo. Que Jesús sea el invitado a nuestro hogarm nuestra familia... y que hagamos lo que Él nos dice en su Palabra.

Es cierto, los matrimonios son imperfectos. No son como novelas y quizás sean como películas de terror. No obstante, no importa qué tipo de familias sean, ni los problemas que atraviesen, hay dos cosas que podemos y debemos hacer para vivir un milagro de amor por acción de Jesús, TENER A JESÚS EN NUESTRAS FAMILIAS y OBEDECERLE. No tenerlo como un amuleto, una figura para que nos "de suerte". No, sino para amarle y obedecerle.

¿Estás dispuesto a invitar a Jesús a tu hogar y obedecer lo que te dice en su Palabra?

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

jueves, 27 de febrero de 2014

La respuesta a mis oraciones desde que aprendí a orar


Te conocí el segundo sábado de mayo del 2001. Vestía un blue jean, un polo de color negro cuello redondo con el logo los Gansas Rouss, zapatos cuervo volteado color marrón, cabello un tanto crecido (y en mi humilde opinión, me quedaba bien). Tú tenías un vestido celeste y zapatos negros, una toallita blanca entre tus manos, cabello ondeado bien negro, cejas pobladas con una mirada angelical a pesar de las imponentes cejas enormes.  Como era un visitante a la iglesia me llevaron a la clase jóvenes y estaban hablando de Sansón. Recuerdo bien ese tema porque la maestra de jóvenes decía: “así que chicas, jamás deben fijarse en chicos no creyentes, pues son como Dalila, filisteos”. Yo me sentí aludido, y entendí que serías una joven más interesante para conquistar, así como las demás. ¡Un reto! ¡Cómo me encantan los desafíos! Pero después, la maestra me miró a los ojos como intuyendo que yo era un lobo entre ovejas, y me preguntó: “Hola, ¿y tú de qué iglesia nos visitas?”. Yo no supe qué responder, pero entre mis labios cerrados dije: “A la Granja (era una discoteca famosa en mis tiempos de adolescente en la ciudad de Pucallpa)…”. ¿Cómo? – Me volvió a preguntar con una sonrisa entre sus labios – No escuché bien. “A ninguna iglesia, yo vengo de visita”. Y todos los jóvenes dijeron: “Amén, bienevenido…”. Yo me reí en mi interior diciéndome: “Éstos muchachos habían resultado pateros (adulones), pero a mí no me van a venir con paterías pues, yo soy el gran Heyssen…”.

Tú estabas sentada a tres sillas de mí. Yo observé que de todas las jóvenes tú eras la más tierna y linda. Creí que tenías 14 o 15 años, yo tenía 17. Y me decía, serías perfecta entre todas, si tan solo serían mayor. Ese sábado por la noche hubo juegos sociales y allí descubrí que tenías la misa edad que yo, pero mayor por cinco meses. Osea, eras mi mayor. Pasaron los días, semanas y meses, y el amor de Dios germinó en mi corazón, y por gracia de Dios fui bautizado el 10 de noviembre del 2001. Aquél intrépido jovencito que entró a la iglesia por curiosidad y por vacíos existenciales como todo joven estudiante de ciencias, finalmente se enamoró de Jesús.

Te convertiste en ese tiempo en mi mejor amiga. Convesar contigo era lo que más me gustaba. Disfrutaba pasar el tiempo contigo. Éramos amigos. Amigos, amigos y simplemente amigos y nada más. Me contabas tus cosas y yo a ti. Jamás hablamos de cosas triviales, hablábamos de la obra de Dios, de predicar el evangelio… de gastar nuestras vidas en pro de la misión. Orábamos el uno por el otro.
Tuve miedo de perder tu amistad cuando empecé a sentir algo más que una amistad. Pasó el tiempo y aunque decidí jamás decirte mis sentimientos porque me resistía a creer que entre tú y yo podía pasar algo. Así que preferí ser tu amigo a perder tu amistad diciéndote mis sentimientos. Hasta que decidí ser pastor. Abandoné mis estudios de enfermería en la Universidad Nacional de Ucayali, fue duro, difícil para mí. Pero tú estuviste siempre allí para decirme que sí podría ser pastor. Eras mi amiga. Fuiste la primera persona a la que le pregunté si creía que yo podía ser un pastor. Me dijiste: “Creo que sí, eres un buen dirigente de iglesia… Y creo que Dios puede hacer más”.

Cuando decidí ir a colportar a Tocache para poder estudiar después, el 01 de noviembre del 2003, ese día, decidí declararte mis sentimientos. Total, no te pediría nada, no te pediría nada de nada, solo que sepas lo que siento por ti. Te invité a salir por primera vez en casi tres años de amistad. Y en una pizzería te dije lo que sentía por ti. Y para mi sorpresa y alegría, tú también estabas enamorada de mí. Me quedé helado. Y te pregunté en medio de la plaza de Pucallpa: “Tú sabes que voy a Lima a estudiar teología en la universidad adventista, ¿Estarías dispuesta a esperarme cinco años para casarte conmigo?”. Tú me miraste y con una voz dulce contestaste: “Sí…”. Ese día, ese momento entendí que podían ser dos cosas, que estaba loco por pedirte eso, o que tú eras más loca por creer que eso podía pasar. Ninguna de las dos. Pasados los cinco años, tres meses y tres días, el 08 de febrero del 2009, tú y yo nos casamos en Pucallpa. Yo había sido llamado para ser pastor en la selva del Perú, y juntos fuimos a pastorear nuestro primer distrito misionero.

Ya han pasado más de diez años desde que fuimos enamorados, y cinco años como esposos. No somos los mismos. Muchas cosas han cambiado sin duda, estoy aprendido con seguridad, cada día… lucho por ser el esposo que quieres todos los días. Hago mi mejor esfuerzo. Y cuando te veo que sonríes, entonces soy feliz. La felicidad no es gratis. La felicidad viene de Dios, pero es un trabajo diario de parte de nosotros, que requiere de ese amor de Dios. He leído muchos libros, artículos y he escuchado seminarios, conferencias de cómo ser un buen esposo, un esposo ideal… pero ello no tiene sentido si estamos lejos de Dios. Por eso, cada día busco ese amor puro y real que solo proviene de Dios, la fuente del verdadero amor.
Ya no estamos solos. Ahora somos cuatro. Tú, Génesis y Ariel: Reina, Princesa y Príncipe. Nuestras vidas han cambiado mucho con la llegada de ellos. Son bendiciones de Dios, nos han hecho madurar y aprender cosas que jamás, jamás hubiéramos imaginado. Gracias por ser una linda madre, una madre extraordinaria…
¿Te amo? Sí, pero no es como antes, es mucho más grande y más maduro. Te amo Charly, con todos mis defectos que conoces más que nadie en este mundo, te amo, te amo porque eres el regalo de Dios. Te amo porque Dios nos unió, y porque nuestro amor se construyó por voluntad de Dios. Se desarrolló con oraciones… Eres la respuesta a mis oraciones desde que aprendí a orar. Eres mi dulce inspiración terrenal, mi princesa árabe… eres mi Nena. Feliz aniversario!!!

Te ama,


Heyssen, tu Lleyller

lunes, 8 de julio de 2013

Carta a mi princesa árabe, Gracias



Ha pasado mucho tiempo desde que nos conocimos y hace cuatro años y cinco meses que legalmente llegamos a ser esposo. Sin duda fuiste la respuesta de Dios a mis oraciones desde que aprendí a orar. Vivo eternamente agradecido a Dios por tan preciosa mujer virtuosa. 
No somos los mismos, hemos madurado a través del tiempo, experimentamos momentos muy dulces, agrios y amargos los cuales nos moldearon para probablemente sabores conocidos o desconocidos. Lo que sí estoy seguro es que como siempre, Dios estará con nosotros. Y esa es la más linda, maravillosa y extraordinaria promesa que cada amanecer la tomo con seguridad.
Algunos dirán porque no posteo la foto del matrimonio religioso, no obstante, ya lo hice alguna vez, pero acá hay un detalle que me encanta mucho, y solo tú entiendes. 
Aquél día en la Municipalidad provincial de Coronel Portillo, en Pucallpa, la registradora civil era la misma mujer que había registrado mi nacimiento, cuando por acasos de la vida mis padres fueron a Pucallpa habiendo yo sido concebido en tierras jaujinas. Así solo por ello no me considero pucallpino de nacimiento pues era pura coincidencia mi estadía allí en esos días de alumbramiento, ya que cumplido algunos meses regresamos a la primera capital en la historia del Perú, Jauja. 
¿Por qué menciono esto? Simple, porque eso indica que tú y yo siempre estuvimos en los planes de Dios. Dios nos creó para estar juntos a pesar de todo y de todos. Te amo mi "princesa árabe", mi "dulce inspiración terrenal"... (sigo, no...).
Gracias por estar a mi lado en mis buenas y malas... gracias por ser madre que soñé para nuestros hijos, gracias por ser la esposa que siempre imaginé. Sin tu ayuda, sin tus consejos, sin tus observaciones no sería completo.

Amada Charly MRios, hoy que cumplimos un cuatro años y cinco meses de casados quiero decirte. Gracias por tanto amor.


Te ama, 
Tu Lleyller

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

sábado, 27 de abril de 2013

La esposa del Pastor


- ¿Qué profesión tiene su esposa?
- Ella es profesora de primaria- le respondí con prontitud. 
- ¿Y dónde trabaja?
- Bueno, por ahora en nada, ella está en casa con los hijos- Fue mi respuesta ante una pregunta tan simple pero cargada de profundidad. Simple en palabras pero grande en contenido para el que reflexiona. 
El  amigo pastor con mirada bondadosa y sonrisa franca puso su mano derecha sobre mi hombre izquierdo para decirme mirándome fijamente a los ojos: 
"No estás en lo cierto. Tú esposa sí trabaja, y con toda seguridad tu esposa trabaja más que tú. El hecho de que no esté ejerciendo su profesión no indica ni insinúa acaso que ella está de vacaciones sino todo lo contrario. Ella, tu esposa mi apreciado colega trabaja las "25" horas al día".

Las palabras de aquél amigable pastor fueron simplemente verdaderas. No había exageración en ellas, sino todo lo contrario. Sus palabras fueron nítidas, claras y reales. Mi esposa TRABAJA. No está vacacionando. ¡Todo lo contrario! ¡Mi esposa trabaja más que yo! Sin duda, ella se encarga del cuidado y educación de mis dos hijos. Génesis y Ariel, dos niños muy dinámicos. Y no solo eso, sino que se encarga de tener la casa en orden, preparar deliciosos alimentos, tener la casa linda como es ella, por decir menos.

Hace unos días me quedé en casa solo con mis dos hijos amados, y supuestamente yo debía hacer todo lo que ella haría en un día cotidiano. No pude. Así de sencillo. No veía la hora en el que mi esposa venga a rescatarme. En ese momento me pregunté: ¿Cómo hace mi esposa para tener todo en orden como hijos que han hecho de las travesuras su hobbie. Cuando llegó al fin, vi que mi "salvación" había llegado. Le dije, que todo había sido normal, que no fue tan difícil. Esto, para demostrar que yo también puedo solo. Triste fue mi sorpresa cuando me dijo que le ponía feliz escuchar tal declaración, pues, esto le anima a seguir saliendo  a hacer tareas fuera de casa pues yo no tendré problemas de quedarme al mando de la casa. ¡Plop!

Escribo éstas líneas avergonzado de haber dado tamaña respuesta al amigable pastor. No es justo no reconocer el trabajo denodado, esforzado y perfecto que realiza mi amada esposa por su familia. Ella es mamá, chef, amiga, confidente, biblioteca, maestra de inglés, matemática. Es todo y mucho más.

Desde este blog de reflexiones saludo a la mujer más trabajadora, a mi esposa, la mejor esposa del mundo. Ah, me olvidaba, también es pastora. Así le dicen en la iglesia, a parte de todas las labores esforzadas y motivadoras en pro de su familia carnal, también vela por las mujeres de la iglesia. 

Gracias Oh Dios, gracias por haberme dado la oportunidad de conocer a Charly, y el privilegio de haber recibido de tus manos a una mujer sabia, tierna y trabajadora. Gracias mi amada Charly porque sin ti, mi vida no sería completa. Soy feliz a tu lado. Te amo.
 Heyssen, Tú Lleyler.

Heyssen J. Cordero Maraví


martes, 26 de marzo de 2013

Una "tragedia familiar" del pastor


















Había planeado pasar un domingo en familia. Cenar con los que más amo y disfrutar una buena película de esas que hace un buen tiempo vas postergando por la sencilla razón de que deseas verla con paciencia y en un ambiente bien cómodo. Todo estaba listo cuando de pronto sonó el celular. "Pastor, me gustaría que venga a la casa pues no estamos bien. Creo no poder soportar un minuto más en esta situación. Mi esposa y yo hemos discutido fuertemente y quisiéramos que Ud. nos ayude...". Trato de comprender la situación. Hace solo unos dos meses estoy en este distrito misionero y la verdad problemas de ese tipo son comunes (¿y dónde no lo son?). Me levanté muy preocupado pensando en cómo ayudarles, y de pronto pude ver la mirada tierna y amante de mi esposa para decirme: "¿No cenarás con nosotros?". Esa pregunta me despertó de mi "sueño" de problema recién comprado y no respondí con prontitud como siempre suelo hacerlo.

Ella me miró fijamente a los ojos para apretar los párpados  y respirar prolongadamente por unos segundos. Entendí que no le gustó la idea. Pude ver que todo lo que diría era con seguridad lo cierto. No podía argumentar nada, sabía que ella lo entendería, pero que a la vez lo entendería porque tiene que entenderlo. Quise abrazarla pero me quedé clavado al piso para tratar de hilar fino y hablar de modo que sino puedo darle solución a la situación, al menos que esto mengue y no crezca.

Tomé mi corbata y mientras le hacía un nudo adecuado al rededor de mi cuello finalmente dije: "se trata del anciano de la iglesia. Ellos no están bien y me han pedido urgente que pueda visitarlos. Creo que debo ir pronto, y lo que menos quiero es que te pongas mal tú también. Se tratan de vidas." No me dijo nada solo me miró para después decirme: "¿Y nosotros estamos bien?, ¿crees que necesitamos la visita de un pastor para hacerme entender que no puedo planificar nada con mi esposo sin que con frecuencia tengamos que "postergarlo" y a veces "suspenderlos"." No le dije nada. Salí de la casa y mientras caminaba con prontitud pensaba en las palabras tan ciertas que mi esposa decía.

Llegué a la casa de aquél hermano y estaban muy mal. La esposa estaba llorando sentada en el sillón de sala. Él hacía lo mismo en una silla del comedor. Cuando llegué ambos se sentaron en el sillón separados por una pared invisible. Mirando al suelo la esposa me dijo: "pastor, acá el líder de tu iglesia que tan admirado es por muchos. El esposo ideal para muchas mujeres. Y que para decepción de muchos y muchas hoy decidí desenmascarar". El esposo levantó la mirada y con sus manos fuertes se tapó la cara como cuando alguien falla un penal. 

La esposa arremetió contra su esposo con una serie de acusaciones y quejas sobre su forma de ver las cosas y su falta de tiempo para su familia por su excesivo amor por el trabajo. Cuando puso en tapete ese tema, sentí una cuchillada en mi corazón. ¿Estaba escuchando a mi esposa disfrazada de una dolida esposa de anciano? ¿ Acaso todas las mujeres se quejan de lo mismo? ¿Qué podía aconsejar a la pobre y frustrada mujer si yo también tenía una esposa que hace varios meses me insinuaba lo mismo?

La triste esposa del anciano me estaba contando su "tragedia familiar" sin saber que su pastor también vivía una similar "tragedia familiar" a causa de muchas "tragedias familiares". No sabía cómo reaccionar ante tal problema. Ella concluyó diciendo que su esposo le brinda mas tiempo a su trabajo y a la iglesia que a su familia. Ella reclamaba más tiempo de calidad para sus hijos. Dijo además que en momentos sentía una "rabia" a la iglesia porque le están robando a su esposo.

Mientras la mujer hacía una especie de catarsis en el diván de el "Dr. Heyssen", oraba mentalmente para no darle una respuesta que lejos de empeorar, mejore  la situación. Cuando finalmente concluyó, miré a mi amigo, el anciano, el líder de iglesia, y mi "colega en tribulaciones", mi "homólogo" y le dije: "¿Qué piensas de todo lo que dijo tu esposa?" El esposo solo atinó a decir con voz dudosa: "ella tiene razón. No tengo argumento alguno".

Sus declaraciones no parecían ser suyas sino mías. Sentí que era yo aquél varón de hombros encogidos y mirada resignada. Bueno-dije mirando al techo como buscando respuesta huida-creo que su problema no es un problema único. Es un problema común entre esposos que se aman y que simplemente no se han detenido a hacer algo sencillo: organizar la agenda y ser disciplinado para cumplirla.

Les hablé de que su problema es solo cuestión de tiempo e inversión de ello en prioridades, hablamos un poco sobre lo urgente y lo importante. Y finalmente les conté mi testimonio. Les dije que "su tragedia familiar" desencadenó también otra "tragedia familiar". Ellos me miraron sorprendidos. Les dije que por venir a auxiliarlos, mi esposa, la esposa del pastor también piensa como la esposa de mi anciano.

Les dije que si no hubiera venido, ellos se hubieran puesto muy mal, y mi esposa hubiera estado feliz porque hubiera cenado con ellos. Pero que por mi trabajo tuve que fallarles. Eso quiere decir que debo ser más disciplinado con mi agenda, y que debemos entender que no siempre lo urgente es lo más importante y que no siempre lo más importante es lo más urgente.

Oré por ellos y oré por mí aquella noche antes de salir de la casa de mi hermanos. Oramos para que Dios nos ayude a ser buenos esposos, a que la esposas entiendan que hay cosas que se tienen que atender pronto, otras que podemos delegar, y algunas que simplemente decir: "hoy no puedo, mañana...".

Es posible que no haya sido la mejor respuesta. Pero vi claramente en sus rostros cierta tranquilidad, se abrazaron y se comprometieron a luchar por pasar mejor tiempo juntos y a que si por cosas de la vida hay asuntos prontos, a tener paciencia pues se trata de vidas.

Lo mejor fue que ellos entendieron que primero Dios, luego la familia, la iglesia y el trabajo. Creo que esa visita fue una visita que me ayudó mucho. Al llegar a la casa conversé con mi esposa. Ella estaba más calmada y al verme me abrazó. Una lágrimas gruesas pronto abrieron su paso sobre mis polvorientas mejillas. Le dije a mi esposa, "nuestra tragedia, ayudó a otra tragedia". 

Desde hace varios meses mi esposa y yo armamos la agenda del mes. Juntos priorizamos y decidimos tiempo al tiempo. Y cuando se presentan asuntos de vida o muerte simplemente  con oración y un beso decimos: "vayamos a salvar otra tragedia".

Gracia Dios por tu amor y por una esposa tan linda, gracia por Charly, mi dulce inspiración terrenal.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

domingo, 24 de abril de 2011

Carta a mi Princesa árabe

Definitivamente la teoría dista en gran manera de la praxis. Fueron tantos libros. Tantas revistas las que he leído respecto al matrimonio, los primeros años, la pareja feliz, el amor por siempre, la vida de casados, entre otros, que ni recuerdo a decir verdad. No obstante, cuando llegó el momento de plasmar todo el conocimiento en la vida misma,  lo leído parecía tan utópico. Soy conciente que estamos viviendo la etapa del adaptamiento, y que estamos en proceso de aprendizaje, eso dicen los libros, nos falta madurar en nuestra relación matrimonial, pero, me cuesta mucho no hacer lo que supuestamente debo hacer cuando lo debo hacer. En realidad lamento tanto no ser el esposo que siempre he soñado para mi esposa, para ti amorcito.
Hace un par de meses solamente que, jugaba al fútbol  con mis colegas de la universidad y me pasaba horas y horas en el computador por las noches, hasta que mis párpados supliquen descanso. Hace poco tiempo que comía a la hora que quería y lo que quería sin importarme los gustos de otra persona. Pero de pronto me veo en un lugar distinto al que he vivido por años. Ahora estoy casado. Tengo que pensar en ti siempre. En realidad siempre pensé en ti de novios, pero de otra manera, era más subjetivo talvez, no lo sé,  inmaduro probablemente. Ahora es diferente, me siento tan enamorado de ti, es hermoso vivir a tu lado, me encanta amanecer a tu lado, me gustas, te amo. Pero del mismo modo, hay cosas que no logro comprender.
Creo que todo viene de casa. Fui educado de diferente forma a la tuya, mis padres fueron muy distintos a los tuyos, y naturalmente eso nos ha moldeado como hoy somos. No me avergüenzo de hablar de mi familia. Los amo mucho. Creo que tú compartes ese pensar, y eso me anima a hablar del asunto. Pero hoy con el favor y voluntad de Dios somos esposos. ¡Qué maravilloso! Jamás me hubiera imaginado estar casado contigo hace cinco años. Pero es la verdad, es algo maravilloso.  Sin embargo creo que con nuestras diferencias y similitudes somos protagonistas de un bonito plan de Dios. El matrimonio Cordero Ríos, es un producto del amor de Dios. Estoy seguro de ello. Te amo. Y sabes algo amorcito, tú siempre serás mi “princesa árabe”, “mi dulce inspiración terrenal”, te amo. Feliz cumpleaños, te prometo que trabajaré duro para darte lo que te mereces mi amorcito linda.
Tu esposo que te ama, Lleyller

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
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