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lunes, 7 de septiembre de 2015

Biblia de papel vs. Biblias en Celular y Tablets


Hace algunos días, navegando por internet me encontré con una pregunta interesante en Yahoo Respuestas: "¿Es necesario llevar Biblia a la iglesia o puedo utilizar mi Ipad?", la pregunta me interesó mucho porque la pregunta que me habían hecho en mi iglesia. Movido por la curiosidad de saber cuál es la mejor respuesta, leí: "da igual, yo llevo la biblia en Ipad y la biblia de papel por si acaso falla la batería, también la tengo en mi telefono, y por si fuera poco hay una pantallas enormes en la iglesia donde ponen los versículos... ". Ummm... ¿Qué les parece la mejor respuesta? ¿En serio no importa y da igual? ¿Creen ustedes que la Biblia en papel impreso es más santa o sagrada que una aplicación en celular o tablet? Bueno, yo sé que ustedes pueden tener muchas respuestas. Yo también. De hecho, ya les dije a los jóvenes que no llevan Biblias al templo o al Grupo Pequeño, qué es lo que pienso y creo. Y en ésta oportunidad me gustaría compartirlo.

Para empezar, como bien decía mi profesor de las profecías de Daniel, el Dr. Merling Alomía, hablando de los libros que fueron abiertos según (Dan. 7:10), estoy seguro de que, si el ser humano siendo limitado en conocimiento tiene en la actualidad un sistema de información y de comunicaciones sofisticado y moderno, Dios tiene "libros" mucho más modernos que "ojo no vio, ni oído oyó" (1 Cor.2:9). En resumen, los libros del cielo son con toda seguridad "LIBROS", que aún no puede, ni podrá superar la tecnología humana.

Dicho esto, también es necesario saber que nosotros como cristianos no somos bibliólatras. Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, su contenido; pero no le rendimos culto libro. La tomamos y leemos con oración por ser un libro inspirado por Dios.  No creemos que el papel es místico, milagroso ni extraordinario, pero sí su contenido.

Entonces, vayamos al grano, a la pregunta: ¿Es necesario llevar la Biblia a la iglesia (templo) o Grupo Pequeño, o puedo utilizar mi Ipad o Iphone? Pues bien, acá te respondo: Si tu celular o tablet serían exclusivos para uso de la Biblia, considero que no habría ningún problema. No obstante, he visto a muchos jóvenes que están en pleno culto de adoración leyendo la aplicación de la Biblia en su ceular o tablet, pero viendo a cada momento las actualizaciones del Facebook, Whatsapp, Twitter, Instagram... y otros aún peor, jugando en sus dispositivos. Entonces, no hay reverencia, no a la Biblia sino al lugar que sí es especial, donde se ha pedido la presencia de Dios, es el templo. 

Entonces, por asuntos de tentación a no desconectarse del mensaje o de la adoración exclusiva a Dios, recomiendo que no debe usarse ni tablets ni celulares para leer la Biblia en el templo alguna reunión donde se rinda culto a Dios. Pues, Dios es celoso (Ex. 20:5, 34:14), no podemos estar leyendo Su Palabra y viendo nuestros intereses. Ninguno puede servir a dos señores (Mt.6:24). 

Hace algunos días tuvimos un retiro espiritual y antes de empezar pedimos que todos los participantes depositen sus celulares en una caja para que no se distraigan. Y es que es una tentación, por ello deberíamos apagar nuestros celulares en el templo. Los participantes del retiro dijeron que había sido una experiencia diferente, realmente un retiro espiritual. Alguna vez leí en el mural de un templo: Dios te habla a través de su Palabra y tú le hablas a Él por la oración; Dios no tiene celular, el diablo sí. ¿Parece muy duro verdad? Pero algo de cierto tiene en todo esto. 

Finalmente, soy un pastor que gusta de la tecnología, las redes y todo ese mundo inhóspito para muchos (especialmente los más adultos), pero gracias a mi esposa he aprendido a darle al celular lo que es del celular, y a Dios lo que es de Dios. Por tanto, no debería usarse "Biblias electrónicas" o aplicaciones de ella en celulares y tablets porque no son exclusivos para leer la Biblia en un lugar santo, separado por Dios. ¿Y en el bus? Yo creo que has entendido. ¡Dios te bendiga!

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

PDT: No soy la voz oficial de la IASD, lo que he escrito es mi opinión personal, en base a lo que leí de la Biblia, tomando principios.

martes, 6 de mayo de 2014

¡Te amo, pero no te soporto! ¿Y Corintios 13:7?


Tomás Angulo, psicólogo y terapeuta, famoso por opinar de vez en cuando acerca del comportamiento de la farándula peruana, en su libro, ¡Te amo, pero no te soporto! Una oportunidad para amar, desarrolla una de las preguntas más interesantes, en mi opinión, sobre el matrimonio: "¿Por qué nos resignamos a mantener relaciones aburridas, que nos generan tanto sufrimiento?", él mismo responde, "¡tú mismo lo permites, tú lo aceptas!". Y es que aunque no todos estén de acuerdo con  la respuesta, la verdad es que cada uno elige lo que tiene. No es la voluntad de Dios como a veces se escucha decir: "Será la voluntad de Dios que sufra...". No. Dios no quiere nuestra infelicidad. Dios nos quiere felices. Y para ser feliz debemos ser valientes. Sí, valientes. Valientes en asumir nuestros errores y ser capaces de trabajar duro y parejo para el amor madure, y sea solido y saludable. Así de sencillo. La felicidades es un regalo de Dios, Dios nos puede dar la verdadera felicidad, pero no debemos esperar a que ella venga como por "arte y magia". La felicidad cuesta, la felicidad es el producto de trabajo y dedicación.

A todo esto, ¿qué es lo que me motiva a escribir estas líneas? Estamos en semana de la familia en todas las iglesias adventistas de sudamérica. Anoche dictamos el seminario sobre: "Factor de prioridades", donde concluímos que Dios debe y tiene que ser el primer lugar en nuestras vidas y por supuesto, en nuestra familia. Y es que es así, solo si Dios es el centro y lo primero en nuestro hogar, podemos estar seguros de que la felicidad será verdadera. Finalizando la reunión, se acercó una pareja de esposos para pedirme que pueda hacer una oración por ellos. Les pregunté si había un motivo específico, él dijo que sí: "Ore por nuestra relación como esposos, porque sencillamente estamos a punto de divorciarnos, pero hoy vinimos por insistencia de mi hijita que iba a cantar, y escuchamos el tema y realmente creemos que todo esto que nos pasa, nos ocurre porque Dios no es el primer lugar en mi vida y por lo tanto, mi familia no es ni el segundo y ni tercer lugar, sino el último lugar...". Cuando Dios no es el primer lugar en nuestras vidas, no le daremos el valor correspondiente a lo que es después de Dios: la familia.

¿Cuál debe ser el orden de prioridades en la vida? (1) Dios, (2) Familia, (3) Iglesia y (4) Trabajo. Cuando Dios es el primer lugar en nuestras vidas, la Biblia, es decir, Su Palabra nos mostrará qué lugar ocupa la familia, el esposo o esposa, los hijos... ¿Ya te diste cuenta cuán importante es que considerar a Dios como el primer lugar en nuestras vidas?

¿¡Te amo, pero no te soporto!? No. El verdadero amor dice la Biblia, "Todo lo soporta" (1 Cor.13:7). No podemos amar a alguien y no soportarlo. Si no puedes soportar a tu esposo o esposa entiende que ella no es problema, eres tú. Tú debes ser tolerante, debes tener paciencia. Es cierto, no es fácil. Hay cosas que pueden lastimarte, pero en eso justamente consiste el amor, en aceptar a la persona con sus errores y virtudes. ¿No fue eso lo que dijiste y prometiste en el altar? ¿Recuerdas? En las buenas y en las malas. En las buenas y en las malas... Aveces solo recordamos al amor en tiempos de bonanza, en tiempos buenos... ¿y en los malos? Es allí donde más amor necesitamos, es en tiempos más duros cuando el amor se hace más necesario.

¿Por qué nos resignamos a mantener relaciones aburridas y dolorosas? Porque no estamos dispuestos a luchar a trabajar día a día, de sol a sol para que las cosas sean diferentes. Alguno puede decir, "Ah, pastor, ya lo hemos intentamos mil veces y no funciona... ella o él no pone de su parte". No digas eso, lucha y esfuérzate por ser mejor esposo o esposa, lucha por hacerla feliz. No busques que ella te haga feliz, busca en hacerla o hacerle feliz. Cada día ora: "Señor, ayúdame a hacerla feliz con cada palabra mía, cada acto, cada pensamiento...". No te resignes a perderlo todo. El amor es una decisión no es un sentimiento apenas.

Quiero finalizar mencionando que en la vida existen tres tipos de personas, (1) los que ven que las cosas suceden, (2) lo que preguntan porqué suceden las cosas, y finalmente, (3) los que hacen que las cosas sucedan. Y especialmente nosotros los varones,  como sacerdotes y líderes de nuestros hogares, debemos ser hombres que hagan que sucedan las cosas. A eso le llamamos, inciativa, dar el primer paso... no debemos conformarnos con ver a nuestro matrimonio destruirse a pedazos por los problemas, tampoco solo hablar y perguntar, eso es bueno, pero lo suficiente. Necesitamos hablar pero hacer y como laguien dijo: es mejor decir, "bien hecho a decir bien dicho".

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
 

lunes, 27 de enero de 2014

Un escritor aprendiz - II


Hace una semana publiqué una reflexion titulada: "Escritor aprendiz", y como suele ser natural  las reacciones no se hicieron esperar. "Usted había dicho hace varios meses que habia entendido que ya no era aprendiz sino que era simplemente escritor, porque publica lo que escribe". Si usted es lector constante de éste blog notará que, efectivamente, hace varios meses dije algo "parecido" a eso, pero valgan verdades, no es del todo cierto. Yo jamás dije o utilicé la palabra aprendiz sino aficionado. Entre aprendiz y aficionado existe una enorme diferencia, y aunque pueden parecerse, implican significados lejanos.

No me considero un escritor aficionado, sino un escritor aprediz.  He dejado de autodenominarme aficionado, sencillamente porque entendí que no puedo llamarme "escritor aficionado" ya que desde el momento que decidí publicar lo que pienso, decidí también estar dispuesto a aceptar críticas de todo calibre. Entiendo y reconozco con toda seguridad de que sí soy aprendiz porque cada día aprendo leyendo y escribiendo. Y siento el deseo de mejorar cada día.

Alan García, ex presidente del Perú por dos periodos y reconocido por la crítica como uno de los más grandes oradores de Latinoamérica menciona en su libro Pida la palabra que la escritura es joven en comparación que la comunicación auditivo-oral, y que en su opinión, "es más simple y fácil de consagrarse al signo escrito, estable y fijo del texto". Para Alan García es más fácil escribir que hablar, ciertamente resulta muy interesante su apreciación, y considero que tiene mucha razón. No obstante, como escritor el Dr. García, no ha alcanzado tanto éxito que como orador. Y la razón es simple: No escribimos como hablamos, sino como leemos. No insinúo en lo absoluto que el Dr. García no sea un buen lector, todo lo contrario, he notado a leguas que es un hombre muy preparado en temas diversos, sin embargo, creo que escribir  es más difícil que hablar.

La gente, te perdona que te equivoques hablando, pero no escribiendo. Hablando puedo transmitir con expresiones verbales y corporales lo que siento, pero escribiendo suele ser más complicado. Porque debo usar palabras que lleven al lector a entender lo que quiero transmitir. No sé si usted leyó alguna vez a Mario Vargas Llosa, pueden discrepar en lo que digo, pero él ha desarrollado el arte de escribir. Eso lo noté en demasía al leer su última obra Héroe discreto, me quedé sencillamente facinado por la capacidad de llevar al lector a sentir lo que sienten los personajes de la historia, no solo sus sentimientos sino oler y ver lo que comen y observan en cada uno de los lugares...

Entonces, no soy un escritor aficionado, soy un escritor aprendiz. Probablemente suena un poco tosco, engreído, pero no. No me mal entienda por favor, y si siente a través de mis líneas eso, entonces es prueba latente de que efectivamente, estoy aprendiendo... y soy un escritor aprendiz.

No olvides, no hay escritor aficionado si ya te has atrevido a publicar tu pensar. Eres, como yo, un escritor aprendiz... uno a los pies de Jesús.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

domingo, 19 de enero de 2014

Un escritor aprendiz

Trato de escribir todos los días. Es cierto, no publico todo lo que escribo, pero es como un hábito sencillamente relajante y maravilloso. Sin embargo, lo que no todos saben es que en mí, el escribir no es reciente. Yo escribo desde los catorce años de edad. Estaba en tercer año de secundaria cuando sentí el deseo de ser escritor.
 
Yo no era cristiano y por ese entonces mi profesor de Lenguaje y Comunicación nos animó a escribir una historia que sirva como guión de un drama por el día de la juventud, en septiembre. Así fue, llegué a casa y mientras tomaba mi cuaderno marca Loro y mi lapicero azúl marca Faber-Castell pensaba en qué podía escribir... hasta que decidí escribir sobre la vida de un vecino. Así que mi primera historia se tituló: "Triste navidad". Constaba de ocho páginas... mis amigos me dijeron que el profesor no había pedido un libro sino una pequeña historia. Después de una semana el profesor anunció que la historia para el drama se titularía: "Triste Navidad". Así empezó mi afición por escribir.
 
Los días siguientes quería ser como Mario Vargas Llosa, aunque debo confesar que por buen tiempo me reusé a leer sus libros porque no me simpatizaba como persona. No obstante, no tenía ideas para escribir. Fue así que un día mi mamá me dijo: "Escribe sobre ti mismo. Escribe un diario". Y esa voz fue oída y tomada en cuenta a través de acciones. Comencé a escribir mi diario... a veces lo dejaba por semanas, lo retomaba... Hubo un tiempo en que escribía poemas, canciones (nada cristianos por supuesto) con la esperanza de que algún día puedan ser famosos. Jamás, ninguno de ellos fueron conocidos más que por mis hermanos, que coreaban mis canciones con letra y música (hasta ahora los conservo y de vez en cuando las entono en la soledad de mi escritorio).
 
Cuando conocí a Jesús, mis diarios empezaron a cambiar de dirección. Antes escribía a la nada. Hoy mis diarios eran escritos hacia Jesús... y allí viene mi primera idea literaria: Escribir un libro titulado: "Cartas para un amigo". No la termino aún. He decidido cortarlo por etapas. Después, cuando fui colportor y estudiante de teología escribí mis primeros sermones, varios de los cuales publiqué en sermonarios del campo donde trabajé.  En mi etapa de estudiante, escribí dos libros que jamás publiqué: "Gabriel, un tipo de joven cristiano" y "Señor, enséñanos a orar". Ya en el ministerio escribí: "A imagen y semejanza de Jesús", "Decisiones...", "Teología de la adoración", "A los pastores de Grupos Pequeños, "Predicando en un bus", "Reflexiones de un joven pastor", "Mensajes de Esperanza (Matutina)", y otros que están en proceso. Sí, sí, como sabes, jamás has oído de esos títulos o libros de mi autoría. La razón: Temor. Por varios años tuve miedo a publicar y a ser presa de las críticas. Pero una de las personas que me motivaron directa e indirectamente a escribir es sin duda el Dr. Miguel Ángel Núñez que entre varias cosas me dijo: "La gente siempre tira piedras a los árboles que dan frutos". Ciertamente, en mayo-junio del 2010, la revista Ministerio Adventista publicó mi artículo: "Culto aceptable" en español y portugués. Casi me muero de la emoción.
 
Yo había escrito para una revista de la Universidad Peruana Unión, Berit Olam varios artículos en mi época de estudiante, pero escribir para la revista Ministerio Adventista era un sueño hecho realidad. Después publicaron otro artículo en la Revista Adventista el año 2012, y éste año pasado 2013 se publicaron dos artículos míos en la Revista Ministerio (en marzo-abril ) en español y portugués. Ah, también publiqué un artículo en la Revista Estrategias de la Universidad Peruana Unión. Y bueno, algunos otros en revistas y blogs menos conocidos. He escrito algunos artículos en revistas y académicas, manuales, sermoneros y folletos de evangelismo. Diría que hace años empecé una aventura fascinante que disfruto cada día, el escribir.
 
Escribo éstas líneas no con el afán de vanagloria, sino con la intensión de agradecer a Dios por darme la oportunidad fascinante de escribir, y escribir de su amor y su verdad. No tengo temor de escribir. Sé que mis escritos pueden ayudar a alguna persona que necesita. Constantemente recibo correos de pastores, jóvenes, hermanos adventistas y no adventistas que me saludan, felicitan y a veces critican. Pero es parte del oficio. Sin duda, estoy aprendiendo a escribir todos los días. Y sí, me gustaría publicar esos libros que aguardan ser publicados. Son varios. No tengo miedo publicarlos, ya vencí el miedo en cristo... ahora solo es cuestión de tiempo y de recursos para que salgan a la luz.
 
No tengas miedo a escribir y a publicar. Hay gente que espera leer algo nuevo, o lo mismo de diferente forma. No lo olvides.
 
Dios te bendiga.
 
Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
 

miércoles, 21 de agosto de 2013

No somos de este mundo...


Dan Brown en su último thriller Inferno presenta al catedrático de Simbología de Harvard, Robert Langdon en Florencia, Venecia y Estambul tratando de descifrar los acertijos ingeniosos que Bertrand Zobrist, un famoso bioquímico y especialista en genética lineal y transhumanista (H+) declarado, en un escenario de arte clásico, pasadizos secretos y ciencia futurista tiendo como fondo a una de las obras de literatura más misteriosas de la historia: El infierno de Dante. En la obra también se presenta a Sienna Brooks una doctora con muchos secretos, todos a causa de su excepcional intelecto de quien se hace referencia: "Sienna se había pasado la niñez como una extranjera en un país desconocido. Una alienígena atrapada en un mundo solitario, intentó hacer amigos, pero las frivolidades a as que sus compañeros dedicaban su atención no tenían interés alguno para ella. Intentó respetar a los adultos, pero la mayoría no parecían ser más que niños grandes que carecían de las más básica comprensión del mundo que los rodeaba y, todavía peor, no sentían ninguna curiosidad o preocupación al respecto."

Hace unos meses llegó a casa un joven de una de las iglesias que pastoreo. El joven es uno de los más dinámicos y entusiastas que conozco. Pensé que había venido, como las veces anteriores, a compartir un nuevo plan distrital o una nueva idea para trabajar mejor en el ministerio joven. No fue así. Sus ojos ésta vez eran diferentes. Sus hombros encojidos y su rostro opaco me hacían suponer en segundos, que el joven estaba en una visita diferente. Le invité a sentarse y accedió. Ante todo, no hay nada de nada que no tenga solución. Todo tiene solución - le dije- y lo miré mostrándome amigo. Él joven respiró hondo para luego exhalar como si hubiera terminado una gran carrera, frunció en ceño y con sus ojos entre abiertos y rostro de desesperación me dijo: "creo que ésta vez se equivoca pastor. No hay remedio ésta vez. La única solución para mi problema es que yo no siga entre nosotros". Mi corazón se aceleró, sentí un frío inexplicable... sentí mi estómago vació... y mis ojos como platos enormes no podían creer lo que escuchaba. Lo único que entendía por sus palabras era que el joven estaba insinuando o afirmando que la única solución para el problema "x" que le aquejaba era quitarse la vida. ¡Esa no es una noticia buena por supuesto!

Traté calmarme y luego le dije que quitarse la vida no es una decisión sabia ni para él ni para su familia y mucho menos para su novia, con la que se va casar dentro de cinco meses. Mencioné el asunto de su matrimonio adrede pensando que era ese el motivo o ella, la novia, la culpable de loco pensamiento y fatalista. Él me miró con desesperación mientras las lagrimas se deslizaban presurosas por sus mejillas para ser limpiadas de vez en cuando por sus puños, y dijo: "Lo hago por ellos. No soy feliz con ellos ni con nadie. Los amo, eso no tiene discusión. Amo a mi novia, a mi familia y a ustedes mis hermanos de la iglesia como no se imagina. El amor por ellos es fuerte y verdadero, pero siento que no cuadro entre ellos, ni entre ustedes. No cuadro en la universidad ni en mi trabajo. No cuadro en el mundo... es más creo que no cuadro en los planes de Dios". Las palabras de aquél joven me dejaron en shock. Un vacío existencial a leguas. Había escuchado de este problema en no pocos. Pero jamás, jamás en un joven cristiano, un líder de iglesia, un prominente joven admirado por muchos.

En segundos intenté recordar qué es lo que yo había hecho para que el joven se sintiera así de modo que me involucrara como uno de los culpables para que él no "cuadre". Y como si supiera que quería una respuesta a mi búsqueda mental él dijo: "En mi casa quieren que sea un joven normal como mi hermano menor, porque él sale con cuanta chica encuentre y la pasa de fiesta en fiesta, y mi padre como buen militar desea que un día él, yo y mi hermano nos sentemos en un bar y bebamos hasta emborracharnos. En la iglesia la mayoría quisiera que sea más comprensivo con los nuevos jóvenes, que no sea tan estricto y "extremista". Usted pastor desea, y me lo ha dicho varias veces, que me dedique más a mi iglesia local con el plan de evangelismo y no tanto a los jóvenes de las demás iglesias ni a sus actividades sociales. En la universidad mis compañeros me piden que sea más abierto a las nuevas ideas y que goce la juventud que es una sola. Mi novia me pide más tiempo para ella y que si en realidad nos casaremos pronto que pensemos en serio las cosas pues cuando nos casemos muchas cosas quedarán a un plano secundario ya que ella será la prioridad después de Dios. Pastor, si se ha dado cuenta todos esperan lo que no soy de mi. Nadie me acepta como soy. Nadie entiende que yo tengo una personalidad. Nadie está contento con lo que soy. Entonces la única solución que le encuentro es que como no"cuadro" con nadie. Es mejor desaparecer. Y como sé que en ningún lado del mundo podré estar solo, lo mejor es morir. Y he venido acá pastor, porque aunque he tomado la decisión de quitarme la vida, aguardo la esperanza, esa que me hace feliz... las pocas veces que fui... que algo pueda decirme que me haga cambiar de opinión... estoy mal". Su cada palabra fue tan elocuente y contundente que pensé por unos segundos que temía que había llegado al lugar y con la persona equivocada. Yo no sabía qué responderle. Es posible que muchos ya tendrían palabras por cientos para sermonear y aconsejar al joven. Yo no.

Me acerqué y le puse mi mano sobre su hombro. Le dije: "Amigo, creo que en menor o mayor grado, todos hemos sentido eso alguna vez o algunas veces. Yo mismo, a pesar de ser pastor, he sentido incomprensión entre los demás. He sentido que no "cuadro". Es cierto, te mentiría si te digo que he pensado quitarme la vida. No. Pero he pensado en ir a un lugar desconocido y no sé... vivir allí sin que nadie me haga sentir un extranjero en mi propio país o un extraterrestre en mi propio mundo. Pero ¿ya olvidaste lo que dice la Biblia? "Pero ustedes no son de este mundo. Sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece" (Jn. 19b). Si fuéramos del mundo el mundo nos amaría, pero no lo somos." Así que pronto... muy pronto iremos a casa. A un lugar donde todo este vacío e incomprensión sean simplemente pasado. Todas las cosas serán nuevas. Perdóname si yo contribuí para que te sientas mal. Sé ahora que no lo mejor. Gracias porque ahora tendré cuidado al pedir las cosas...

Después de conversar un buen tiempo finalmente el joven desistió de su pensar. Nos abrazamos y después de orar se fue. Hace dos sábados nos encontramos. Terminé de predicar en su iglesia y a la salida del templo me abrazó y me dijo con un libro en sus manos: "Pastor, ha leído usted Inferno de Dan Brown. Le dije que no, que había planeado leerlo pero que aún no he tenido la oportunidad. El joven me dijo. Léelo y encontrará a una mujer llamada Sienna Brooks que se "parece" mucho a mi. Mejor dicho, se parecía. Porque yo soy nuevo en Cristo y no pienso igual. Amo la vida para Cristo, amo vivir por Cristo...".

Hoy terminé de leer ese libro. Interesante. Lleno de imaginación pura y grandes datos históricos sobre arte y literatura. Pero nada mejor y más interesante que la Biblia, la Palabra de Dios.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví



  

sábado, 24 de marzo de 2012

La Gran Esperanza...!!!




La Iglesia Adventista del Séptimo Día tiene es de por sí osada, de avanzada misionera, apasionada por la salvación de los perdidos. En cumplimiento de la misión encomendada por Dios, la IASD tiene una lema: Una casa, un libro... pues UN LIBRO EN CADA CASA Y NOS VAMOS A CASA...




Este desafío no es un mero capricho pasajero y superfluo, en definitiva es un sueño divino, un plan misionero del más alto nivel. Allá por 1848, cuando Elena G. de White recibiera la visión de imprimir un pequeño periódico que presente la Verdad Presente para que sea leída por la humanidad parecía tan utópico su realización. Hoy podemos ver claramente que no es así, somos testigos de que la IASD en Sudamérica, al menos, el Ministerio de Publicaciones está en su mayor apogeo, "este es el tiempo..."

El pueblo de Dios se dispuso HOY a esparcir el libro inspirado: EL GRAN CONFLICTO en su versión LA GRAN ESPERANZA para el 2012 como "hojas de otoño..."


La Biblia asevera categóricamente "Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria" (Apoc 18:1) y Elena G. de White declara al respecto "En gran medida, es por medio de nuestras publicaciones como debe cumplirse la obra de ese otro ángel que baja del cielo con gran potencia e ilumina la tierra" (Colportor Evangélico, pág. 4).


Pero, conscientes de que el mundo es muy especial y que el internet es casi un común denominador entre no pocos humanos, se presenta la página web CONFLICTO CÓSMICO para  descargar gratuitamente el libro CONFLICTO CÓSMICO y LA GRAN ESPERANZA, así también para poder descargar en MP3.
A continuación la web, que Dios los bendiga.


Dirección de la web: http://www.conflictocosmico.com






LA GRAN ESPERANZA


UN LIBRO EN CADA CASA Y NOS VAMOS A CASA... 

domingo, 20 de marzo de 2011

La letra mata...!

Ayer y hoy vi muchos libros que me han llamado la atención (me gusta leer). ¡Hay tanto para leer! recorrí la biblioteca y hay libros que me gustaría leer, que sin embargo, creo talvez, jamás podré ni siquiera leer sus introducciones.
Cada vez que veo libros que hablan de ti, me viene una gran sed de ti Oh Dios. Una sed que quisiera apagar al instante, pero me doy cuanta que esa sed es imposible de apagar con leer esos libros (por buenos que sean).
Un día, cuando Jesús, tu Hijo, estuvo en esta tierra nos dijo que son “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia…” (Mt. 5:6).  Lo que aprendí hoy es que esa justicia no es otra cosa que el anhelo humano de la justicia que es Cristo, es decir, sed de conocerlo, de tenerlo.
Cristo hoy se revela a través de su Palabra, esa espada de dos filos (Heb. 4:12), aquella Palabra que testifica y da testimonio de Cristo (Jn. 5:39).
Hay tanto por leer y aprender de tu Santa Palabra  oh  Dios.
Pablo escribió alguna vez: “Él nos capacitó para ser ministros de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu. Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.” (2Cor. 3:6).
Oh Dios, he leído varios libros. No pretendo darme de un prolífico lector, o que leo centenares de libros. Sin embargo, he leído y no siento haber cambiado en mi carácter, mi vida.
He leído libros de oración, y no oro como debería orar, he leído libros de amor al prójimo y no amo como me enseñó aquél autor a amar a los demás, he leído sobre la Segunda venida de Cristo y no espero con la preparación debida Cristo, he leído…etc.
A veces me siento a punto de decir como el joven rico: “¿…qué me falta para heredar la vida eterna?” Al pensar en ello Oh Padre, sólo puedo recordar en lo mismo que  Cristo les dijo a los escribas y fariseos: “Ustedes leen la Biblia porque creen que leyendo tienen la vida eterna, sin embargo, son ellas las que dan testimonio de Mi…” En otras palabras, creo que hasta hoy he estado yendo por el camino correcto, pero por la vereda, y no por el camino en sí. Quisiera hoy Señor, buscarte a ti, no buscar preguntas y respuestas, problemas teológicos y asuntos de hermenéutica, quiero buscarte a Ti Cristo, pues ellas dan testimonio de Ti.
Quisiera orar por aquellos estudiosos y teólogos, que cuanto más saben más y más crece su orgullo y se vuelven casi igual que los hombres sabios con sabiduría humana o satánica. Al pensar en eso, y analizar mi condición, me siento mal.
Finalmente, Cristo en una parábola explicó diciendo a manera de conclusión lo siguiente: “… A quien se le dio mucho, mucho se le reclamará; y al que mucho se le confió, más se le pedirá.” 
Dame fuerzas Señor, en el nombre de Cristo tu amado Hijo, amén.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
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