martes, 30 de junio de 2015

Y si dejamos de culpar a Zambrano?

Carlos Zambrano se convirtió en el villano de la película llamada "Perú en la Final de la Copa América". Todos los que los que lo hemos visto jugar alguna vez, sabíamos de qué "pie cojea". No es la primera vez que lo expulsan (en realidad se hace expulsar tontamente) y complica los partidos a su selección.

Él sabe que fue el culpable de la derrota de su selección. Tristemente algunos responsabilizan al árbitro. El árbitro, en expulsión de Zambrano, no estuvo mal. Fue pierna en alto con premeditación, y eso lo sabía muy bien el defensa y sus compañeros hasta el final (nadie reclamó por la expulsión).

Como lo dijeron todos sus compañeros, Zambrano sabe que erró y que no debe volver hacerlo. Hasta dónde puede complicar un error? Un error en la vida de un "jugador" complica a su selección. No se pueden hacer las cosas bien si nos falta un jugador.

Cuando un hermano nuestro cae, resbala, yerra; él sabe que lo malogró, y se siente a morir... Cuál es el papel del equipo? Me gustó la actitud de sus compañeros. Todos lo apoyaron, inclusive su entrenador. Fue el responsable de la destrucción del sueño? Sí. Zambrano sabe que la malogró? Sí. Cuál fue el papel del EQUIPO? Apoyarlo. Todos saben que Zambrano es un humano débil, que lo traicionó su carácter, sus hábitos... Y el entrenador debe expulsarlo de la selección? No lo creo.

Zambrano es un buen defensa, pero su problema es su carácter. Los delanteros rivales lo conocen, saben provocarlo.

Bueno, como dice mi esposa, esto ya pasó. Hay alguna lección que puede servir de todo esto? Varias.
En primer lugar, Zambrano, así como tú y yo es un humano más. Nuestra condición pecaminosa nos traiciona terriblemente con frecuencia. Vamos jugando bien, el enemigo nos provoca, sabe de que pié cojeamos y "plum".
En segundo lugar, todos nuestros errores tienen consecuencias, y lo triste es que podemos afectar a nuestro equipo, familia, iglesia...
En tercer lugar, Cuál debe ser mi actitud como iglesia y yo como pastor cuando alguien cae o yerra? Apoyarlo. Ayudarlo, amarlo. Ese es un equipo. Si en el mundo vemos una actitud linda de apoyo a su compañero, cuánto más debiera ser en el equipo de Dios?

Y debe ser sancionado? Claro, ya lo fue. Roja! Y si Zambrano no cambia, se perderá muchos campeonatos. Y yo? Igual, si no cambio se actitud, me perderé del campeonato más grande y mejor de todos los tiempos, " la copa de la vida eterna".

Dios los  bendiga.

Pr. Heyssen J. Cordero  Maravi

viernes, 24 de abril de 2015

¿Es tiempo de doblar nuestras rodillas?


Es difícil creer que un cristiano de experiencia, o con años en la fe, no sepa qué es la oración. Yo creo que todos los cristianos conocen el tema, y muy bien. Sin embargo, en tu experiencia (y no necesitas responder a nadie, simplemente tú sabes la respuesta y ella te sirve solo a ti), ¿hace cuánto que no doblas tus rodillas ante Dios?
Es posible que sonrías y muevas la cabeza porque la pregunta te parece una ofensa. Tú oras todos los días y te arrodillas. Es probable, también, que sientas incomodidad o tristeza porque aunque seas cristiano hace años...muchos en realidad, sucede que oras poco y hace un buen tiempo que no doblas tus rodillas ante Dios. ¿Puede ser?
Creo, como la mayoría, que el cristiano tiene etapas. Un primer amor el cuál lo acompaña los primeros años. Esa etapa en el que quiere orar mucho, leer la Biblia más y más cada día. No le alcanza el tiempo para su devoción personal. Quisiera pregonar de su fe a todo el mundo. Es el más puntual en los cultos y les es un privilegio enorme ser diácono o diaconisa (ahora solo quiere ser anciano u líder de departamento). ¡Qué tiempos! ¿verdad? Recuerdo que mi padre me decía: "deberías llevar tu cama a la iglesia pues solo te falta dormir allá". Pero de existen otra etapa un poco especial. No se si es cansancio, creo que es contagio. Te das cuenta que otros cristianos como tú en realidad más antiguos no son tan fervientes como tú y que ellos son más " livianos"... Y llegas a pensar como ellos, y a vivir como ellos.
Yo no pasé por esa etapa en mi iglesia local sino en la universidad, en mís tiempos de estudiante de teología (aunque usted no lo crea). Los miércoles eran, en mi iglesia natal, cultos de oración al que yo tenía que ir sí o sí pues era noche de poder y oración. En la universidad era así las primeras semanas, después no. Mis estudios, los trabajos y responsabilidades me causaban pereza y cansancio y decidía emplearlos en descansar.
Ayer visitando a una hermana recordé esa etapa. Me dijo: "pastor, siento que los hermanos no tienen ese amor que yo tengo a Dios. Están más ocupados en sus actividades y trabajos materiales que simplemente no van a la iglesia los cultos durante la semana". Aquella hermana tiene cinco meses de bautizada. Cuando la bautizamos le pregunté, cómo se sentía. Ella me dijo: " feliz de ser parte de este pueblo santo y que ama a Dios". Ahora no creo que piense igual al ver a tanto hermano "frío" o "tibio".
Pero no hablemos de ella ni de mí. ¿Qué sucede contigo? ¿Vas a la iglesia los miércoles o te dejas ganar por el cansancio y el trabajo? ¿Y cuándo fue el último día en que doblaste a Dios tus rodillas? No estoy hablando de la oración en la iglesia, no; estoy hablando de la oración a solas con Dios, la oración de mañana, la que es entre tú y Dios.
La verdadera humildad es aquella que se muestra ante Dios en cada mañana al abrir su Palabra y pedirle dirección para caminar ese día. Es humildad también asistir a un culto que cada vez más y más va teniendo desertores por programas de TV, partidos de fútbol o simples argumentos. Pablo diría: " no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre" (Heb.10:25). Y finalmente, vuelve a tu primer amor.
Un miércoles por la noche a eso de las 7:15 pm. yo estaba en una cabina de internet haciendo un trabajo para la mañana siguiente, un joven amigo al ver que yo me quedaba me dijo: "Heyssen, yo me voy al culto. No me digas que te vas a quedar acá y vas a perder la oportunidad de alabar a Dios. Tú serás pastor y si hoy no aprendes a vivir con el ejemplo no lo harás jamás". No me gustó lo que me dijo. Me ofendí. Se marchó y yo me quedé avanzando mi trabajo.
¿Qué había sucedido conmigo? Yo había viajado a Lima a estudiar y prepararme para ser un pastor y ahora estaba haciendo las cosas mal. ¿Cómo era posible que en vez de mejorar estaba empeorando? No. Aquél momento fui al culto. Llegué casi al final pero llegué. Desde aquél día jamás falto a un culto así, a no ser por alguna emergencia fuerte.
Tanto el orar poco o nada, así como el hecho de no asistir a un cultos los miércoles por la noche dicen mucho de cómo está tu fe. Puedes decirme que estoy mal, que estoy exagerando y limitando la vida cristiana a un simple detalle externo de " doblar mis rodillas" y "asistir al culto donde solo unos cuantos viejitos cantan y orar a las justas". Tal vez sí y tal vez no. Pero no solo es eso, es mucho más. Es humildad diaria ante Dios.
Pablo dijo: "orando en todo tiempo" (Ef.6:18), no está diciendo que debemos orar todo el día de rodillas, pero debemos orar más cada día. Y en tus cultos personales de rodillas, mucho mejor.
¡Dios te bendiga!

miércoles, 22 de abril de 2015

La mayor necesidad de la iglesia: Un pastor entrenador

Escuela de Pastores de Grupos Pequeños de la Zona B 
Tocache B -2009

En mi primer distrito misionero descubrí (en realidad no era nuevo, sino que yo lo conocía) algo que hasta hoy recuerdo. El presidente de la misión nos había llamado a reunión de pastores a la sede. Allí el líder de ministerio personal del campo presentó el informe de bautismo por distritos. Y mi distrito estaba en el último lugar con "0". El presidente me miró y con un rostro sorprendido me miró como diciéndome "¿qué pasó?". No sabía dónde ocultar mi rostro. Un poco de vergüenza, pero más que eso, impotencia. No sabía cómo llevar almas a los pies de Jesús. Tú puede reírte si deseas, pero es lo que me pasaba. Yo había estudiado cinco años en la universidad preparándome supuestamente para ser pastor, y la verdad no sabía cómo hacer que la las iglesias lleven almas a los pies de Jesús. Claro, yo podía dar los estudios bíblicos y todo eso, pero ¿esa era mi obra como pastor?

Al terminar la reunión de pastores, mi presidente de campo se acercó a mí y me dijo: "¿qué pasa hijo? Ya estamos trabajando cinco meses y creo que debes ponerte las pilas hijo. ¿No has podido llevar a los pies de Jesús al menos un alma? Tu desafío es grande, pero debes movilizar a la iglesia". Yo le dije que sí, que haremos nuestro trabajo y las cosas serán mejores. Sin embargo en mi mente estaba más perdido que Adán en el día de las madres. ¿Cómo hacerlo? Miré a otros pastores sonrientes y no me atreví a preguntarles por vergüenza. Oré mucho ese día. Me decía que si no puedo hacerlo, no debía ser pastor, no serviría para el ministerio.

Antes de viajar a mis distrito pastoral de retorno, pasé por la librería adventista y compré el libro Servicio Cristiano de Elena G. de White. Mi deseo era servir. Lo había visto algunas veces, pero jamás lo había leído. Puede parecer una locura, pero jamás lo había leído. Como deseaba servir a Dios compré ese libro, sin pensar que esa sería la clave para mis preguntas e inquietudes en el ministerio pastoral. No hay mejor libro de evangelismo que ese, ni todos los especialistas más grandes en el tema pueden superar los consejos y estrategias que ese libro bendito presenta.

Regresé a casa y planifiqué una Escuela de Líderes de Pastores de Grupos Pequeños. Los resultados fueron grandes. Bautismos, mayordomía y al final el distrito se dividió dando lugar a otro distrito. La obra fue linda. Uno de esos días un hermano al mirar mi plan de trabajo me dijo: "Pastor usted ya parece un profesor con tanta escuela". Claro - le dije- soy un pastor profesor.

La lectura del año bíblico y la lección de Escuela Sabática de hoy, estaban sincronizados como pocas veces. Habían muchas lecciones pero yo me quedo con las que detallan la misión pastoral, pues soy pastor. 

Pablo dice: "Y él constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo" (Ef. 4:11,12). Por otro lado la lección de escuela sabática destacó entre varias verdades lo siguiente: "Lo importante que Jesús, como adiestrador de dirigentes para la iglesia, no concentró poder y responsabilidad en unos pocos, sino que la esparció entre muchos" (John M. Fowler, Guía de Estudio de la Biblia. Abril - Junio 2015. El libro de Lucas, p. 45).

¿Cómo estamos llevando a cabo nuestra misión pastoral? ¿Estamos olvidando que nuestra tarea como pastores es la de enseñar y adiestrar a los santos? 

Gastamos e invertimos enormes cantidades de dinero y alcanzamos resultados pobres. Alguien diría: "pensamos que la gente tiene que ir a Jesús por un bonito programa o gran evangelista". Es probable y eso hace que muchas veces pensemos que para lograr la conversión de las personas debemos seguir nuestros planes y estrategias. No hay planes nuevos amigos. Todos los planes son antiguos, claro, los bíblicos.

Jesús envió a setenta, ellos eran discípulos especiales, que fueron entrenados y capacitados para cumplir una misión con creces. No a medias. Cuánto nos falta aprender!

Entrenar, no solo capacitar. Ayer un compañero me decía: "Una cosa es enseñarle a jugar fútbol mirando TV y otra muy diferente ir al campo y jugar fútbol de verdad". Capacitar es bueno, pero allí nos quedamos. Debemos entrenar también. La pregunta que surge rápidamente es cómo? Haciendo lo que Jesús hacía y eso lleva un poco de tiempo, el cual nos es difícil de esperar. Creo que esta tarea no lo puede hacer la administración, nuestros líderes departamentales, no. Ésta tarea solo la podemos hacer nosotros, los pastores distritales. Es nuestra obligación ante Dios y ante la iglesia. Que el Señor nos ayude, pues es una tarea tan, pero tan necesaria pero tan difícil de emprenderla por varias razones que sería muy amplia tratar de abordarlas ahora.

Sin embargo me quedo con éste pensamiento:


"Lo importante que Jesús, como adiestrador de dirigentes para la iglesia, no concentró poder y responsabilidad en unos pocos, sino que la esparció entre muchos" (John M. Fowler, Guía de Estudio de la Biblia. Abril - Junio 2015. El libro de Lucas, p. 45).


Interesante. Muy claro. No escribiré nada más pues no es necesario.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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