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lunes, 6 de abril de 2015

Eres importante, no indispensable


Eres importante, no indispensable. Ya lo dijo Jesús: "Si estos callaran, las piedras hablarán" (Lc.19:40). Creo fielmente que Dios no llama a alguien porque es mejor que lo demás. Tampoco creo que Dios llama a personas sin ninguna cualidad positiva para su obra. La pregunta simple que nos toca responder entonces es: ¿Por qué llama Dios a alguien para su obra? En mi opinión es porque Dios no toma en cuenta lo que somos sino lo que podemos llegar a ser si tan solo nos ponemos en sus manos. Y a eso le llamo, disposición de servicio y humildad ante Dios para dejarse moldear o guiar.

Alguna vez me dijeron algo que me dejó pensando un buen tiempo, y aunque muchas veces creo que lo he asimilado, finalmente voy descubriendo que no es así. Me dijeron: "Heyssen, si haces éstas cosas lindas en tu ministerio, ¡imagínate lo que Dios podría hacer si tan solo te dejaras guiar por Él!". Hasta ahora no fui capaz de preguntarle la razón del porqué me dijo eso. Tal vez no le pregunté porque en realidad yo tenía miedo de la respuesta. Claro está que lo que me dijo insinuó algo no muy grato.

Dios no necesita del ser humano para su obra. No es Dios quien nos necesita, sino todo lo contrario. Somos nosotros los que necesitamos de Dios y de su obra, necesitamos estar involucrados en su obra para poder crecer. Esto es algo que muchas veces no es entendido por el ser humano, lo que genera que al momento de ver el éxito nos cegamos y creemos que efectivamente somos importantísimos.

En cierta oportunidad un líder se despedía de la iglesia mientras decía: "No quisiera irme. Los planes de Dios son así. Hice todo lo que pude y estuvo a mi alcance para que la iglesia marche bien y ustedes sean felices. No obstante, creo que ahora las cosas van a ser complicadas. Tengo pena porque si conmigo ustedes eran muy lentos y pesados... no imagino un buen futuro ahora que me voy. Solo me queda orar por ustedes". En realidad aquél líder no había dicho falsedades. Todos sabían de lo importante que fue su trabajo, su empeño y ganas de trabajar siempre. Era cierto que las cosas no sería fáciles. Lo extrañaríamos. Años después, Dios nos mostró que la partida de aquél líder fue lo mejor para la iglesia. Cuando la iglesia se vio sin líder, sin "papá", los hijos se pusieron la camiseta, se organizaron, se levantaron líderes que jamás habían liderado... esos líderes que siempre estaban sentados porque había siempre alguien de pie. Dios levantó líderes donde había solo uno.

Somos importantes en la obra de Dios, pero no somos necesarios. Con o sin ti Dios hará sus propósitos. No hay duda de ello. Siempre debemos recordar eso, no eres tú, es Dios. No somos nosotros los que dirigimos la iglesia, es Dios a través y a pesar de nosotros. Nuestros talentos y habilidades valen, Dios lo usa o los puede usar... pero lo que más anhela es un corazón dispuesto a ser moldeado por Él.

Dios te bendiga!

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

miércoles, 1 de enero de 2014

¿Estás vivo?...



Amaneció y por la gracia de Dios estoy vivo. ¿Por la gracia de Dios? Claro que sí. Es la gracia de Dios lo que me permite seguir respirando... que siga con vida. El milagro de la vida que con frecuencia es ignorada porque es natural y común. Muchas veces consideramos la vida como un "derecho" (como lo considera la Declaración Universal de los derechos Humanos), lo es, pero esa vida no viene de la nada, no viene por casualidad ni por que hayas hecho algo para merecerlo, sino simplemente porque Dios te la da, y te la da porque sencillamente TE AMA. Así de simple y concreto, real y claro: ME AMA y punto.

Un nuevo día es un milagro de Dios. ¿Te imaginas cuántas personas fallecieron solo desde las 12:00 de la noche del 31 de diciembre? Miles de miles... pero mírate, tú estás vivo. ¿porqué? porque en la Agenda Divina, hay algo para ti. Hay un plan para tu vida aún. Así que al despertar piensa en las victorias que debes alcanzar, piensa en ese maravilloso amor que Dios siente por ti. Alégrate, Dios te ama y tiene un plan para ti.

Hoy es el primer día del año 2014. ¿Cuántos años tienes? Mira cómo te ama Dios. Todos esos años son milagros de Dios... ¿Alguno recuerda el 31 de diciembre del año 1999? Yo sí. No era cristiano aún. En mi barrio, El Encanto, esta fecha fue diferente a las anteriores. Tenía una vecina que organizaba una de las fiestas más rimbombantes del barrio, pero ese día horas y minutos antes de las 12:00, se podía observar rostros tristes, preocupados y desencajados por una duda, un terrible posible suceso: "EL FIN DEL MUNDO". Era interesante que muchos tenían miedo (incluyéndome yo por supuesto) de que el mundo se acabe ese día. El famoso "año 2000, el fin del mundo" no solo era motivo de miedo y terror de los vecinos de El Encanto en Pucallpa en el Perú, el miedo era en todas partes del mundo (ciertamente no en todos) ya que se sabían por las noticias de personas y familias que se suicidaban, vendían sus propiedades, etc. Yo tenía cierto temor. No creía en Dios como ahora, pero solo tengo que decirles que para mí Dios era como un "aguafiestas", un "el Grinch de la navidad", que no le gustaba que la gente baile y se alegre y al contrario le quería ver a todos en una casita con techo y cruz para arrodillarse y escuchar a un tipo que ni carisma ni simpatía causa para hablar de temas interesantes pero sin capacidad de oratoria. ¡Qué aburrido es Dios! (bueno, si existía - pensaba aveces). Pensaba que el mundo era una fiesta... una fiesta no perfecta pero era un lugar de diversión, y allí podíamos divertirnos, pasarla súper, pero entraba Dios como entra un vaquero en un bar del lejano oeste, y todos voltean y medio asustados se agachan porque es un malote con una pajilla entre los labios. Mira a todos...

Ese día, dije que en fin, si este mundo se termina, qué se hace pues. Pero si no. La vida tiene que ser vivida con alegría (aunque no la tenía, y si la legué a tener, era efímera). Llegó las 12:00... los minutos pasaron, y no se acabó el mundo... y mientras el minutero del reloj seguía su curso normal y monótono la gente dibujaba sonrisas amplias, se abrazaba para desearse ¡Feliz año nuevo! ¡Feliz año 2000! ¡El mundo no se acabó! ¡Hay que disfrutar de la bebida y de los placeres de  la vida hasta las últimas consecuencias (frase usada en Perú para decir: "hasta amanecer y más")! No conocía a Dios como hoy. 

Han pasado 14 años desde aquella vez. No soy el mismo, Conocí a Dios, a Jesús... y hoy entiendo que si Dios hubiera querido destruir este mundo el año 2000 lo hubiera hecho, pero no lo hizo porque Su Agenda tenía otro plan. Sin embargo, la principal razón es la siguiente que Pedro menciona: "El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento" (2 Pedro 3:9). Dios no es un "aguafiestas" en este mundo... tampoco es el "Grinch" de la humanidad, no lo es. Dios es tu Padre, mi Padre y nos ama. Nos ama porque es amor. Nos ama porque sí, no hay explicación, simplemente te ama. Y hoy te da este nuevo y primer día del año 2014.

Un nuevo día también es como una página en blanco. Una página en blanco se abre ante nosotros para ser escrita con decisiones en palabras, pensamientos y acciones. No hay dudas de que empezamos a "sembrar lo que en un futuro cosecharemos" (Gal. 6:7). Es un nuevo día, una nueva oportunidad para hacer mejor las cosas... para hacer lo que Dios quiere. ¿Cómo sabemos qué es lo que Él quiere? Cada mañana, a través de Su Palabra, la Biblia nos dice lo que tiene para nosotros. Sabiendo Su voluntad, oramos para que Dios nos ayude a cumplir el desafío. Finalmente, todo lo que Dios nos da debe ser compartido. Hablemos de Su amor, ¡seamos evangelistas!

Feliz primer día del año 2014. Alaba y agradece a Dios por esta nueva oportunidad.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

lunes, 26 de marzo de 2012

¿Haciendo leña del árbol caído?


Mi pequeña Génesis aprendió a caminar hace tres semanas. Fue un día realmente emocionante y esperado... y es que había cumplido un año y no caminaba aún. Aunque no quería aceptarlo, por momentos me preocupaba y me preguntaba si era normal que una niña de un año cumplido aún no camine. Uno de esos días de trabajo llegué a casa y mi amada esposa me dio la noticia, Génesis Valentina ya caminaba solita.

Ella tenía un año y  ocho días cuando esto sucedió. La abracé y besé mucho... mi pequeña Génesis no deseaba estar en brazos, ella quería estar caminando y caminando. No obstante, como se imaginarán, su caminar era tambaleante, requería siempre de la tutoría y el cuidado de papá y mamá... ella no lo pedía, pero lo necesitaba.

Confieso que todo ello era más que emocionante. Ver a mi querida Génesis caminando después de haberla tenido entre mis brazos tan pequeñita, era sin duda una alegría verla crecer... Todo era maravilloso hasta hoy. Ella agarró confianza al caminar que aceleró sus pasos más de lo acostumbrado y se cayó lastimándose así los labios. Ella lloró como no había llorado jamás... sus lágrimas caían entre sus tiernas mejillas y nosotros, sus padres tratábamos de consolarla. Finalmente se calmó, no fue tan grave dijimos.

Ahora, mientras escribo, ella está durmiendo. Pero ¿qué es lo que motiva a escribir esta reflexión del alma a este novato escritor? Una emoción grande de ver a mi Génesis crecer... y una lección de vida. 

Verán, la vida cristiana es como la de un bebé aprendiendo a caminar. Es emocionante, es muy hermoso... los cristianos somos como bebés que aprenden a caminar, deben ser cuidados y guiados por un padre. Pero los bebés se escapan, corren más de lo que deberían, intentan esconderse como jugando, y es allí cuando caen, se lastiman... pero siempre aparece el buen padre o la mamá para levantarles, acaricirales y protegerlos.

Saben, cuando mi querida Génesis se cayó... me desesperé al verla llorar. La miré a los ojos y le dije: "yo te dije que no corras, que camines despacio, ya ves, eso es lo que pasa...". Qué mal actué lo reconozco. Haciendo "leña del árbol caído"... Así somos los humanos, cuando alguien cae nos la pasamos diciendo: "yo te dije, tú sabías, te advertí...". Me preguntó, ¿qué pasaría si Dios nos dijera lo mismo? ¿qué pasaría si nos dijera: "yo te dije, te lo advertí..."? Afortunadamente Él es Dios, no es simple humano, es Dios y jamás dice como a veces mi esposa suele decir: "yo te dije". No sé ustedes pero personalmente no me hace feliz escuchar: "te lo dije, yo te dije, te advertí...".

Quisiera terminar esta reflexión del alma, agradeciendo a Dios por saber que tengo un Padre amoroso, un Padre que cuida mi caminar y aunque caiga y me lastime, Él jamás me recrimina ni me hace un "carga montón" como a veces los humanos hacen del "árbol caído". Si no que me ama, me socorre, me auxilia y me anima a seguir caminando...

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví





miércoles, 9 de noviembre de 2011

Ella no tiene la culpa...

Me duele tanto verla llorar. Cuánto daría por ser yo quien esté en su lugar, y es que ella es tan pequeña, tan inocente para saborear el trago amargo del dolor, del sufrimiento... Sus ojos tiernos me dicen que no es justo lo que se está haciendo con ella. Ella no entiende porqué tanto dolor si ella no ha hecho nada malo... Efectivamente  ella es inocente, no le hizo mal alguno a nadie, ella solo jugaba y reía por doquier, le gustaba que le cuenten cuentos y la anden en brazos...

La veo triste, como suplicando misericordia pronta, pareciera que piensa que yo, su padre juntamente con su madre la estamos castigando por algo malo que ella no sabe qué es... Con mirada confundida trata de pedirme explicaciones... llora y llora como al vacío pues yo, parado tan cerca y tan lejos a la vez únicamente puedo decirle que la amo, que ya pasará y que lo que le están haciendo es por su bien, para que sea feliz y para que vuelva a ser la niña linda y alegre que fue hace algunos días solamente.

Génesis Valentina, mi niña bonita... Está internada en un hospital. Ella no lo entiende, no sabe que ese lugar es un lugar no malo, mi pequeña Génesis no sabe ni entiende que no es un castigo por alguna travesura, no, muy por el contrario es por culpa de nosotros, sus padres que no la cuidamos como debía con gran seguridad...

Tanto mal en este mundo... tanto dolor y una pregunta circunda en mi mente estrasada: Por qué tanto dolor? Por qué son los inocentes los que pagan los platos rotos de otros...? Mi amada Génesis no hizo nada malo como para estar internada en un hospital y allí estar pasando los días más tristes de sus algunos meses en este mundo de dolor y de penurias... Me pregunto por qué? qué es lo que ella hizo? Nada, lo único que le bastó es nacer a este mundo... No es la culpable del dolor, pero por el simple hecho de haber nacido, es la beneficiaria obligatoria del sufrimiento y del dolor...

Pero qué es lo que me motiva a escribir esta reflexión del alma? Simple, el dolor de una niña inocente, mi hija, mi primogénita... bien dicen que una cosa es hablar de un tema porque te contaron y otra es por que lo pasaste... No sabía qué grande es el dolor de un padre al ver sufrir a su hijo... o hija. Mi adorable Génesis no entiende... mis palabras no bastan, mis palabras no son muy entendidas... es más, no bastarían para que ella entienda pues no hay justificativo ni argumento válido para una inocente alma...

Aunque me parece injusto lo que me pasa o más específicamente le pasa a mi hija, llego a la conclusión de que todo este dolor y sufrimiento tiene un culpable directo e inegable: Lucifer, el enemigo de Dios y de los humanos... Adán y Eva desobedecieron a Dios, prefirieron seguir argumentos sutiles e infames en contra posición de los principios divinos... y es por ello que trajeron mal y dolor a un mundo perfecto en gran manera...

Todos los demás humanos después de Adán y Eva, nacimos pecadores, lo tenemos en la sangre, entre cada glóbulo... hay rastros de pecador, de maldad, de asquerosidad mundana... peco porque soy pecador... esa es mi naturaleza...

Ahora, al ver a mi hija en una confusión terrible pues no entiende lo que le trato de explicar respecto a los médicos, enfermeros (Génesis cree que ellos son malos pues le inyectan y le dan medicinas nos agradables al paladar...) y sobre el hospital (no soporta estar más tiempo en el hospital...), no lo entiende, es más el dolor...
No obstante, así habrá sido con la humanidad caída y Dios. No entendiendo el humano pecador el idioma de Dios a través de los profetas y de la Biblia por casi 4000 años y sufriendo y llorando cada día... Dios envió a su hijo amado, para que en lenguaje humano, lenguaje entendible y el ejemplo extraordinario el humano pudiera entender lo que Dios en realidad les quería decir... El hombre entendió que el amor de Dios sobrepasa a las páginas o papiros, a las meras palabras sino que con ejemplo nos dijo que nos amó, ama y amará...

Mi pequeña Génesis, oro a Dios para que te recuperes... no tienes la culpa de lo que pasas hoy, tal vez no me entiendas cuando trato de explicarte con mis palabras... pero sé que Dios hará que entiendas allí en tu mente de niña de bebé... te amo... te amo mucho.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

martes, 1 de noviembre de 2011

Mi abuelo Timoteo y su consejo


Timoteo, es el nombre del padre de mi papá, osea, mi abuelo. Los abuelos son sabios por los años que llevan cargando, o al menos eso dicen de ellos. En fin, no he vivido mucho con mi abuelo ni he gozado del producto valioso de su materia gris, pero las pocas veces que me dio algún consejo, lo hizo para reñirme por alguna cosa... "hágalo hoy, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy..." Bueno, bueno... no es el autor de esa frase... tienen razón, todos lo saben... (mejor dicho, mi abuelo es normal). Pero ojo, esa declaración es más que poderosa para llamar la atención, o no?

Pues bien, deseo confesar un pecado terrible. En realidad es mi esposa la que me hace ver cada día ese terrible producto pecaminoso diciéndome "me prometiste...", "dijiste que lo harías la semana pasada...", "otra vez...", etc. Como ya se imaginan, siempre hay y sobran justificaciones... "es que...", "si, pero...", "lo haré mañana..." Amo a mi esposa. La amo mucho.

No sé si a ti, pero me pasa siempre, confieso que es una de mis cualidades más notables (tristemente) y la verdad no es para sentirse orgulloso ni feliz, por el contrario, me siento muy mal a menudo. Cada vez que escucho un buen sermón, un consejo valioso, una lección de vida soy rápidamente movido a  tomar una decisión drástica y efectivamente la tomo, no obstante, en el momento menos pensado, me doy cuenta de que lo postergo una vez más... " a partir de la semana que viene", "mañana lo hago", "después de...", "lo haré pero...", etc.

La procrastinación, el arte de la postergar, es sin duda una patología psicológica presente en mi caminar. No me siento, como dije, nada feliz por ello. Es a la verdad... la causa de muchos fracasos personales... 

Pero, he aquí lo que considero es vital para que podamos hacer las cosas mejor y para que el famoso arte de la posposición  reiterada de una tarea sea derrumbada sistemáticamente:

1. Tener una agenda personal.- Una agenda es una gran ayuda para colocar o anotar las actividades que consideras son importantes y en la hora adecuada.
2. Respetar la agenda personal.- La mayoría suele tener agenda. Pero hay una gran diferencia entre tener y usarla adecuadamente o respetar lo que dice tu agenda diaria.
3. Separar lo urgente de lo importante.- No siempre lo urgente es realmente importante y no siempre lo importante es realmente urgente.
4.- Devoción personal impostergable.- La Biblia dice, "busca primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás será añadido" (Mt. 6:33). Muy bueno verdad? Lo que la Biblia dice es simple, busca a Dios y lo que buscas materialmente hablando, será añadido...

Pues bien, hoy quiero decirle a Dios, quita de mi este "arte" malvado, "arte" de dejar para mañana lo que puedo bien hacer hoy. Mi abuelo tenía razón, debo "hacerlo hoy..."  

Pr. Heyssen J.  Cordero Maraví

lunes, 15 de agosto de 2011

Un gran amigo


Cuando conocí la Iglesia Adventista del Séptimo Día, esporádicamente comencé a asistir a la iglesia central de Pucallpa, pero como era muy distante de mi "dulce hogar" decidí asistir al humilde y rústico templo cerca (en realidad eran cinco largas cuadras) a mi casa (mejor dicho, a la casa de mis padres cuando aún no la vendían). 


El tercer sábado del mes de mayo del año 2001 es para recordar. Un día especial sin duda. El sol era inclemente y el polvo insoportable. No veía la hora de llegar al rústico templo adventista  a unas cinco laaaaargas cuadras de mi casa (jamás fui simpatizante de las caminatas...). 

Cansado del camino polvoriento al fin llegué a la meta. Con un Jean, polo negro estampado con la imagen de los Guns N' Roses en la espalda, y zapatos deslustrados llegué al fin. Cabello un tanto crecido al estilo de Servando y Florentino de aquellos tiempos, cargaba mi mochila azúl y dentro de ella, una Biblia que por años vi guardada entre algunos libros sin uso de la casa. Al hacer mi ingreso al patio de la iglesia, un jovencito de piel morena, peinado a la goma, con dientes blancos y enormes al verme sonrió y me dio la bienvenida. Un tipo muy distinto a mi (no lo digo por el color), sino más bien por su vestimenta pulcra y bien alineada. Al saludarme pensé que sin duda se encontraban: el bien y el mal, y por supuesto yo era el mal.

Fue así como conocí a mi gran amigo Gilbert. Él fue el primer adventista de darme un saludo verdaderamente adventista. Una bienvenida sincera, sin pre-conceptos ni discriminaciones. Pienso en qué hubiera ocurrido si aquél jovencito de piel morena no me hubiera dado una bienvenida así. Dios tiene sus planes y no hay duda de ello, esos planes son sin embargo, más grande y preciosos de los que la mente finita puede imaginar. Hoy me reencontré con ese gran amigo: Gilbert. Después de 10 años de amistad sincera, recordé una vez más la importancia de la amistad.

Le solíamos bromear por su color de piel. Él jamás respondía con espíritu de rencor sino que con voz simpática decía: "seré negrito, pero tengo mi cerebrito", como en la TV decía el "negro mama". Con él aprendí a valorar la amistad, a ser amigo y buscar a Dios en primer lugar. Por su forma de actuar parecía que iba a ser pastor. Su conocimiento sobre la Biblia y el trabajo en la iglesia era admirable. Era un ejemplo de joven cristiano.

Hoy mi gran amigo Gilbert cursa el 5to año de Ingeniería Electrónica en una prestigiosa universidad del Perú y sigue siendo el buen amigo de antes. Las cosas parecen no haber cambiado. Dios lo ha bendecido sin duda, a pesar de dificultades miles que le ha toca vivir en su corta vida, ha logrado salir adelante con el poder de Dios. Hoy yo soy pastor, y si me preguntan cómo me hice adventista debo empezar contando lo que hoy conté. Con una bienvenida morena.

Ahora entiendo más nítidamente a lo que Dios dice en el Salmo 138:8, que Dios cumplirá su propósito en mi. Era sin duda el plan de Dios que el jovencito de piel morena esté en la puerta para que con amabilidad y simpatía me de la bienvenida, no importándole mi indumentaria, mi apariencia malandrín, nada de nada. Gracias Dios por tu amor, por los medios que usas para llamarnos y por el maravilloso don de la amistad.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví



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