martes, 31 de diciembre de 2013

Pastor por primera vez

A pocas horas de finalizar el año 2013, como muchos de ustedes, hago un balance de mi vida. Sin duda un año de muchas cosas aprendidas, des-aprendidas y re-aprendidas. 


¡Qué año para más maravilloso en Cristo!
Hace cinco años, un 31 de diciembre del 2008 estaba en la ciudad de Pucallpa, esperando emocionado ser presentado como el nuevo pastor distrital de Tocache B por quien fuera, en ese entonces, el presidente de la Misión Del Oriente Peruano, Pr. Gilberto Urcia. Me preguntaba una y otra vez, ¿cómo será ser pastor de un distrito? ¿me aceptarán los hermanos? ¿cumpliré con los desafíos que la misión me ha encomendado? ¿ aprobaré mi año de aspirante? Todas las respuestas eran, CON CRISTO SÍ PODRÉ, SIN ÉL NADA.
Una mes después, un viernes 30 de enero del 2009, el Pr. Gilberto Urcia me presentó como pastor distrital, y también fui ordenado como anciano en la iglesia Central de Nvo. Bambamarca. Fue un día inolvidable. Sí que lo recuerdo como si fuera ayer. Dios fue muy bueno. Una semana después, el 08 de febrero de ese mismo año, me casé con mi amada Charly MRios, mi cómplice en mi ministerio pastoral.

Los hermanos tuvieron mucho amor y cariño con nosotros. Yo había colportado cinco años atrás en ese mismo lugar. Los hermanos no me decían "pastor". Algunos me decían: "Cordero", "Corderito", "Hermano", "hermanito", "hermano misionero", etc. Solo algunos me decían pastor. ¡Qué lindo se sentía! ¡Qué privilegio! Es cierto, no todos estaban de acuerdo de que yo sea su pastor. Era un recién egresado. Jamás había tenido experiencia como pastor distrital, tampoco como capellán, nada de nada... y ese distrito había tenido grandes pastores (solo por mencionar algunos), Pr. Felipe Lucas, Pr. William Vilchez, Pr. Milton Cueva, Pr. Adán Mondragón, Pr. Tapia (cuñado del Pr. A. Bullón quien fuera asesinado), Pr. Isidoro Valencia, Jaime Malca, Pr. Francisco Quinteros y yo reemplazaba a un gran pastor, Pr. Alberto Carranza.
Recuerdo que un hermano dijo: "Cada vez nos mandan a pastores sin experiencia... chibolos de la facultad". ¿Me dolió? ¿Me sentí mal? Claro que sí... muy mal, pero me arrodillaba más veces. Oraba para que Dios me use como Él quiere, no como yo, ni como la misión, sino como Él quiere.

Pasaron los meses y después de trabajar hombro a hombro con los hermanos, sentí que su apreciación hacia mi persona y mi esposa había cambiado. Me sentí amado, respetado y sobre todo valorado por cada hermano, cada iglesia, grupo y filial. "Con lluvia o sin lluvia", fue el lema que nos caracterizaba en la obra misionera. Nada podía detener el avance de la obra. Estuve dos años con mis hermanos de Tocache B, después se dividió el distrito y ahora daban lugar a Tocache C. Yo fui cambiado a otra responsabilidad.

Ah, ¿saben cuándo comenzaron a llamarme pastor todos? Cuando los pastoree. Cuando los abracé, cuando comía con ellos, cuando lloraba y reía con ellos. Cuando me mojé en la lluvia y caí de la moto muchas veces en medio de la carretera empujando mi moto para llegar a un lugar donde podían auxiliarnos. Los hermanos saben cuando su pastor los ama.

Hoy es un nuevo año. Serví a Dios en otras responsabilidades después de estar en Tocache B, hoy estoy en Cieneguilla Apcsur. Trabajé junto a mis hermanos de Cieneguilla que sin duda es diferente a trabajar en la selva. No es igual. Pero el amor y cariño es el mismo, y es que somos hijos de Dios. No me arrepiento de lo que hice en este distrito, sino de lo que pude haber hecho y no lo hice. Es por ello que al iniciar este nuevo año, le doy gracias a Dios porque seguimos hasta el momento acá con la firme seguridad de que será el 2014 UN AÑO DE VICTORIAS EN CRISTO. Hay muchos desafíos, osados, agresivos y como dijo alguien: "atrevidos". Sin embargo, entendemos que solo lo podremos lograr en Cristo!

Gracias a Dios por mi familia, padres y hermanos  de sangre. De manera muy especial a mi amada Charly, a mis hijos Génesis y Ariel. Los amo. Gracias hermanos y amigos que me ayudaron y ayudan a ser un mejor siervo de Dios. 

Feliz año 2014 en Cristo. Un año para conquistar nuevos discípulos, leer la Biblia todos los días y orar como nunca antes. Vamos con poder a Conquistar el 2014 en Cristo!

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Por un pastor y un colportor


A éstas alturas de mi ministerio y desde mi época de estudiante han sido innumerables las veces en que me han hecho la pregunta: "¿por qué decidió estudiar teología?" o "¿por qué dedicó su vida a ser pastor?". Mis respuestas fueron variando conforme pasaron los años. Hoy respondo diferente a mi época de estudiante. Pero en esencia es la misma, pues ahora fundamento mejor (creo) por la experiencia, los años, etc. Pocos saben que ni en mis más remotos sueños imaginé ser pastor. Nada que ver. Yo quería ser abogado, uno dedicado a las obras sociales y a la política. Sin embargo, aunque si conocer a Dios sentí que había un plan para mi vida que yo no podía avizorar de manera clara. No estudié derecho, sino que terminé estudiando enfermería en la Universidad Nacional de Ucayali. Si tú me preguntas ¿por qué? Te puedo decir con franqueza que es sencillamente porque yo quería estudiar a la facultad de Medicina, el detalle era que tenía temor. Así que dije, si ingreso a Enfermería, me cambio al año siguiente (traslado interno de carreras profesionales). Al estar estudiando me di cuenta que enfermería me gustaba, por su "razón" filantrópica se acomodaba a mi filosofía de vida. Estudié un casi tres años.

Al conocer la iglesia adventista, conocí a gente linda, amable y sincera. Conocí a hermanos y pastores, no conocía a muchos pastores, solo a algunos, en cambio, de manera especial al Pr. José Lozano, mi pastor distrital (Pucallpa C). Vi que su familia era una familia cristiana, su forma de vivir era sencilla y abierta, vi que era lo que yo había imaginado solo en un mundo socialista (no era cristiano en esos tiempos). El pastor José Lozano y su esposa eran una inspiración para las familias de mi iglesia. Era evangelista, jóvenes, niños, adultos... era un pastor modelo. Comía entre nosotros, nos llevaba en su carro. Era un varón de Dios. Dije, si he buscado una carrera para servir, para ayudar a la sociedad no hay otra mejor que ésta (pastorado). El amor por Jesús era inmaduro aún. Estaba conociendo poco a poco del amor de Dios y de su iglesia verdadera, es por ello que aún no entendía la verdadera razón del pastorado. 

Cuando comencé a interesarme por las cosas de Dios, conocí a Juan Torres, un colportor permanente (dedicado a vender libros con mensajes de esperanza a tiempo completo) y me pidió que lo acompañe a dar estudios bíblicos y allí me di cuenta que éste hombre era un varón de Dios. Tenia las palabras precisas para cada necesidad de las personas que visitábamos. Sus palabras eran exactas. Las personas le abrían el corazón a Jesús y el oraba por ellas.  De regreso a la iglesia le pregunté: "hermano, ¿yo podría ser pastor?". Él me miró con una sonrisa amplia y me dijo. "por supuesto, creo que puedes ser un pastor". Sus palabras no fueron escuchadas simples. Sentí que era la voz de Dios. Y me dije, si algún día llego a bautizarme en la iglesia adventista, yo seré un pastor. Un pastor según el corazón de Dios.

Al conocer el evangelio y entregar mi vida a Jesús por siempre, decidí también ser un pastor. Tengo apenas cinco años de ministerio y siempre recuerdo cómo fue que quise ser pastor. Quise dedicarme completamente a Dios y a su iglesia, y no encontré otra manera de serlo. Un día alguien me dijo: "¿no podía hacer todo ello sin tener que ser pastor o cree que solo los que van a la facultad de teología pueden ser pastores?". La verdad es que todos somos llamados a ser pastores, y no solo los que van a la facultad de teología. El ser pastor es un título, un cargo o una responsabilidad (pues somos una iglesia de orden como Dios desea que sean las cosas), pero es pastor el que pastorea, y en ese sentido todo hijo sincero de Dios cumple esa función. Entonces la pregunta es: "¿qué es lo que le diferencia a un pastor de la asociación o misión y a un pastor local (anciano)". Simple (tomando las palabras de un sabio pastor RJZ): "Lo único que le diferencia es que el pastor de la asociación está destinado a ser pobre, a vivir con un sueldo definido, y el pastor local (anciano) puede vivir y ser rico, lo que jamás ocurrirá con el pastor de la asociación".

Soy pastor distrital, soy un misionero desde que Dios me hizo entender que la obra es pronta a ser cumplida. Soy un soldado de Jesús y me preparo junto a mi iglesia para la venida magna de nuestro Señor Jesús.

Hace una semana estuve capacitando a los líderes de ministerio personal de la APCSur en Vitarte y entre los participantes vi a Juan Torres, un poco más adulto. Siempre con una sonrisa amplia. Le di gracias públicamente por que un día fue usado por Dios para decirme que sí podía ser pastor.

Dios usó a hermanos, pastores y colportores para ser un pastor. Gracias a Dios por su amor, por su paciencia, por no llamarme por lo que soy, sino a pesar de lo que soy, pero con  la esperanza y seguridad de que en Sus manos seré como Él quiere, a según Su CORAZÓN!

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


jueves, 14 de noviembre de 2013

Un hombre ebrio y el pastor


Estaba en el clímax de mi mensaje. El fondo musical era ideal para el "aterrizaje", para el llamado al bautismo. Estaba finalizando mi campaña de bautismo después de una semana maravillosa viendo los milagros de Dios. Todo estaba bien hasta que ingresó al auditorio un hombre que se tambaleaba notablemente al caminar en dirección a las primeras butacas. Yo continué con el mensaje de la noche y de pronto me vi interrumpido por aquél caballero y sus palabras: "Deja de engañar a la gente pastor. No les mientas con argumentos falaces y lejanos a la realidad". Los diáconos y algunos hermanos de la iglesia se turbaron y de inmediato quisieron intervenir. Pensé que no era lo mejor, y con mucha sutileza le respondí: "Si me deja terminar con el mensaje de la noche podré conversar con usted todo el tiempo quiera para escuchar sus consejos y observaciones". Aquél hombre ebrio, con una parsimonia sorprendente accedió a mi pedido. Debo confesar que desde aquél momento, aunque no volvió a interrumpirme, yo no pude recuperar la concentración.

Después de mi mensaje y del programa, mientras nos despedíamos aquél hombre ebrio se acercó con una serie de expresiones laudatorias respecto a mi mensaje de manera inexplicable, comenzó a decirme después:

Todo estuvo bien como le dije - me decía con una mirada seria y preocupada- usted  es un buen orador pastor, pero eso no quiere decir que lo que predicas es la verdad. Y le demostraré porqué: ¿Usted cree que Dios es bueno o malo? La respuesta lógica y bíblica es que Dios es bueno, Dios es amor. Y si Dios es amor ¿crees usted que Dios va a destruir a todos sus hijos cuando vengan? ¿Usted destruiría a sus hijos? La respuesta lógica es que NO. Usted siendo malo no haría eso. Menos Dios. Ahora, usted podría decirme que la Biblia dice que así será, que Dios destruirá a todos los que no aceptaron seguir a Jesús, pero si Dios es bueno, y Dios perdona, entonces hay oportunidad hasta el último minuto. Cuando le digo que usted es mentiroso, lo digo porque usted dijo que Jesús pronto volverá y llevará a sus hijos, los que vivieron en su amor y le aceptaron por fe. Pastor, yo no creo eso. Digo que es mentira porque ese mensaje quita a las personas la oportunidad de vivir los placeres de este mundo y contentarse con ir a la iglesia, cantar, orar y etc. Yo haré lo siguiente. Cuando Cristo esté apareciendo en las nubes de los cielos, me arrodillaré y le pediré perdón y como Dios es bueno me llevará al cielo. Iremos al cielo usted y yo, ¿qué ganó usted perdiendo tanto tiempo en la iglesia, si igual seremos salvos todos?  Yo no puedo dejar el alcohol por varios años, me gusta. Ojo no soy adicto. Es simplemente un gusto, un placer que no causa daño a nadie. A mi si, en salud física pero espiritual no. ¿Ya ve pastor que decirle a la gente que abandone la vida mundana es simplemente un engaño por no entender el plan de Dios y su gran amor?

Después de decirme esas "nuevas luces" se fue y no esperó respuesta. Solo dijo: "Cumplí con mi misión, saque usted conclusiones". Me quedé pensando en que hay tanta locura. Mientras me dirigía a casa pensando en la conversación con el hombre ebrio, me imaginé, solo imaginé y pensé, ¿qué tal si el hombre ebrio tiene razón? Imaginemos qué pasaría:

Jesús aparece en las nubes de los cielos, y bueno, aquél hombre ebrio se arrodilla y comienza a llorar y a pedir perdón por todo lo que hizo en su vida a fin de que Jesús se compadezca de él y lo lleve al cielo. Jesús como es bueno, lo mira con amor y le dice que no se preocupe, que su amor es tan grande que lo llevará al cielo. En el cielo, aquél hombre ebrio ya no es más borracho, se le pasó su borrachera. Es feliz por algunos días. El ambiente es totalmente distinto al mundo terrenal. Todos a los pies de Jesús aprenden de la ciencia de la salvación, etc. A él le parece interesante, muy bueno... pero él está acostumbrado a los placeres del mundo, le gusta, le agrada y siente deseos de tomarse unas cervezas, whisky., algún trago, pero no hay... pregunta dónde encontrar alguna bebida alcohólica y no existe lugar. La pregunta es ¿sería feliz un hombre que gusta embriagarse? ¿sería feliz un alcohólico en el cielo? La respuesta lógica es NO. Entonces Dios no llevará al cielo a borrachos (1 Cor.6:9,10) no porque sea malo, sino porque Dios es bueno y como tal sabe que ningún hombre inconvertido sería feliz en el cielo (1 Cor. 6:9-20 cf. Apo. 21:8). Dios no llevará al cielo a personas que no han abandonado la vida de pecado, no porque sea malo, sino porque Dios es bueno y sabe que jamás sería feliz en el cielo un adúltero, borracho, homicida, idólatra... y es que en el cielo esas cosas no existirán.

Elena G. de White: "El pecador no podría ser feliz en la presencia de Dios; le desagradaría la compañía de los seres santos. Y si se le pudiese permitir entrar en el cielo, no hallaría alegría en aquel lugar. El espíritu de amor puro que reina allí donde responde cada corazón al corazón del Amor Infinito, no haría vibrar en su alma cuerda alguna de simpatía. Sus pensamientos, sus intereses, sus móviles, serían distintos de los que mueven a los moradores celestiales. Sería una nota discordante en la melodía del cielo. El cielo sería para él un lugar de tortura. Ansiaría ocultarse de la presencia de Aquel que es su luz y el centro de su gozo. No es un decreto arbitrario de parte de Dios el que excluye del cielo a los malvados: ellos mismos se han cerrado las puertas por su propia ineptitud para aquella compañía. La gloria de Dios sería para ellos un fuego consumidor. Desearían ser destruidos para esconderse del rostro de Aquel que murió por salvarlos" (Camino a Cristo, pág. 11).

Extraordinario mensaje, un mensaje lacónico que encierra verdades grandes. Ciertamente Dios es bueno. No hay dudas de ellos. Es su amor magnífico y maravilloso el motor de todo lo que ya lo dejó escrito en su Libro Sagrado.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La caída no es un suceso sino un proceso...


Gloria Montalvo en su libro Al borde. La caída no es suceso sino un proceso, describe de manera extraordinaria asuntos éticos de la vida de un líder o pastor en las que muchas veces está propenso a caer o donde se encuentra su talón de Aquiles. Entre varias verdades me impactó la siguiente declaración: "Transferimos a los demás, no lo que hablamos, sino lo que somos". Me emociono a más cuando leo el evangelio de Mateo 7 en los versículos 28 y 29 donde menciona que la gente se admiraba de las enseñanzas de Jesús porque Él enseñaba como quien tiene autoridad. No hay dudas. Jesús es el maestro por excelencia, pero no solo por sus dotes como maestro, por su magna pedagogía o su elocuencia sino por que lo que Él enseñaba era sencillamente lo que vivía.

En mis años de estudiante, cuando dedicaba mis vacaciones al colportaje, llegué a venderle un libro sobre salud a una ejecutiva de un prestigioso banco de la ciudad. No me hubiera comprado el libro a no ser porque usé frases alarmantes como: "sabía usted que el 90% de enfermedades ingresan por la boca?", "¿sabía usted que 600 mililitros de bebidas gaseosas es igual a consumir catorce cucharadas de azúcar?", "¿sabía usted que el pollo a la brasa tiene en demasía el famoso agente cancerígeno benzopireno que es igual a fumar 60 cigarrillos?". Al decir esas frases que todo colportor conoce, la mujer se sorprendió en gran manera y mirándome fijamente a los ojos me dijo: "está usted diciendo que si yo no fumo, al comer un delicioso pollo a la brasa con una gaseosa heladita estoy propiciando una diabetes, que ya lo tengo, y un cáncer al pulmón aunque jamás haya fumado cigarrillos?". Tal como lo escuchó - le dije mostrándole el libro que tenía en mis manos. La ejecutiva tomó el libro entre sus brazos y como si alguien quisiera quitar lo metió en su maletín y dijo: "No hay vueltas que dar, este libro es mío". 

Fue una venta sencilla, al contado y con las recomendaciones que la mujer me dio vendí muchos libros más con éxito. No obstante, la historia no tiene un final feliz. Unas semanas después, un sábado por la noche, después de unas cobranzas saliendo de la iglesia, con unos amigos decidimos darnos un gustito y ¿qué mejor que un pollo a la brasa? Así que nos sentamos al rededor de una mesa y disfrutábamos de la cena, cuando de pronto ingresó a la misma pollería, la mujer ejecutiva del banco, la mujer a la que yo convencí para comprar el libro de salud con el argumento trillado (pero nuevo para ella): "sabía usted que el 90% de enfermedades ingresan por la boca?", "¿sabía usted que 600 mililitros de bebidas gaseosas es igual a consumir catorce cucharadas de azúcar?", "¿sabía usted que el pollo a la brasa tiene en demasía el famoso agente cancerígeno benzopireno que es igual a fumar 60 cigarrillos?". Al verme, sorprendida exclamó: "no debería vender libros de salud Sr. Cordero. No se enseña lo que no se vive, y no se vive como no se enseña". Ya debes imaginarte cómo me sentí en aquél momento. Solo atiné a decirle (a manera de excusa): "estamos en proceso de cambio". 

Creo que no necesito reflexionar mucho para entender el mensaje de hoy. Soy un joven pastor, misionero con cinco años en la obra (en el lenguaje adventista) y a la verdad cuánta razón tenía aquella mujer ejecutiva de banco: "No se enseña lo que no se vive, y no se vive como no se enseña". Con frecuencia he tenido que luchar con esta verdad y finalmente caer derrotado o saltar victorioso. Y es que es tan fácil enseñar, resulta sencillo hablar y hablar sobre temas aunque no la hayas experimentado, y cuán difícil es vivir de acuerdo a lo que enseñas. Y como siempre, la conclusión es conocida, la solución a decir verdad es simple: Cristo, Jesús, solo Él puede enseñarnos a enseñar con autoridad. ¡Pero eso yo lo sé! ¡Sé que Cristo es el único que puede hacer que yo sea un pastor con autoridad! Pero la gran pregunta es, si sabes ¿por qué no lo aplicas? A mi mente viene una ilustración en la vida de Mahatma Ghandi sobre el niño que comía mucho azúcar, cuya madre se presenta ante Ghandi en busca de consejo sobre el problema con su hijo. El famoso pensador político la escucha y le dice que vuelva dentro de varios días. Cumplidos los días la mujer vuelve a escuchar el consejo sabio de aquél  filósofo: "No comas azúcar". La madre del niño preocupada y sorprendida le dice Ghandi, "¿tuve que esperar varios días para que usted me diga solo eso? ¿ no podía ese mismo día decir este consejo?". El filósofo le respondió: "hace varios días yo también consumía mucha azúcar".

La Biblia dice que Jesús enseñó con autoridad. ¿cómo lo logró? Si leemos cuidadosamente los evangelios descubriremos que la dependencia que Jesús tenía en su padre es realmente sorprendente. Me encanta leer Lucas 18: 1 "Jesús les contó una parábola acerca de la necesidad de orar siempre y no desmayar". Jesús ve a la oración como una necesidad. Una necesidad es diaria, irreemplazable y no negociable. Yo no puedo decir, ésta semana no comeré ningún alimento y no sufrir las consecuencias de esa decisión. La oración, así como la comunión no puede negociarse, reemplazarse ni postergarla. Creo fielmente que si Jesús enseñaba con autoridad, era por la comunión real y limpia que guardaba con Dios. ¿Acaso no has sido testigo de que cuando la comunión con Dios era óptima, tu ministerio, tu vida fue exitosa (y no me refiero necesariamente a éxito humano, sino de paz, esperanza y amor)?

Nadie cae de la noche a la mañana. La caída de los líderes, políticos, deportistas y religiosos es un proceso, no es un evento. Juan Manuel Vargas, futbolista peruano, tuvo un despegue extraordinario en el Catania de Italia lo que le permitió fichar por la Fiorentina... en su mejor momento lo pretendían otros clubes famosos comenzó a relacionarse con asuntos fuera de el césped. No fue un evento, fue un proceso de varios meses, tal vez años, que finalmente lo tuvieron que prestar por bajo rendimiento y problemas de carácter al Génova. Y es que cuando pierdes el foco de tu vida, de tu ministerio simplemente acabarás arruinando todo lo que en años has construido. 

Finalizo esta reflexión con muchas cosas sin decir. Como siempre, quizá confusos al lector, pero quisiera pedir algo: Olvídate de todo, menos de la necesidad de orar y no desmayar. Solo la comunión diaria te protegerá de una caída. Una comunión diaria y real evitará que destruyas lo que por años has construido. La comunión no es fácil, hay que ser perseverante.

¡Dios te bendiga!

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

martes, 22 de octubre de 2013

El Regreso...


Enrique, el protagonista de la película El Regreso, describiendo su condición alejado de la iglesia, viviendo una vida sin límites menciona con tristeza: "nadie puede ser feliz nadando en el charco, después de haber nadado en aguas limpias".  Nada más cerca a la realidad. Acabo de visitar Gustavo, un ex adventista, alejado de la iglesia hace siete años.  Mirada triste, rostro desencajado, cabello crecido y barba que reclama a leguas la intervención de una navaja.

Tus hermanos y amigos de la iglesia te aprecian Gustavo - le hablo mientras le aprieto las manos después de que Ricardo me lo presenta- me han pedido que podamos visitar a uno de los fundadores de la iglesia en el distrito. Él permanece sorprendido con mi visita. Sorprendido pero a la vez incómodo a más. Es entendible su situación, tal parece que mi acompañante no le llegó a comunicar de nuestra visita (después me dijo: "pastor, es que si le avisaba no nos iba a esperar"). Con un desgano notable y una sonrisa chueca nos invitó a pasar a la sala de su departamento. Un departamento pequeño, un imponente LCD y unos muebles negros con una serie de objetos lejanos a la sala. Nos sentamos frente a frente. Para romper el hielo como es usual le felicito por su buen gusto por el arte indicándole la pared que tenía colgado cuadros y lienzos de pintura contemporánea (que a decir verdad no los llego a entender por más intento que hago, es que para mí son solo inexplicables al ojo común).

Ah, sí, me gusta coleccionar trabajos de mi hermano mayor, él era pintor- me dice mientras apunta un cuadro en uno de los estantes de manera- su nombre era Joaquín y murió hace siete años. Fue el día más triste de mi vida y ningún "hermanito y amigo" de la iglesia donde supuestamete fui uno de los fundadores, vino a verme y a preguntar qué es lo que había pasado. Fue un sábado, un sábado glorioso, un día de reposo que la pasé solo con mis padres y algunos vecinos. Fue un día triste no solamente porque mi hermano mayor murió sino porque ese día me di cuenta que mis "hermanitos" de iglesia estaban muertos pues no vinieron ni siquiera a ver porqué no fui a la iglesia ese día.

Pero sí estuvieron en la junta donde me disciplinaron porque me habían visto tomando cerveza después de un partido de fútbol un mes después de la muerte de mi hermano. Por ello me sorprende que usted, que no me conoce, diga: "tus hermanos y amigos te aprecian". No lo creo, lo creí alguna vez. Pensé que era así cuando era el director de jóvenes de la iglesia, cuando estaba bien y no necesitaba ayuda.

Típico. Jamás te visitaron para animarte y saludarte y solo te visitan para decirte que serás disciplinado. Antes de estudiar teología, estudié enfermería y aprendí sobre el famoso "PAE" palabra o abreviatura muy usado por todo enfermero o enfermera, significa: "PROCESO DE ATENCIÓN DE ENFERMERÍA", consta de cinco pasos: Valoración, Diagnóstico, Planificación, Aplicación y Evaluación. Este proceso se puede desarrollar en dos lugares, en la atención comunitario (énfasis preventivo) y la atención clínica (énfasis curativo o tratamiento); la primera, COMUNITARIO, es en la casa del paciente, lo visitas, ves cómo está en su alimentación, servicios higiénicos, etc..., la segunda, CLÍNICA, es en el hospital, el paciente viene enfermo y tienes que ver sus heridas, etc... Ambos atenciones de enfermería, pero uno es preventivo y el otro es de curación. 

En la iglesia muchas veces obviamos la atención comunitaria, esa que se hace en la casa, la visitación del hermano cuando está bien, cuando no está enfermo... pero sí hacemos casi siempre la vista clínica, cuando está mal, cuando el hermano está enfermo, cuando ya no va a la iglesia,cuando le vamos a comunicar que será disciplinado. Triste pero real.

Sin embargo, a pesar de que ellos, mis "hermanitos y mis amiguitos" adventistas me abandonaron y sufrí mucho. Puedo ver  hoy después de siete años que no hay nada bueno lejos de la casa de Dios, lejos de los brazos de amor de Dios.  Quise alejarme de Dios para rebelarme contra su iglesia, que sienta que por su culpa yo me alejé de Dios y solo coseché dolor. Vivo infeliz lejos de Dios, lejos de la casa de Dios... soy infeliz, y ahora entiendo que es necesario volver a la iglesia para enseñar a los hermanos que hay gente que necesita de ellos en momentos difíciles, así como yo los necesité- me dijo mientras lágrimas gruesas y veloces se deslizaban sobre sus demacradas mejillas.

Gustavo da fe de que "nadie puede ser feliz nadando en el charco, después de haber nadado en aguas limpias". Me siento feliz por la decisión de Gustavo, y triste a la vez porque en más de una oportunidad fui indolente y duro ante el dolor de un hermano. No actué con prontitud y no prioricé la atención comunitario...

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

martes, 8 de octubre de 2013

Un pastor jaujino



"Te voy a prestar un caset que te va a ayudar mucho. A mí me ayudó mucho y sé que hará lo mismo contigo". Fueron las palabras de Simón, uno de mis primeros amigos adventistas. Simón me los prestó seguro de que si yo escuchaba al menos un sermón, mi vida sería tocada por el poder de Dios. Lo miré extrañado por tanta confianza y fe en ese caset nada pomposo ni extraordinario. Medio incrédulo, llegué a mi casa y escuché por primera vez a un predicador con voz melancólica, triste y como queriendo llorar. El sermón trataba sobre el pecado de David con Betsabé. Fue después de escuchar el sermón que entendí porqué Simón le tenía mucha fe al caset. Realmente el sermón fue poderoso.

Confieso que fue uno de los sermones que llegué a memorizar porque la escuché una y otra vez. Es más, confieso que fue uno de los sermones que más prediqué cuando fui colportor en Tocache y Tacna (en mis primeros años de estudiante de teología). Y fue ese sermón que innumerables veces  me llevó a recapacitar en mi vida y a tomar un rumbo correcto (en mis tiempos de estudiante de teología) pues jamás pude olvidar una de las frases que aquél predicador dijo: "No te puedes imaginar qué cosas maravillosas y bonitas puedes hacer con Dios, pero así también no puedes no te imaginas qué terribles cosas puedes hacer cuando estás sin Dios" (amigo Eduardo, la frase no es mía, pertenece a un gran predicador...).

Mi amigo Simón me preguntó después de una semana, "¿qué tal? ¿escuchaste al pastor Bullón?". Lo miré extrañado y le dije: "¿pastor qué...?". Emocionado me miró a los ojos diciendo: "Pastor Alejandro Bullón, ese es el nombre del predicador del caset que te presté". En mi tierra natal, Jauja, el apellido Bullón es muy conocido, fue por ello que me sorprendió que aquél predicador se apellidara así. Y al confirmar que efectivamente se el predicador de caset se apellidaba así, le conté que el sermón me gustó y que me gustaría escuchar otros sermones más.

Fue así como un joven jaujino fue tocado por el poder de Dios a través de un caset del Pr. Alejandro Bullón (tiempo después supe que el Pr. Bullón también era de Jauja, la primera capital en la historia del Perú). Me volví un fiel seguidor de sus sermones, sus artículos y libros. El segundo libro adventista (después de El Conflicto de los Siglos) que leí fue Fuerzas para vencer. Uno de los libros más impactantes que leí. Era como si el Pr. Bullón escribiera ese libro sabiendo mi vida, como si me conociera... hablaba de mi vida, de mis luchas, temores y ... Simplemente era un libro que necesitaba un joven recién bautizado queriendo ser fiel a Dios en medio de un mundo de dificultades.

Fue en la casa del Pr. Isidoro Valencia (actualmente pastor jubilado) donde terminé de leer aquél libro. Sentí el llamado de Dios claramente. Confirmé el llamado de Dios para ser un misionero, un pastor. Lloré de emoción al saber que había un Dios de amor que me amaba como nadie más podía hacerlo, ni mi madre. Ese día, un 26 de diciembre del 2003 descubrí que amar a Jesús era todo.

Mi amigo Simón no estuvo equivocado cuando me dijo que los mensaje del Pr. Bullón me ayudarían. Lo hicieron, pero fue Dios a través de él, a través de los mensajes del hoy por hoy, el evangelista peruano más grandes de todos los tiempos (y es de Jauja...una pequeña ciudad detenida en el tiempo, católica, tradicionalista, supersticiosa, bohemia a más...). Yo mismo muchas veces regalé DVDs o CDs del pastor Alejandro Bullón con mucha fe, con oración, con la confianza en que Dios usará los mensajes del predicador para llamar a los que aún no lo aman.

Cuando llegué a la universidad adventista de mi país, muchos de mis compañeros hablaban del pastor Bullón como un ídolo (no me sentí solo), como un ideal a alcanzar. Todos queríamos ser como el pastor Bullón, evangelistas. Era interesante que en cada exposición, presentación de algún tema, aunque no sea relacionado al evangelismo la mayoría de mis compañeros no hablaban, sino predicaban... como el Pr. Bullón... como queriendo hacer llamados (era interesante, y eso que no les cuento cómo fue el curso de homilética... les contaré en otra oportunidad). 

Tiempo después, en julio del 2004 el Pr. Bullón predicaría en la Plaza de Toros de Acho en Lima. Era la primera vez que lo escucharía en vivo y en directo. Lamentablemente lo vería desde las graderías... a lo lejos. No me importaba, lo importante era que lo vería y escucharía. Cuando cantábamos mientras el orador entraría en escena, miré hacia el palco oficial y principal de la plaza, que estaba  como a 50 metros de mí, lo vi por primera vez. Era el Pr. Alejandro Bullón. Mi corazón se estremeció, era el predicador que Dios usó en varias oportunidades para darme lecciones.

Después de algunos años lo volvería a ver otra vez en la Universidad Peruana Unión, vino para el sepelio de su madre. Lo vi de cerquita. Solo lo saludé... pero no me animé a tomarme una foto con él ni a pedirle unas palabras... porque sabía que no era el momento adecuado. Me sentí triste por no haberme tomado una foto con mi "ídolo" (deben entender por favor... pido me entiendan. Es como si yo fuera jugador juvenil de fútbol y él fuera el Messi del evangelismo, algo así).

Actualmente soy un joven pastor. Trabajé en Tocache, Pucallpa, Iquitos y ahora en Lima. Hasta ahora no he tenido la oportunidad de saludar al Pr. Bullón, darle la mano y abrazarlo... y tal vez agradecerle por sus mensajes. No sé si algún día tenga el privilegio de hacerlo. Algo sí sé, es que si no es en esta tierra, al menos tengo la esperanza de hacerlo en el cielo. Donde de seguro podré hacerlo sin ningún impedimento...

Es posible que tú y el Pr. Bullón sean amigos, es probable que tú hayas conversado, comido y jugado con el Pr. Bullón y que para ti no signifique mucho lo que he escrito hoy. Es posible que creas que he escrito una tontería y que no crees que es correcto ensalzar ni admirar tanto a un humano. Es posible. Hace dos años fui a un Concilio de Publicaciones en el Brasil y conocí a un pastor argentino que contó que en algún momento conoció al Pr. Bullón. Dijo: "Yo toqué tuve la Biblia del Pr. Bullón cerca de diez minutos... él estaba orando en el camerino y cuando salió le entregué su Biblia y me dijo: "Gracias hijo". Sentí que un hombre de Dios me habló...". No me avergüenza contar y escribir lo que hoy lees. Sin duda el Pr. Bullón es un hombre de Dios. Sus mensajes son hasta hoy como bálsamo que Dios usa para hablarme al corazón.

Dios bendiga el ministerio del Pr. Alejandro Bullón, mi paisano.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
 

jueves, 12 de septiembre de 2013

¿Amas lo que predicas?


El profesor trataba de captar nuestra atención pero no lo conseguía (siempre pensé que no era su don el enseñar). Algunos compañeros le habían apodado, "el profesor diazepam" por su gran capacidad de motivarnos a dormir), creo que la única clase que disfrutamos fue cuando trajo a un periodista local en donde compartió sus experiencias y nos enseñó a utilizar una cámara filmadora. No obstante, era uno de los profesores más queridos entre sus alumnos. Las razones eran sencillas: Era muy impuntual (podíamos llegar tarde y era probable que él aún no llegara),  constantemente se enfermaba (eso es lo que nos decían, pero no le creíamos porque lo habían visto muy "sanito" en un bar en un día de clases), y sobre todo todos aprobaban en su curso.

Ayer me acordé de él, fue él quien nos contó la tragedia que había sucedido en los Estados Unidos de Norteamérica. Las noticias estaban transmitiendo en vivo y en directo el ataque a las torres gemelas, y como él venía tarde a clases. Nos dijo: "Muchachos, ha ocurrido una tragedia en Estados Unidos. Lo están bombardeando como a hijos. Por eso me hice tarde. Es algo que ustedes debieran saber. Es por ello que vamos a suspender la clase preparada para hoy y vamos a reunirnos en grupos de cinco para analizar qué es lo que ocurrirá en adelante...". Profesor - le preguntó un alumno- ¿No sabemos mucho de lo que sucedió? ¿Cómo podemos hacer un ensayo sobre ese hecho si solo tenemos la información de su persona y creo que no es suficientemente detallado? Entonces dijo: "Pues bien, lo mejor que podemos hacer es ir a la cafetería del colegio y vemos las noticias...". Todos los alumnos dijeron: "Sí... Profe eres lo máximo... eres el mejor".

¿Qué será de aquél profesor? Lo recuerdo bien por sus acciones pero si me preguntas su nombre no sabría responderte. No me acuerdo el nombre del profesor "diazepam". Siempre buscaba algo para no hacer clases. Nos indicaba que debíamos reunirnos en grupos de trabajos para desarrollar el libro de clase y mientras él se sacaba los zapatos debajo de su pupitre y se disponía a leer sus periódicos (Libero y Ajá) en clases de comunicación. En realidad no los leía... los ojeaba y después de unos 10 minutos se dejaba caer profundamente en los "brazos de Morfeo" (como decía mi abuelito). Siempre pensé que era profesor simplemente por que era su único trabajo. Llegué a pensar que jamás quiso ser profesor. Imaginé en algún momento que le obligaron a dedicarse a la docencia. ¿Cómo puede alguien ser feliz haciendo lo que no le gusta? ¿Cómo puede alguien ser feliz dedicando su vida a una causa que no le apasiona? ¿Cómo puedo ser feliz si no amo a lo que me dedico?

¿Y qué de mí? ¿Amo la causa que predico? ¿ Amo hacer la obra que hago? ¿Me apasiona hacer lo que hago? Cuando era estudiante de enfermería en la Universidad Nacional de Ucayali en la ciudad de Pucallpa en el Perú, un día conocí el evangelio de Cristo. Me apasioné por Él, su causa y la magna misión. No quise esperar tiempo alguno. Decidí firmemente ser pastor y abandonar mi carrera en curso. Necesitaba un consejo. Fui a la oficina de un pastor y aquél pastor me aconsejó: "Si quieres ser pastor, tienes que amar la obra de Dios. Tienes que amar a las almas por las cuales Jesús murió a tal punto de entregar su vida en la cruz de calvario. Si no amas a Dios y a su obra... jamás serás un pastor feliz. ¿Y sabes cómo sabrás si amas o no a Dios y a su obra? Tienes que colportar. Tienes que colportar (vender libros cristianos con mensajes de esperanza) al menos una campaña  (tres meses a cuatro) y verás si te gusta o no la obra de Dios". Jamás olvidaré esas palabras, aquél pastor es ahora un pastor jubilado, el Pr. Gerardo Medina.

Cuando colporté, entendí las palabras de aquél sabio pastor. Entendí  a qué se refería "amar a Dios y a su obra". En realidad no son dos cosas separadas, son una sola. Una depende de la otra o es consecuencia de la otra. El que ama a Dios ama a su obra, y el que ama a la obra es porque ama a Dios. Lo primero es amar a Dios. Eso lo entendí en tan solo tres meses. Cuando finalizó mi campaña de colportaje, allí parado frente a un puente a la salida de la ciudad donde colporté (Tocache) dije: "Te amo Dios, te amo y creo que podré amar a tu obra...". Amar a Dios y a su obra es un asunto diario. No es un asunto de día o de fecha. Es cada día... todos los días.

Anoche visité una de mis iglesias más lejanas. Al ver a los hermanos tan sencillos, tan tiernos y abiertos a recibir el mensaje de Dios a través de Su Palabra, la Biblia, pude sentir que amo hacer lo que hago. Amo a las almas aún. Lo confieso. Tenía miedo de que ese amor se había enfriado. Alguien puede decir: "¿Cómo puede hablar así?". Soy tan humano como tú, soy tan sencillo y simple. El ritmo de vida es cruel. Estás preocupado con las actividades eclesiásticas y eso eso bueno, pero cuando te olvidas de que son personas las que son tu prioridad con mucha probabilidad puedes perder el foco de tu misión: Amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. Eso es lo que el Pr. Gerardo Medina me dijo: "Ama a Dios y su obra". La obra de Dios es amar a mis prójimos. No amar un evento, las luces, el programa, buenos micrófonos, equipos multimedia, etc... Amar a las personas. 

Conocí a alguien que me dio lecciones grandes sobre amor al prójimo. Yo era departamental en la Misión del Oriente Peruano. Fui invitado a una campaña en una zona muy alejada de la ciudad. La mayoría de las personas son de la étnia shipiba. En las noches predicaba en la plaza del pueblo. En el día salía a visitar a las personas a sus casas, que eran muy distantes las unas de las otras. Yo tenía pereza por el calor, los mosquitos, zancudos... La alimentación no era buena, comidas regionales o de la zona... Me sentía incómodo por los servicios higiénicos que no eran mas que simples letrinas caceras y mal ciudades. Bañarse era un aventura. Teníamos que zambullirnos en las aguas turbias un desvío del río Ucayali. No entendía porqué le decían bañarse porque entré con ropas blancas y salieron cremas. Y mientras yo trataba de no mostrar mi incomodidad como un fiel misionero (aunque por dentro contaba los días para salir de ese lugar), podía ver sin embargo, al pastor que me invitó, tan feliz, tan contento. Su nombre era Aholiab Lozano Almanza, hijo de pastor. Uno de esos días le dije: "Tú sí que amas la obra que haces". Él me dijo: "Yo he nacido para ésto, ésta es mi vida. No me veo fuera de ellos". Mi corazón se conmovió a más. No lo demostré, pero nunca olvidé esas palabras. 

Acabo de volver de visitar a  tres familias de una de mis iglesias desde la madrugada (visitar es lo más hermoso del ministerio pero ese ese otro tema), y recordé a mi buen amigo Aholiab Lozano. Pero no se trata de él, sino de mi y de ti que lees ésta reflexión. Se trata de pisar tierra y recordar una vez más sino entender que jamás seremos felices haciendo la obra de alguien a quién no amamos. Si queremos ser exitosos (y hablo de éxito real, el éxito que viene como resultado de hacer las cosas como Dios quiere aunque los números no nos acompañen, aunque es muy difícil) tenemos que pedir cada día que Dios nos ayude a amarlo, amarlo fuertemente más que a todo y a todos.

Querido Padre Celestial. Tú me conoces. Tú sabes todo, pero no te conformas en saber sino que quieres intervenir en nuestras vidas ara cumplir tu propósito. Delante de tu pongo mi corazón, mi mente, mis fuerzas para recibirte, para amarte como nos dices que debemos amarte, y amándote como deseas, amaré a mi prójimo, amaré a Tu causa, amaré a tu iglesia... amaré las almas.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

jueves, 5 de septiembre de 2013

Que sea hecho tu voluntad...


“Mirad cual amor nos ha dado el padre para ser llamados hijos de Dios” 1 Juan 3:1

Muchas veces  escuché decir que el amor de Dios solo se podría comparar al amor de una madre, no lo entendía a cabalidad hasta el día que fui madre. Creo que  cuando se es padre o madre nos es posible entender mejor el amor que Dios siente por nosotros.
Mi hija mayor llegó, como todos los hijos, como una bendición grande a nuestras vidas. No obstante se enfermaba constantemente y eso nos hacía llevarla constantemente al hospital, hasta inclusive con solo ocho meses estuvo hospitalizada tres días. Era terrible y doloroso ver a tu hija tan pequeña e indefensa sin entender lo que pasaba, pues a cada momento venían los doctores y enfermeras para tratarla, pero ella tenía horror por ellos.

Cuando tuvo nueve meses, después de dos semanas de haber salido de hospitalización, nuevamente empezó a tener una fiebre muy alta, le administré paracetamol  y no le bajaba la temperatura. Mi esposo no se encontraba en casa, estaba fuera de la ciudad  realizando una campaña. Yo estaba con mi suegra y mi bebé en casa, así que decidí llevarla de emergencia al hospital pues la fiebre no menguaba. Cuando llegamos, el médico al instante solicitó que se le pusiera  una inyección para bajarle la fiebre. Como se imaginarán mi niña lloró mucho, y el corazón “se me salía” pero me hacía la fuerte.
Dieron de alta a mi pequeña diciendo con  eso ya no le iba a subir la fiebre y que le diera sus medicamentos al día siguiente. No obstante, en casa, nuevamente le empezó la fiebre y toda la madrugada me la pasé cuidándola para que no se elevara su temperatura sin mucho éxito. Durante el día le subía y le bajaba la fiebre, y llegó la noche y fue igual. Veía muy mal a mi niña, y  sabía que si la llevaba al hospital le iban a hacer lo mismo. No podía soportar ver tan mal a mi hija.

Algo dentro de mí me decía que no la llevé. Nunca olvidaré esa noche, oré, lloré  y clamé al Señor toda la  noche y al final le dije: “Señor tú sabes cuánto amo a mi hija, pero sé que tú la amas más que yo. Por favor cúrala” y agregué algo que es difícil decir cuando se trata de alguien que realmente amas: “si es tu voluntad, cúrala,  sino Señor”.

Hasta el día de hoy  a mi pequeña no le ha vuelto a dar una fiebre tan alta como aquellas y no volvimos a un hospital. Allí pude entender que Dios nos ama mucho más de lo que nosotros podemos amar.

Lic. Charly  M. Ríos de Cordero 

miércoles, 21 de agosto de 2013

No somos de este mundo...


Dan Brown en su último thriller Inferno presenta al catedrático de Simbología de Harvard, Robert Langdon en Florencia, Venecia y Estambul tratando de descifrar los acertijos ingeniosos que Bertrand Zobrist, un famoso bioquímico y especialista en genética lineal y transhumanista (H+) declarado, en un escenario de arte clásico, pasadizos secretos y ciencia futurista tiendo como fondo a una de las obras de literatura más misteriosas de la historia: El infierno de Dante. En la obra también se presenta a Sienna Brooks una doctora con muchos secretos, todos a causa de su excepcional intelecto de quien se hace referencia: "Sienna se había pasado la niñez como una extranjera en un país desconocido. Una alienígena atrapada en un mundo solitario, intentó hacer amigos, pero las frivolidades a as que sus compañeros dedicaban su atención no tenían interés alguno para ella. Intentó respetar a los adultos, pero la mayoría no parecían ser más que niños grandes que carecían de las más básica comprensión del mundo que los rodeaba y, todavía peor, no sentían ninguna curiosidad o preocupación al respecto."

Hace unos meses llegó a casa un joven de una de las iglesias que pastoreo. El joven es uno de los más dinámicos y entusiastas que conozco. Pensé que había venido, como las veces anteriores, a compartir un nuevo plan distrital o una nueva idea para trabajar mejor en el ministerio joven. No fue así. Sus ojos ésta vez eran diferentes. Sus hombros encojidos y su rostro opaco me hacían suponer en segundos, que el joven estaba en una visita diferente. Le invité a sentarse y accedió. Ante todo, no hay nada de nada que no tenga solución. Todo tiene solución - le dije- y lo miré mostrándome amigo. Él joven respiró hondo para luego exhalar como si hubiera terminado una gran carrera, frunció en ceño y con sus ojos entre abiertos y rostro de desesperación me dijo: "creo que ésta vez se equivoca pastor. No hay remedio ésta vez. La única solución para mi problema es que yo no siga entre nosotros". Mi corazón se aceleró, sentí un frío inexplicable... sentí mi estómago vació... y mis ojos como platos enormes no podían creer lo que escuchaba. Lo único que entendía por sus palabras era que el joven estaba insinuando o afirmando que la única solución para el problema "x" que le aquejaba era quitarse la vida. ¡Esa no es una noticia buena por supuesto!

Traté calmarme y luego le dije que quitarse la vida no es una decisión sabia ni para él ni para su familia y mucho menos para su novia, con la que se va casar dentro de cinco meses. Mencioné el asunto de su matrimonio adrede pensando que era ese el motivo o ella, la novia, la culpable de loco pensamiento y fatalista. Él me miró con desesperación mientras las lagrimas se deslizaban presurosas por sus mejillas para ser limpiadas de vez en cuando por sus puños, y dijo: "Lo hago por ellos. No soy feliz con ellos ni con nadie. Los amo, eso no tiene discusión. Amo a mi novia, a mi familia y a ustedes mis hermanos de la iglesia como no se imagina. El amor por ellos es fuerte y verdadero, pero siento que no cuadro entre ellos, ni entre ustedes. No cuadro en la universidad ni en mi trabajo. No cuadro en el mundo... es más creo que no cuadro en los planes de Dios". Las palabras de aquél joven me dejaron en shock. Un vacío existencial a leguas. Había escuchado de este problema en no pocos. Pero jamás, jamás en un joven cristiano, un líder de iglesia, un prominente joven admirado por muchos.

En segundos intenté recordar qué es lo que yo había hecho para que el joven se sintiera así de modo que me involucrara como uno de los culpables para que él no "cuadre". Y como si supiera que quería una respuesta a mi búsqueda mental él dijo: "En mi casa quieren que sea un joven normal como mi hermano menor, porque él sale con cuanta chica encuentre y la pasa de fiesta en fiesta, y mi padre como buen militar desea que un día él, yo y mi hermano nos sentemos en un bar y bebamos hasta emborracharnos. En la iglesia la mayoría quisiera que sea más comprensivo con los nuevos jóvenes, que no sea tan estricto y "extremista". Usted pastor desea, y me lo ha dicho varias veces, que me dedique más a mi iglesia local con el plan de evangelismo y no tanto a los jóvenes de las demás iglesias ni a sus actividades sociales. En la universidad mis compañeros me piden que sea más abierto a las nuevas ideas y que goce la juventud que es una sola. Mi novia me pide más tiempo para ella y que si en realidad nos casaremos pronto que pensemos en serio las cosas pues cuando nos casemos muchas cosas quedarán a un plano secundario ya que ella será la prioridad después de Dios. Pastor, si se ha dado cuenta todos esperan lo que no soy de mi. Nadie me acepta como soy. Nadie entiende que yo tengo una personalidad. Nadie está contento con lo que soy. Entonces la única solución que le encuentro es que como no"cuadro" con nadie. Es mejor desaparecer. Y como sé que en ningún lado del mundo podré estar solo, lo mejor es morir. Y he venido acá pastor, porque aunque he tomado la decisión de quitarme la vida, aguardo la esperanza, esa que me hace feliz... las pocas veces que fui... que algo pueda decirme que me haga cambiar de opinión... estoy mal". Su cada palabra fue tan elocuente y contundente que pensé por unos segundos que temía que había llegado al lugar y con la persona equivocada. Yo no sabía qué responderle. Es posible que muchos ya tendrían palabras por cientos para sermonear y aconsejar al joven. Yo no.

Me acerqué y le puse mi mano sobre su hombro. Le dije: "Amigo, creo que en menor o mayor grado, todos hemos sentido eso alguna vez o algunas veces. Yo mismo, a pesar de ser pastor, he sentido incomprensión entre los demás. He sentido que no "cuadro". Es cierto, te mentiría si te digo que he pensado quitarme la vida. No. Pero he pensado en ir a un lugar desconocido y no sé... vivir allí sin que nadie me haga sentir un extranjero en mi propio país o un extraterrestre en mi propio mundo. Pero ¿ya olvidaste lo que dice la Biblia? "Pero ustedes no son de este mundo. Sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece" (Jn. 19b). Si fuéramos del mundo el mundo nos amaría, pero no lo somos." Así que pronto... muy pronto iremos a casa. A un lugar donde todo este vacío e incomprensión sean simplemente pasado. Todas las cosas serán nuevas. Perdóname si yo contribuí para que te sientas mal. Sé ahora que no lo mejor. Gracias porque ahora tendré cuidado al pedir las cosas...

Después de conversar un buen tiempo finalmente el joven desistió de su pensar. Nos abrazamos y después de orar se fue. Hace dos sábados nos encontramos. Terminé de predicar en su iglesia y a la salida del templo me abrazó y me dijo con un libro en sus manos: "Pastor, ha leído usted Inferno de Dan Brown. Le dije que no, que había planeado leerlo pero que aún no he tenido la oportunidad. El joven me dijo. Léelo y encontrará a una mujer llamada Sienna Brooks que se "parece" mucho a mi. Mejor dicho, se parecía. Porque yo soy nuevo en Cristo y no pienso igual. Amo la vida para Cristo, amo vivir por Cristo...".

Hoy terminé de leer ese libro. Interesante. Lleno de imaginación pura y grandes datos históricos sobre arte y literatura. Pero nada mejor y más interesante que la Biblia, la Palabra de Dios.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví



  

martes, 16 de julio de 2013

¿Ojo por ojo?


El famoso político y pensador indio Mahatma Gandhi, dijo alguna vez: "Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego". No hay que pensar mucho para entender la profundidad del pensamiento. ¿Te imaginas qué ocurriría si todos actuaríamos a la defensiva? ¿Qué ocurriría si todos devolverían con la misma moneda el año que le han causado? No solo el mundo acabaría ciego, sino sordo, manco, etc. Pero no seamos muy apresurados en pensar y juzgar y tratemos de entender probablemente algo inentendible: ¿Es fácil perdonar? ¿Es justo quedarse de brazos cruzados y permitir que nos humillen y hagan infeliz nuestra vida? Ciertamente no. Nadie en su sano juicio debería permitir tal cosa. Una cosa es ser "mansos" y otra muy diferente es ser "mensos" (como dirían los mexicanos). Para entender mejor este detalle, es bueno recordar que hace más de dos mil años Jesús no aconsejó qué hacer. 

Jesús dijo: "Habéis oído que se dijo: "OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE. Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra" (Mt.5:38,39). ¿Qué es lo que Jesús nos dice hoy? No nos está diciendo que si te pegan un golpe en la cara, le entregues la otra cara para que termine de sangrarte. No está diciendo si asesinan a tu hijo entrégale el otro que esta vivo para que también haga lo mismo con él. No. Lo que Jesús nos está diciendo es que no devolvamos mal por mal. Perdonemos. Y es que si analizamos nuestras vidas nos daremos cuenta que en menor o mayor grado, nosotros también somos la parte agresora. Debemos ser conscientes de que en algún momento hemos hecho daño a alguien, o a muchos. Nos gusta presentarnos generalmente como víctimas, cuando somos a veces los victimarios.

¿Yo no? ¿Es que yo no le hago mal a nadie? Si sigues con tus ojos completos y has ofendido sin embargo, perdona. Recuerda que Dios nos perdona si nosotros también lo hacemos. Que el orgullo y el rencór no acaben con tu vida. Que la venganza por un daño en tu vida no te impida a ser feliz. ¿Imaginas qué pasaría si Dios actuaría con nosotros con la ley del Talión? Sería un caos. Dios nos da el mayor ejemplo del amor. Nos ama, nos perdona y nos da una nueva oportunidad.  Aferrémonos de esa maravillosa promesa de paz.

Heyssen. J. Cordero Maraví

lunes, 8 de julio de 2013

Carta a mi princesa árabe, Gracias



Ha pasado mucho tiempo desde que nos conocimos y hace cuatro años y cinco meses que legalmente llegamos a ser esposo. Sin duda fuiste la respuesta de Dios a mis oraciones desde que aprendí a orar. Vivo eternamente agradecido a Dios por tan preciosa mujer virtuosa. 
No somos los mismos, hemos madurado a través del tiempo, experimentamos momentos muy dulces, agrios y amargos los cuales nos moldearon para probablemente sabores conocidos o desconocidos. Lo que sí estoy seguro es que como siempre, Dios estará con nosotros. Y esa es la más linda, maravillosa y extraordinaria promesa que cada amanecer la tomo con seguridad.
Algunos dirán porque no posteo la foto del matrimonio religioso, no obstante, ya lo hice alguna vez, pero acá hay un detalle que me encanta mucho, y solo tú entiendes. 
Aquél día en la Municipalidad provincial de Coronel Portillo, en Pucallpa, la registradora civil era la misma mujer que había registrado mi nacimiento, cuando por acasos de la vida mis padres fueron a Pucallpa habiendo yo sido concebido en tierras jaujinas. Así solo por ello no me considero pucallpino de nacimiento pues era pura coincidencia mi estadía allí en esos días de alumbramiento, ya que cumplido algunos meses regresamos a la primera capital en la historia del Perú, Jauja. 
¿Por qué menciono esto? Simple, porque eso indica que tú y yo siempre estuvimos en los planes de Dios. Dios nos creó para estar juntos a pesar de todo y de todos. Te amo mi "princesa árabe", mi "dulce inspiración terrenal"... (sigo, no...).
Gracias por estar a mi lado en mis buenas y malas... gracias por ser madre que soñé para nuestros hijos, gracias por ser la esposa que siempre imaginé. Sin tu ayuda, sin tus consejos, sin tus observaciones no sería completo.

Amada Charly MRios, hoy que cumplimos un cuatro años y cinco meses de casados quiero decirte. Gracias por tanto amor.


Te ama, 
Tu Lleyller

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

domingo, 16 de junio de 2013

Feliz día papá



Este varón jaujino (de Jauja, la primera capital en la historia del Perú - siempre me recordaba eso-) de mirada supuestamente seria, porque quiere infundir seriedad aunque por dentro está hilando un chiste o una futura broma, es mi padre. Y como lo podrás evidenciar, él y yo, nos parecemos mucho.

Cuando era niño y estaba aprendiendo inglés en el colegio, llegaba a casa practicando lo que habíamos la lección de día. Mi papá al escuchar un inglés mal hablado y varias fallas, me decía: "Heyssen, no se pronuncia así...". Entonces para molestarle, y para darle la contraria le decía que no era cierto y que ahora el inglés había cambiado (no era cierto por supuesto). Uno de esos días, al llegar a la casa le saludé de la siguiente manera: "Buenas tardes My Name is". Él dijo, "My Name is?" En ese colegio no enseñan nada. Se dice "good afternoon Dad". Entonces yo le dije: "Papi tienes que reconocer que te has olvidado, "My name is" significa "mi padre" (jajaja... definitivamente le hacía pasar un molesto momento, es que él pensaba que yo lo decía en serio).
Cuando pasaron los años, un día le confesé que lo hacía por molestarlo. Él dijo: "ya decía yo que mi hijo no podía ser tan burro...".

Han pasado 15 años desde aquella ocasión y con ellos muchas cosas han pasado. Para mi (y como para todo hijo) el Sr. Julio Adolfo Cordero Galarza es y será el mejor padre del mundo. Porque me enseñó muchas cosas, entre ellas, el amor a la familia y a entregar todo lo mejor para los hijos. Así lo sentí cuando viví al lado de ellos. Ser padre (y madre claro está) no es una tarea sencilla. Yo tuve que ser padre para entender más lo que significa ser padre y ser hijo.

Feliz día "My Name is", lejos de ti, pero con la seguridad de que Dios te cuida y hasta hoy te muestra que tiene un plan para ti, un plan mejor y mayor que el que tú te imaginas.

Tu hijo, Chucho...!

jueves, 6 de junio de 2013

Pastor contra la corriente

Eric Frattini en su obra Los  cuervos del Vaticano cuenta que Albino Luciani (el papa número 263 de la Iglesia católica) conocido como el papa Juan Pablo I en la noche del 28 de septiembre de 1978, durante la cena frugal que tiene con su secretario de Estado Villot, anunció que en los próximos días pretendía llevar a cabo un auténtica limpieza dentro de la Santa Sede en general y en el IOR "Instituto para la Obras de Religión" (pero que en realidad es el Banco del Vaticano). Dicho esto el papa Juan Pablo I amaneció muerto al día siguiente, el 29 de septiembre de 1978, 33 días duró su gobierno.

Muchas hipótesis se tejieron sobre su muerte, algunos dijeron que se trató de un paro cardíaco, otros sin embargo, de que se trataba de un asesinato de los involucrados en la mafia del Banco de Vaticano o la IOR. Hasta hoy se desconoce a ciencia cierta lo que ocurrió en realidad, pero lo que es preciso destacar es que para un sector su muerte tiene que ver con lo que pretendía hacer dentro del vaticano: Una limpieza, una reforma.

Es lamentable ver, escuchar y experimentar los peligros que se corre cuando tratamos de hacer bien las cosas. Cuando alguien quiere poner en orden las cosas, cuando quiere ir en contra de la corriente corrupta, siempre habrá un grupo que estará dispuesto a todo con tal de impedir que alguien husmee en la bazofia de la corrupción. Lo que es interesante es que este tipo de acciones no son ajenos a la Biblia, la Palabra de Dios.

¿Eres tú el que turba a Israel?- le dijo un rey a un profeta, un heraldo de la verdad. El rey corrupto de Israel influenciado por su esposa Jezabel increpa el profeta de ser un "sensacionalista", "alarmista", "extremista", "exagerado"... por tratar de hacer las cosas bien, por tratar de hacer la voluntad de Dios. Lejos está de mi (aclaro desde el principio por favor) comparar al profeta mayor según el mismo Jesús, con el papa Juan Pablo I o Luciani pero Elías el profeta, estaba haciendo las cosas bien, y la mayoría, la misma cúpula del poder estaba en contra de su ministerio. No obstante, el papel del profeta y mensajero de Dios es claro, no hacer nada más sino que la voluntad de Dios.

Pedro diría "es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hch.5:29). Soy pastor para agradar a Dios simplemente. Y si mi mensaje o mi trabajo no es agradable para los hombres porque van en contra de su corriente, filosofías e intereses, como dicen aquí en Perú, "piña pues". Pues "yo y mi casa serviremos a Jehová" (Jos. 24:15), aunque me sea como Juan Pablo I, morir (por ejemplo. Aunque mejor ejemplo tenemos a grandes héroes de la Biblia).

Que Dios les bendiga!

Heyssen J. Cordero Maraví





miércoles, 29 de mayo de 2013

Pastor con autoridad


Carlos Cuauhtécmoc Sánchez, escritor mexicano, cuenta en su libro Los ojos de mi princesa 2 un lamentable incidente con un motivador llamado Mariscal Adalid. El famoso gurú en liderazgo y motivación, tras ser descubierto por José Carlos (personaje principal de la novela) con la jefa de edecanes en una situación prohibida para un hombre casado, para justificar su falta le argumenta entre otras cosas lo siguiente: 

"Le doy a mis hijos afecto, atención y buen ejemplo. Sin embargo, no soy esclavo de ellos-, no daría la vida por ellos; no me permito sufrir a causa de ellos. Aunque mi ideología suene egoísta, es la forma de pensar más sana para todos, incluso para ellos... Ella (su esposa) y yo tenemos convenios de adultos. Nuestra sociedad conyugal ya no está lastrada de romanticismo inútil. Vivimos juntos porque a los dos nos conviene, pero cada uno tiene sus libertades. ¡Como debe ser en toda pareja!. Le doy dinero ara su manutención, Claro. Al principio de nuestro matrimonio pensábamos diferente. Creíamos que el amor resolvería todo. ¡Pero con el tiempo nos dimos cuenta que éramos muy distintos! Yo me hice famoso. Comencé franquiciando a Napoléón Hill, y muy pronto me independicé. Soy típico caso del alumno que supera al maestro (modestia aparte). Recibí contratos de compañías transnacionales para congresos...Un día llegué de viaje y hallé sobre la mesa dos maquetas que había armado para que nuestros hijos las presentaran como la de ellos. Le dije -Acabo de visitar siete ciudades. En todas las plazas me aplaudieron de pie. Soy un anunciador del poder humano. Así que no voy a permitir que nuestros hijos hagan trampa en la escuela... Mi esposa comenzó a gritar obscenidades. Comenzó a destruir las maquetas... y me preguntó - ¿satisfecho?- No respondí. Entonces fue al mueble donde tenía arreglado mis libros y comenzó a tirarlo todo al suelo y me dijo - ¿satisfecho? - Estás mal de la cabeza dije. Sí. Ve y dile a todo el mundo que eres perfecto, pero te tocó cargar con una esposa llena de defectos... -me dijo- Tomé mi maleta y le advertí que me iba a ir de nuevo y ella me dijo - Pues lárgate, en esta familia no te necesitamos. Si alguien me pregunta, le diré al mundo que el gran motivador es un hipócrita. Observé la puerta entreabierta de las recámaras. Mis hijos estaban escuchando. Entonces decidí quedarme. No le daría el gusto de desacreditarme... Desde entonces, mi esposa y yo no tenemos relaciones de intimidad. Ella es una mujer práctica. Buen madre y ama de casa... yo decidí seguir ascendiendo por la escalera del éxito. Soy un triunfador. Le pese a quien le pese; siempre lo he sido y siempre lo seré".

La sociedad actual está llena de personas como el Mariscal Adalid (en realidad un personaje ficticio) que gozan de buena reputación y les sonríe el éxito en cada paso que dan, en cada plan que emprenden. Y es que ser exitoso en este mundo con frecuencia no es sinónimo de estar haciendo las cosas como Dios quiere. Muchos enseñan sobre la educación de los hijos cuando no tienen ninguno, y otros gozan de hijos mal educados. Y ¿qué decir de los terapeutas familiares y especialistas en familias de éxito que apenas y se hablan en casa o como Mariscal Adalid solo viven porque "les conviene a ambos?"

Hace algunos meses leí que el famoso tele-evangelista Benny Hinn pregonero de la teología de la prosperidad hace años admitiera que está endeudado y estaba pidiendo a sus fieles a que le ayuden a pagar dichas deudas millonarias. También es conocido que Robert Schuller ícono de la teología de la prosperidad terminó vendiendo su iglesia a una archidiócesis católica el año pasado. Y quién no recuerda a Jimmy Swaggart, famoso predicador pentecostal, pionero del televangelismo que confesara públicamente su inmoralidad sexual. Todos los casos anteriores y otros más que probablemente no conozcamos y conozcamos pero que son reales muestran que somos humanos. Somos de carne y hueso. ¿Simple?

Pero ¿qué es lo que motiva a escribir esta reflexión? En muchas ocasiones he recomendado el sabor de un alimento que jamás he saboreado. Algunas veces he dado consejos de asuntos que no he vivido. Cada día lucho y oro al único que nos enseñó que se puede enseñar con autoridad. Que es posible decir este fruto es delicioso porque lo probé y sé a qué sabe. Y esto jamás será posible si no hacemos lo que Cristo hizo y no dijo que hagamos: "Separados de mi, nada podéis hacer" (Jn.15:5). El ser humano no puede ser bueno por naturaleza, por naturales estamos inclinados a vivir una vida de apariencias, de mentiras... pero en Cristo, con Cristo y por Cristo las caretas se caen, y actuamos como Pablo nos dice: "sed imitadores de mi, así como yo soy de Cristo" (1 Cor.11:1).

Quiero estar atado a ti buen Maestro. Quiero ser un buen pastor, en mi casa y para mi iglesia.

Heyssen J. Cordero Maraví

viernes, 24 de mayo de 2013

Pastor preparado


Harry Sinclair Lewis, escritor estadounidense (Premio Novel de Literatura en 1930) y conocido también como el autor del discurso más corto del mundo (aunque para no pocos el discurso corto más famoso sea el de Bryan Dyson, ex presidente de la Coca-Cola de quien hablaremos en otro momento) expresó alguna vez frente a estudiantes universitarios que deseaban ser escritores: 
"¿Quién de ustedes desea de verdad ser escritor?. Entonces están perdiendo el tiempo aquí. Si desean de verdad ser escritores, vayan a su casa y pónganse a escribir, escribir y escribir".
Sinclair Lewis no estaba equivocado, pero le faltó un consejo más. Jaime Bayly (alguno se puede rasgarse las vestiduras por mencionarlo, perdón...perdón, perdón) escribió alguna vez en una columna de Peru21: "jamás fui un buen escritor porque jamás fui un buen lector" .
Creo que Sinclair Lewis y Jaime Bayly presentan dos consejos extraordinarios para todo escritor principiante (ya no diré aficionado, pues no hay escritores aficionados, ya que desde el momento que escribes y lo publicas has ingresado al terrenos de las piedras, palos y peluches  "críticas", "y algunas que otras felicitaciones"... para consuelo al menos): ESCRIBIR y LEER. Y es que el buen escritor no ESCRIBE COMO HABLA sino como LEE. Así de sencillo y simple. Es por ello que con frecuencia los buenos escritores no son tan buenos oradores, y algunos, claro, algunos sí.

Leer y Escribir es igual a la TEORÍA y la PRÁCTICA. En toda área de la vida, necesitamos esos dos elementos. El mecánico que desea ser mejor cada día debe no solo pasársela arreglando motores, armando y desarmado sino que debe separar tiempo para estudiar y enterarse de los avances de los motores... lo que pretendo decir es que no debemos trabajar con la cabeza agachada, como si lo que conocemos es lo único y eterno y que no hay nada nuevo en adelante.

Pues bien, en el ministerio pastoral la TEORÍA y la PRÁCTICA es más que necesaria. Para ser un buen pastor, al agrado de Dios (Jer. 3:15) es necesario visitar, predicar, planificar, etc, pero no solo eso sino que es imprescindible que vayamos cada día "afilemos el hacha", que cada día leamos buenos libros, nos capacitemos... hay tantas formas. Es interesante notar que somos pastores de gente que piensa, lee y conoce temas diversos, pero ¿qué sucede cuando yo como pastor solo me dedico a trabajar cual "torito en yunta" sin mirar a los lados ni arriba? La iglesia necesita líderes preparados, que trabajen mucho sí, pero que se preparen cada día, en primer lugar a los pies del PASTOR de PASTORES, y después en diversos temas y aspectos que harán un ministerio más fructífero que pueda atender a las necesidades de las ovejas.

El buen escritor no escribe como habla sino como lee. Dime, ¿qué tipo de pastor quieres ser? Yo quiero ser un buen pastor, que pastorea no como habla, sino como lee, y lee la PALABRA DE DIOS en primer lugar.

Que Dios te bendiga!

miércoles, 1 de mayo de 2013

El pastor y el taxista


Subí al taxi y con amabilidad saludé al conductor. Después de decirle que me dirigía a la Universidad Adventista de mi país el taxista me dijo: "Me invitaron hace algunos meses a la universidad para escuchar predicar a un pastor, gordito, peladito... no sé su nombre...". Imaginé que se trababa de uno de los pastores más famosos y conocidos de la iglesia adventista, el peruano Alejandro Bullón Paucar, así que sin que me de más características le dije: "Tal vez se refiere al Pr. Bullón". El taxista dijo que sí, que le había parecido interesante su predicación sobre "algún Salmo en la Biblia". Nos  comentó que es un predicador muy diferente a los que él había escuchado como por ejemplo a Cash Luna, Dante Gebel, entre otros.

Como todo buen adventista le felicité por haber visitado la "meca" de la educación adventista, sino la fábrica de "Productos Unión" en sentido literal y figurado. En fin, después de mi cumplido, el taxista de nombre Renán arremetió contra los adventistas y el cristianismo en general. Para ello, empezó diciendo: "Yo respeto a los creyentes, pero sabe algo apreciado amigo, yo creo que todas las religiones son iguales, son una "tira" de vividores, sin vergüenzas, ladrones, usureros y mafiosos. Estoy seguro de que hasta el famoso pastor Bullón es el de la misma calaña, y que no le encuentro diferencias al papa católico a cualquier dirigente de la iglesia adventista o de cualquier denominación cristiana". Su palabras me dejaron en anonadado, lo confieso.

- "Dígame si es falso lo que digo"- me dijo mientras me miraba a través del espejo retrovisor, y continuó diciendo: "Hace algún tiempo yo le hice una carrera a un grupo de pastores que parecían unos pirañitas. Le juro mi amigo que su conversación era metálica. Uno le decía al otro, ¿oye a qué se dedica la hermana tal? y el otro pastor le decía: "es negociante en el Jirón de la Unión". Entonces va haber un buen diezmo...".

Yo lo escuchaba sin decir ninguna palabra. Él hablaba y hablaba sobre los adventistas, sobre los pastores y sobre los cristianos en general. Habló sobre las iglesias que piden y piden diezmos para hospedarse en hoteles de lujo, comer en lugares exclusivos, etc. Que los pastores tiene carros y casas de lujo. Que usan celulares de última generación y que siempre están rodeado de comodidades. 

Sin embargo estoy seguro de que el Espíritu Santo me hizo entender  que Renán, aquél taxista, que a parte de todas las cosas que dijo me confesó que había perdido la fe y la confianza en Dios, y que es más, no creía en Dios; había sufrido algún mal momento por algún adventista o cristiano. No parecía alguien nuevo, es más yo podría ver a leguas que era un ex adventista sino evangélico.

Después de escucharlo, le dije: "Amigo, a usted le hicieron daño. Usted es un ex adventista o evangélico, pero no me va a decir que no ha estado relacionado con ellos". Mi pregunta le dejó perplejo. Pude verlo. Respiró hondo, asintió su cabeza varias veces lentamente. Apretó sus dientes fuertemente y arrugó sus labios para finalmente exhalar como si habría aguantado la respiración por buen tiempo. "Es cierto"- me dijo- "No soy adventista, tampoco evangélico, pero he estado relacionado con ellos más de lo que se imagina". Así me contó su historia:

"Mi hogar estaba en destrozado. Mi amor por la mujer que me casé se estaba muriendo. Yo quería el divorcio, pues era triste vivir así. Hasta que me refugió en los ejercicios y las sesiones en un gimnasio, allí fue donde conocí a un cristiano, evangélico. Era pastor de una iglesia importante en la ciudad de Lima. Él era distinto a los demás. Me aconsejaba y me enseñaba cómo encontrar la paz. Me llevó a su casa para invitarme a almorzar y aprovechó para enseñarme videos de prédicas cristianas. Estudiamos la Biblia y junto a su esposa visitaron mi casa, a mi esposa y finalmente, poco a poco fui apreciando la vida cristiana. Mi familia visitaba su casa y ellos la mía. Pero a pesar de ellos mi familia no mejoraba, aunque yo sentía que había más paz en mi corazón.
Un día yo le fui infiel a mi esposa con una amiga del gimnasio. Como ya conocía los caminos de Dios, me sentí mal y estaba arrepentido de lo que había hecho. Le conté a mi amigo pastor evangélico. Le dije que necesitaba un consejo. Él me dijo que me entendía, que oraría por mi. Y que vería cómo ayudarme. Le dijo que no le diga a mi esposa porque no quiero perderla. Fue así que me tranquilicé y pensé que todo acabaría allí.
No fue así. No me había dado cuenta de que mi amigo evangélico, "le había puesto los ojos a mi esposa" y que se valió de eso para enamorarla y ponerla contra mi. El muy mal "pastorcito" me defraudó. Le contó todo lo que le había contado para que mi esposa me deje y se vaya con él.
Mi esposa me dejó. Nos separamos hasta hora. Pero no estuvo con mi amigo, pues mi esposa es una ex adventista. Yo la conocí en su iglesia. La saqué de la iglesia para que se case conmigo. Ella no me fue infiel porque era una mujer de principios, era adventista. Es así que conozco del pastor Bullón, conozco sobre los diezmos, la iglesia y mucho sobre los adventistas. En realidad, estoy dolido con ellos porque jamás visitaron a mi esposa sino para decirle que había sido disciplinada por haberse casado estando embarazada. Le quitaron su cargo y jamás, jamás volvieron a verla... A pesar de ellos debo agradecer porque mi esposa es una buena mujer por ellos, por su fe en Dios y a la iglesia por su educación. Por eso... si alguna vez decido ser cristiano, sería adventista...". Dicho eso pude ver unas lágrimas resbalar a través de sus mejillas. El Espírtu Santo sin duda estaba trabajando.

Su historia parecía una novela. Entendía ahora sí su dolor. Le dije que su dolor y su amargura. Su resentimiento y sus críticas no eran infundadas. Un cristiano le había defraudado, pero no lo había defraudado Dios. Entre varias cosas finalicé diciéndole:

"Renán, Dios te ama no por lo que digas, pienses y hagas, Dios te ama simplemente porque eres su hijo y punto. Entiende que tengas rencor y rabia por los cristianos pero mirándote hoy a los ojos te dice que te ama al evitar que choques o sufras algún accidente. Dios te da oportunidades, Dios te da la oportunidad hoy de que vayas a Él tal como estás. Si te han hecho daño no es culpa de Dios, es culpa de los hombres como tú y como yo. Así como existen taxistas malos y deshonestos que asaltan a sus pasajeros como vemos a diario en las noticias, así también existen buenos taxita y justos como tú. No todos los taxitas son iguales así como no todos los cristianos son iguales. Hay de todo en la viña del Señor. Renán, supe desde el momento en que hablabas de los cristianos y de los pastores que no eras un ajeno a la iglesia, supe que conocía mucho como para perderte y poco como para salvarte. Si me subí a tu taxi es porque Dios quería darte este mensaje hoy." - Mientras hablaba el taxi llegaba a su destino, a la universidad. Allí afuera habían jóvenes ayudando a estacionar los autos. Le dije el pastor Bullón un día fue un joven estudiante de teología como aquellos jóvenes. Y hoy es un jubilado. No tiene mansiones, tampoco son ricos como has dicho. Los pastores son hombres que ganan lo necesario, como para pedir rebaja al subirse a un taxi del amigo Renán.

"¿Usted es pastor?"- me dijo sorprendido- "Así es, y no soy millonario, mafioso y vividor. Soy sencillamente un predicador". Que Dios te bendiga Renán. Tú conoces el camino a la iglesia. Busca a tu esposa, recobra tu matrimonio, perdona y pide perdón. Dios te ama".

Lágrimas gruesas se dejaban notar deslizándose sobre sus mejillas para perderse entre sus labios y entre sus puños que de vez en cuando enjugaban sus lágrimas. No le dije más. Me despedí de aquél triste y pobre taxista.

¿Qué imagen tienen del ministerio pastoral? Yo no soy rico, no tengo auto, no vivo lleno de comodidades. ¿Será que hay pastores de ese tipo? Señor, por favor, quiero ser un buen pastor. No quiero ser piedra de tropiezo para los débiles.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

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