miércoles, 4 de mayo de 2011

Murió mi hijo, murió por mi culpa...!

Estaba en la sala de un hospital junto a mi esposa  y a mi hija recién nacida, cuando sonó mi celular y recibí una terrible noticia: "Tu hijo ha muerto". No podía creerlo. Confieso que por segundo creí que se trataba de una broma de mal gusto. Sentí que el mundo se me venía abajo. No sabía qué hacer, a dónde ir, ni qué decir. Mi esposa me miró asustada y sorprendida por la evidente mirada desencajada que yo mostraba.
No respondí nada al que me daba la noticia, "pastor, pastor? Bueno pastor, solo le queremos decir que ya lo enterramos, es que no quedó muy bien después de que el auto lo atropellara... que Dios lo bendiga pastor. Hasta pronto"- me dijo la secretaria y colgó la llamada.

Caminé y finalmente me senté en una de las bancas de la sala de espera. Quise llorar, pero no podía (no soporto que me vean llorar). Mi esposa me preguntó qué es lo que pasaba y tuve que darle la noticia trágica. Ella se puso a llorar sin importarle las miradas curiosas que no dejaban de mirarnos.

Así recibí una de las noticias más tristes en toda mi vida. Perdí a un ser amado. Cómo no llorar y tener pena por un ser que lo tuve en mis brazos desde pequeño.  Era muy apegado a mi. No podía salir sin antes distraerlo para que no intente seguirme hasta el trabajo o a una reunión.

Su nombre era "Sol", era un perro muy hermoso. Todos lo llamaban "el hijo del pastor". Era sin duda como un hijo. Cuando llegaba del trabajo, se emocionada hasta el cansancio y saltaba y movía la cola en señal de alegría. Era sin duda un ser muy amado en nuestra familia novel.

"Sol" murió por mi culpa. Murió porque tanto me amó o quiso. Narra la persona encargada de la puerta de mi trabajo que cuando mi esposa y yo salimos de casa, el pequeno perro corrió velozmente tras nuestro. Pero nosotros no nos dimos cuenta ya en el auto. Cuando él vio a Sol siguiendo el auto,  trató de alcanzarlo y volverlo a casa, no obstante, el perro fue más rápido. Unas dos cuadras más adelante, Sol, por seguirnos, fue atropellado por un auto.

Me pregunto, tanto amor tenía ese perro por nosotros? Fue por nosotros que ese ser vivo, murió. Lo más triste es que fue enterrado como una carroña más. Es que por ser perro se merece eso? No lo creo. Eso fue lo más triste que murió por mi culpa, por mi, y aún así fue enterrado como un miserable ser vivo.

Sabes, lo más triste es que probablemente tú, pensaste que se trataba de un ser humano, cuando dije: "mi hijo", pero no pues, se trababa de un animal que yo quería mucho. Y como pensaste que se trataba de un ser humano, cuando entendiste que se trababa de un animal dijiste: "ah, era un perro". No sé si esa actitud fue la tuya, pero si fue así, debes entender que es natural que la insensibilidad se parte normal de nuestra vida.

Sol murió por que me amó, fue su amor hacia mí que lo guió a seguirme, y así terminó su vida. Es por ello que ahora entiendo mejor ese dicho popular que el "perro es el mejor amigo del hombre". Es tan fiel. Me pregunto si yo como pastor, como predicador y evangelista, estoy dispuesto a dar mi vida por amor a Jesús, así como Sol, mi pequeño perro lo dio por mi?

Que Dios te bendiga.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


2 comentarios:

  1. Yo perdí también a mi hijo, un pastor alemán a quien yo amaba más que mi propia vida. Estoy pasando por un largo duelo, y pienso que murió por culpa mía. Como lidiar con esa carga emocional?

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