martes, 16 de agosto de 2011

El "cibermalandro..."


Hace algunos  hackearon mi correo electrónico. En verdad siento hasta hoy como si me hubiesen arrebatado una parte de mi. En mi afán de recuperar mi correo preciado por largas horas intenté buscar solución a través de páginas de internet que me brindasen alguna ayuda. Mi búsqueda fue inútil. En medio de mi lamento recordé que estaba en Lima, la tierra de los peruanos más ""vivos", más astutos. Así que decidí encontrar la solución en la Av. Wilsson de Lima, el emporio más grande de "piratas" cibernéticos, famosos por piratear programas, violar leyes de seguridad de software supuestamente inviolables. 

Al llegar a la meca de la piratería (a parte del Centro Comercial El Hueco), pregunté sobre alguien que podía dar solución a mi "dramática" situación. Me dijeron que no en varios intentos. Así, finalmente llegué  un supuesto capo cibernauta, "el césar". Al verlo sinceramente no me dio garantías de ser un mounstro de IDAT (famosos en Perú por sus comerciales televisivos). Un tipo de lenguaje un tanto malandro combinado con  palabras técnicas de las que usan generalmente los ingenieros de sistemas o "duchos" en la materia. Al saber de mi problema atinó a decir: "causa (amigo), esa nota es simple. Te hago la chamba (el trabajo) en un dos por tres. Te va a costar 40 ferros (soles, equivalentes a 16 dólares americanos)". Emocionado por que al fin alguien me daba esperanzas de recuperar mi correo electrónico no podía creerlo. Me dijo que demoraba dos horas. Me dijo entre varias cosas que todos los correos electrónicos se podían bloquear (hackear) y que inclusive había hecho trabajos para congresistas y algunos políticos... Me dijo que si no deseaba esperar me podía vender el programa (software) y que yo mismo lo podía hacer.  Entonces acepté e hice el pago acordado. Me dio el CD y me dijo que si no funcionaba podía regresar para que él mismo me lo haga. "Normal tío, sino lo puedes hacer tú, me traes el disco y yo mismo soy. Garantizado man, con garantía..."- me dijo el "cibermalandro" mientras me decía su nombre (al menos por ese día se habrá llamado así): César.

Al llegar a casa, seguí las instrucciones y para sorpresa mía, nada de nada. Busqué en internet sobre el programa que "el césar" me dio y encontré que eso era gratis en la web y que era para jugar una broma a tus amigos. La  broma consiste en hacer creer a las personas que pueden hackear el correo o recuperar tu correo hackeado. Al enterarme de la estafa que había sufrido decidí ir en busca del "cibermalandro" y nadie, nadie lo conocía, ni sabían quién era. Nadie me dio parte de ese "vivo", ese "vivaso". Eso pasa solo en Perú me dijo un amigo. Fui engañado tontamente por un correo hackeado y perdí mis 40 soles y mi correo sigue bloqueado. No sé si lo recuperaré, lo único que sé es que "el césar" me vio con la cara de "opa" (tonto) y me jugó una "broma" (por no decir que me estafó...).

Hoy, mientras escribo estas líneas pienso en la frustración del hombre en su búsqueda de solución a sus problemas en lugares y personas, en hombres, en humanos. Cuánta gente como yo (tristemente yo) al verse acorralado por las tormentas mundanales piensan encontrar solución en personas, en cuentos falaces, en cosas nada serias y simplemente fracasan.
Yo busqué la solución de mi "problema" en un pirata, en un programa pirata. Y fui pirateado "robado, engañado..."

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